miércoles, 17 de junio de 2020

TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN: NEPOTISMO Y NAVAJA DE OCKHAM.


El presidente se colocó la aureola (nimbo como le gustaba decir a él, ya que sonaba mucho más progre) y sin más preámbulos procedió a nombrar un director general de no sé qué para el ministerio de Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, dirigido por José Luis Ábalos.

Evidentemente Ábalos le había rogado tal nombramiento por activa y por pasiva y, claro, él se habría negado sobre la base fáctica de que “quien decide es quien nombra” es decir, si ese cargo era necesario, quien realmente debía nombrarlo era el propio ministro.

Hasta ahí podíamos llegar, pero sus socios de gobierno y muchos de los veintidós ministerios habían procedido a nombrar a dedo a sus propios directores generales y cargos súper necesarios de confianza. Nada que decir, ya que así se tenía a los muchos ministros tan contentos, pero a la vista de que cada uno nombraba a quien le daba la gana, él, como no podía ser de otra manera, se vio obligado por las circunstancias a nombrar a dedo (a rosca chapa, para que nos entendamos), o como se decía a la antigua manera: amiguismo, nepotismo, enchufismo o en inglés “finger naming” que también queda muy pijo, a un íntimo amigo de la infancia que se lo merece, porque le conoce de toda la vida y además no debemos olvidar que ha hablado bien de él en público.

Aparentemente, el nombrado es una persona válida para el necesario cargo que ahora va a desempeñar, aportando un espléndido currículum, motivo más que suficientemente fundado para que se le aplique la máxima “tanto tienes tanto vales” y directamente pase a cobrar 90.000€ al año que, por supuesto, saldrán de las arcas públicas al igual que el resto de nombramientos de apremiante y urgente convocatoria. Tan urgentes que se han pasado por el arco del triunfo, el cumplimiento de la Ley, obviando con ello que los 24 directores generales nombrados a dedo cuestan 2,4 millones de euros a las arcas del estado, o que ese personal debería ser cubierto con funcionarios.

En el siglo XVI un franciscano llamado Guillermo de Ockham dio explicación y nombre (Navaja de Ockham) a un principio que con el tiempo se ha demostrado inviolable, también en política: “cuando para un mismo hecho hay dos teorías posibles, la teoría más simple tiene más posibilidades de ser la correcta”.

Las dos teorías a saber no pueden ser otras que la de la necesidad del cargo o la del nepotismo, puro enchufismo. Sólo hay que pensar cuál es la más simple. En fin. En el fondo, no es más que otra de las sorpresas que nos depara este gobierno.


domingo, 7 de junio de 2020

EL EQUILIBRIO DEL TREN: LA TEORÍA DEL CAOS.


En 1960 el matemático americano Edward Norton Lorenz, reflejó en su famosa Teoría del Caos que, en ciertos acontecimientos, aunque pudiesen parecer desconectados, al final siempre aparecía un patrón que hacía encajar todas las piezas. Esto es, en lenguaje popular, fenómenos que parecen ocurrir al azar, pero tienen un elemento de regularidad.
Afortunadamente, estamos finalizando lo más grave de la pandemia que nos ha invadido y en la que hemos tenido la desgracia de perder a 27.127 personas, aunque desgraciadamente, todavía no tenemos claro sí este va a ser el último número o alguna modificación de los responsables del recuento hará aparecer alguno más o, al contrario, ojalá, algún mal contado.
Es difícil creer que todos los acontecimientos que han transcurrido en los últimos dos meses hayan ocurrido sin más.
El mismo Lorenz, algo más tarde, cuadró su anterior teoría con la mucho más famosa del “efecto mariposa”, en la que viene a decir que el aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas. Con soporte en esa teoría han podido haber aparecido nombramientos bajo cuerda y sin cualificar, ceses políticos sin basamento, aumento de poder cercano al absolutista, abuso de la fórmula “y tú más”, acusaciones veladas y no tan veladas sin fundamento alguno, rotura de la paz constitucional, el NO pago de los ERTE, desvíos de dinero a entidades ya millonarias, las promesas incumplidas, aumento de la vigilancia en ciertos domicilios o la creación del IMV: ingreso mínimo vital con que Podemos ha aprovechado este momento pandémico para colarlo y decir que va a suponer 3000 millones de euros anuales, sin referencia alguna a, de dónde saldrán esos dineros. No parece difícil encontrar el patrón.
La RAE nos ilumina definiendo caos como un estado amorfo e indefinido anterior a la ordenación del cosmos. Si esto es la ordenación de la “vieja normalidad”, la nueva ordenación que se está realizando se parece y mucho al caos.  
Y mientras tanto, Torra, la república, la independencia, la gestión de los dineros recibidos, la apatía de la persona colocada por nosotros mismos como cabeza visible de todos o las caceroladas y manifestaciones que no cesan, … todo igual.
El gobierno se ha hartado de decir que estos son los pasos a realizar para conseguir la “nueva normalidad”, pero algo no va bien. Incluso el caos debe conllevar un cierto orden. No llegaremos a “nueva normalidad” alguna, sí antes no tenemos conciencia de lo que necesitamos a partir de ahora. Desde esta atalaya, no creo equivocarme si digo que, si éste es el tránsito hacia la nueva normalidad prefiero quedarme en la vieja que por lo menos ya la conocía.

EL EQUILIBRIO DEL TREN LA NUEVA ANORMALIDAD.


Mi buen amigo José Sanmartín me envía una reflexión que me ha dejado ciertamente preocupado. Con él, considero que no nos preocupamos lo suficiente por el planeta y quizá el coronavirus sea el nexo que necesitábamos para aceptarlo. Su interés me lleva a repetirla textualmente:
“Reflexiono sobre la situación actual y sobre la “nueva anormalidad” que ha traído el COVID-19 viendo que, de nuevo, algo nos ha alcanzado en la línea de flotación y nos ha hecho pupa.
Sin embargo, la especie Sapiens no acepta bien las merecidas curas de humildad y no suele sacar provecho positivo de las experiencias por las que pasa, repitiendo una y otra vez errores ya enjuiciados.
Ahora estamos dañados, pero ha habido un antes. Compramos más caro la fruta “más barata” del otro lado del planeta. Sabemos que ir a Punta Cana tan sólo para tomar el sol porque sale “más barato” no es más rentable que ir a tomarlo a Almuñécar. O que, en realidad nos sale muy caro traer la madera de las antípodas (cargada de hongos, bacterias e insectos foráneos) porque sale “más barata”.
Hemos traído mil plagas, virus, bacterias, hongos o insectos que se han cargado el medio forestal, la agricultura, la fauna, el medio ambiente o el clima. El Gonypterus que se cargó los eucaliptos; la polilla guatemalteca que se cargó las patatas; la avispa asiática que se cargó las abejas y la polinización de los frutales; la Psila africana que diezma nuestros cítricos; la oruga del boj, que está haciendo desaparecer esta planta casi sagrada; el cangrejo americano, que vació nuestros ríos de fauna autóctona …
O movernos con alegría de un lado para otro como si el planeta fuera un patio de vecindario manteniendo nuestro afán irresponsable de quemar queroseno por placer, o gasolina para ir a esquiar o a parques de atracciones, sabiéndolos pecados de soberbia. En fin.
Debemos dejar de creer que somos los amos, que podemos obrar a nuestro antojo sin asumir las consecuencias, o -peor todavía- incluso sin ver que eso trae consecuencias.
Pudimos aprender de esta crisis, pero esa posibilidad está fallida. Al contrario, en nuestra línea, combatiremos el daño haciendo más daño. Para intentar arreglarlo, nos meteremos en la dinámica de consumir cada día más productos desechables, de un solo uso. Nos enrocaremos en plásticos, mascarillas, guantes, manteles, servilletas, batas, botellas, … todo de usar y tirar ¡Alegría!  Volveremos a subir a los altares al coche privado como medio de garantizarnos un desplazamiento seguro, en merma del transporte colectivo. Vamos por el buen camino…, pero sin remedio”.
Gracias D. José. Da miedo, pero como dijo el profeta: “Haremos lo que pudimos”.

EL EQUILIBRIO DEL TREN LAS CAUSAS URGENTES.


Escucho una más de las magníficas ponencias del juez Emilio Calatayud. Repite anteriores consignas sobre los casos que ha tenido el dolor de haber juzgado como juez de Menores y hace una aseveración que me parece de lo mejor que ha podido hacernos ver este juez.  Dice que, si hubiera que buscarle algo bueno al Estado de Alarma, sería el haber obligado a cancelar las celebraciones de Primera Comunión y con ello evitar el regalo más esperado por los pre-pre-pre adolescentes en ese día. El móvil. No uno cualquiera, sino uno de última generación.  
Recientes estudios dicen que (aproximadamente) el 70% de los niños y adolescentes de entre 10 y 15 años, tienen un teléfono móvil propio con acceso a Internet y aproximadamente lo vienen usando una media de dos horas diarias. Terrible. Y subiendo para los jóvenes de entre quince y diecisiete años. Concluyo, entonces, con el juez Calatayud, que la relación del menor con la tecnología y, en particular, con los móviles es ciertamente peligrosa.
Quizá las generaciones que hemos visto llegar esta tecnología cuando ya éramos talludos, no hayamos visto venir el batacazo social que nos ha dado algo que, en sí, ahora es estrictamente necesario. Le hemos dado al móvil el valor social de la lavadora o la nevera y no hemos estado atentos a sus verdaderas intenciones. Sea por esto o porque nos haya pillado descuidados, se tercian un par de conclusiones: los niños llegan a un teléfono móvil a unas edades prohibitivas y los padres no acaban de verse responsables del tiempo que sus hijos pasan delante de la dichosa pantallita.
San Ivo, patrón de los niños desamparados diría que los motivos de ese descuido son asumibles ¿Qué le compras a alguien que ya tiene de todo? o ¿Con que les ocupas para que dejen de dar un rato la coña? Difícil elección.
Pero el mundo sigue y aquellos estudios han saltado por los aires en el momento en que se decretó el Estado de Alarma. Los chavales han dejado de tener clase y con ello mucho del tiempo antes ocupado con estudios y tareas han pasado al Whatsapp, al Insta, a los Sims… y vaya usted a saber. Una de las consecuencias más desastrosas del confinamiento ha sido que los chavales han perdido la oportunidad de relacionarse con sus amigos y ello les ha llevado a soluciones alternativas: redes sociales y todo el día el móvil en la mano, afilando el dedo gordo. Quizá la fase 1.5 pueda arreglar ese entuerto, sino tendremos que pedir audiencia a San Expedito, patrón de las causas urgentes.

TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN BANDERAS DE NUESTROS PADRES.


El gran Clint Eastwood acertó al filmar una de las gestas más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Concretamente el momento en que en 1945 las tropas estadounidenses pelean y triunfan en la isla de Iwo Jima, produciéndose la, quizá, foto más repetida en la historia de la fotografía. Unos soldados ondeando la bandera americana en el monte Suribachi se convierte en un símbolo de victoria para una nación en guerra.
Sin tener mucho que ver con nosotros, esta foto la hemos llevado en el corazón y en nuestros cuadernos de clase, con la idea de que el levantamiento de aquella bandera significaba el éxito y la victoria. No sólo los americanos, sino los habitantes de otros muchos países la tienen permanentemente ubicada en algún sitio principal de sus hogares o lugares de trabajo, siendo un orgullo y una satisfacción enseñarla a la puerta de casa. En España, el resultado ha sido el contrario. ¡Qué pena!
En su día, cuando estudiaba Parvulitos, antes de que la Constitución nos dejase claro el asunto de la Bandera, mi profesora la señorita Carmiña se afanaba en enseñarnos que el símbolo nacional más importante era la Bandera La Bandera de nuestros padres. El respeto debido se aprendía directamente en el colegio y se practicaba en la calle y quien más, quien menos, la llevaba en la cartera. Llegados a nuestros días la Constitución reguló, sin dudas, en su artículo cuatro, cual, cómo y de qué manera es este símbolo nacional, que olvida el gualda, y recoge en su interior el escudo constitucional. Nuevo colorido, pero sigue constituyéndose en el principal símbolo de la Patria.
Lo cierto es que la Bandera ha dejado de tener el valor que tenía aquellos días y hoy sostener una Bandera nacional puede verse como una historia de la familia Cebolleta o un signo de algún régimen anterior poco deseado. No debe ser así. Qué alguien lleve o ponga una bandera nacional en la ventana de su casa o en su coche sólo significa el orgullo de pertenencia a su país. Pero esto no es aceptado como una situación general. Recientemente, unos policías han recriminado, luego obligado a retirar y posiblemente multado a unas personas que llevaban una Bandera nacional colocada en su coche. Tenía toda la pinta de otro “fake” de WhatsApp. Pero fue desenmascarado cuando el diputado Abascal recriminó al ministro Marlasca por ese hecho, y le invitó a que aprovechando su estatus de ministro compareciese en la sede del Congreso para explicarlo, el ministro bajó la cabeza y dio la callada por respuesta. ¿Este camino acabará señalándonos la tacha de la primera hoja del texto constitucional?

domingo, 10 de mayo de 2020

EL EQUILIBRIO DEL TREN : RESILIENCIA MOTERA.



El alcalde levantó la vista del periódico que estaba leyendo. No puede ser, se dijo en voz alta. Un grupo de ciudadanos díscolos había roto su serena tranquilidad y había montado un botellón en el castillo. Otros se habían juntado en corrillos en las calles. Se puso colorado y explotó: “Con la que está cayendo, aquí todo el mundo tiene que ser cooperativo y participar activamente de las decisiones municipales que para eso me han votado”.
Los ciudadanos deben ser obedientes y disciplinados y acatar los bandos y disposiciones municipales. Ahora mismo voy a hacer un bando donde les voy a dejar las cosas claritas a esos incumplidores de las normas. A ver. ¿En qué lugar quedo yo con el de Valladolid, si mis ciudadanos no cumplen?
Pero esta vez haré un bando oral. Así que con camisa blanca remangada y desde el balcón del Ayuntamiento puso la cara de predicar y comenzó su arenga… Perfecto. Me ha quedado muy florido. Al finalizar llamó al informático. Acabo de hacer un bando oral que vas a poner en las redes sociales para que todo el mundo se entere de cómo se hacen las cosas aquí, en mi Ayuntamiento, y como es de democrático su alcalde. Todo el mundo debe obedecer las ordenanzas y los bandos que salen de aquí de la Casa Grande. Sí señor. Como esos que antes aparcaban las motos en cualquier parte y se les ha prohibido y han dejado de hacerlo. Pensó.
Oye, ¿dónde aparcan ahora las motos? Pues no lo sé, dijo el otro. ¿Pero ya no lo hacen donde antes?  Pues no. Entonces todo arreglado llama al concejal de movilidad que le voy a felicitar. Concejal, te felicito por haber solucionado el problema del aparcamiento de las motos. Gracias alcalde, pero yo no he solucionado nada ¿Cómo? Pero, ¿no se han hecho aparcamientos alternativos para motos? No ¿O se les ha buscado aparcamientos específicos para ellos? No. ¿Y están en marcha o pensados? No. Y, ¿han protestado? NO. Vale, vale. Lo que te digo. Gente muy obediente.

El equilibrio del tren. RESILIENCIA.



La resiliencia es una capacidad, poco valorada, y que tiene una persona o grupo para recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. El ser humano, adaptable por naturaleza, sin saber cómo se hace a cualquier tipo de adversidad. En nuestra historia reciente, conocemos casos de grandes resilientes que sin darse importancia han sabido salir adelante: el expresidente Zapatero, el expresidente Rajoy, el ministro Ábalos o Pepe Gotera…, personajes con gran personalidad, pero con poca suerte.
En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento. Esa capacidad de aguantar y afrontar la violencia del rayo o la dureza de la tempestad es lo que nos hace humanos, pero también frágiles.
Nos habíamos acostumbrado a la nueva rutina que se nos había marcado en el estado de alarma, que nos hemos hecho una especie de coraza para vivir esperando que se arregle lo que se deba de arreglar. Solo porqué el Gobierno nos lo había pedido, hemos hecho de nuestra capa un sayo y nos hemos afincado en el cristal de la ventana. Y mientras la resiliencia nos permitía aguantar el tirón, quienes nos habían dicho aquello de “quédate en casa”, aprovechaban los medios a su alcance para hacer política de cantimplora y frotarse las manos con satisfacción.
Mientras la gente fallecía, la falta de test, mascarillas o respiradores…y sanitarios enormemente contagiados suplicaban por equipamiento y salvar a las víctimas, ellos discutían por sus pequeños vicios: competencias autonómicas o la república. Mientras las pequeñas empresas se dolían por pagar impuestos que no habían devengado beneficios o de no recibir ayudas del estado, una empresa española que podía fabricar un millón de test semanales, debía exportarlos ante la falta de demanda española.
Ellos a su política olvidando que su misión más importante es la del deber de socorro. Mediocres frases de políticos sin formación o errores en los cálculos cuando no en la apreciación de los hechos, conseguían que nuestra resiliencia se tambaleara. El Real Decreto apurado, casi sin apoyos o la publicación furtiva en el BOE ayudó a mantener sus criterios.
Mientras los errores continuaban y los contagiados aumentaban, ellos utilizaban el Boletín para dar subvenciones millonarias a las televisiones, a los propios partidos políticos, aprobar el nombramiento de cargos políticos a dedo o aprobar una compra millonaria de hisopos a empresas con domicilio desconocido.
Eso es resiliencia, adaptación al medio, a esto y a lo otro, a la tormenta y al pedrisco y a lo que se nos mande. Pero aun cuando se asegure que la resiliencia potencia la felicidad, mientras haya Otilios en el mundo, estaremos aviados.

viernes, 1 de mayo de 2020

EL EQUILIBRIO DEL TREN: EL MUNDO QUE VIENE.



Ese mundo todavía no está muy claro, pero parece que ya se empieza a ver la luz, veamos si en la luz está la desescalada -que buen nombre para ponerle a un bar-. Que pasará luego, cuando volvamos a la “normalidad” de antes.

Empezamos de noche y en invierno y hemos pasado a una primavera lluviosa como pocas y además con hora cambiada. Pasamos de no vernos en los aplausos a vernos las caras y poder saludarnos. La desescalada nos traerá al abandono de la bata de guatiné, el pijama o el chandal de propaganda y volver a vestirnos decentemente para volver al trabajo. Es momento para revisar nuestro ajuar, guardar la ropa de invierno y sacar la de verano o pensar que deberemos salir con ropa de verano y gafas de sol. Bah. Cosas personales. Pensemos en lo que realmente importa. ¿Volveremos a hacer de sardinas enlatadas en los metros, buses, piscinas o vuelos low cost en los que cabemos ahí bien apretados? ¿Haremos las bodas, los bautizos, las comuniones o las procesiones como antes? ¿Qué pasará con las vacaciones, la playa, los cines, los viajes, los bares del centro, las ferias…?

Supongo que será una realidad diferente, pero nos acostumbraremos. Lo haremos. ¿Pero gracias a quién? Aun no siendo gracias a la actuación del Gobierno, sino de los gobernados, se está consiguiendo controlar una pandemia que había atacado a España reconociéndola como uno de los países más vulnerables del planeta.   

El Gobierno debería haber estado ahí, con unidad de acto y de acción buscando liquidar el problema y sin líos de comprar barato, de comprar raro o en lugares que no debía. Incluso comprar a intermediarios sin las garantías necesarias. Sin artificios políticos ni artimañas de políticos. Ahora al gobierno le queda una tarea también de importancia. No es otra que saber que va a pasar con el agradecimiento que se le debe a las personas fallecidas o el que se le debe dar a las personas han sustentado todo esto: sanitarios, médicos, fuerzas y cuerpos, militares, bomberos, cajeras de supermercado, funcionarios de prisiones…  y personas de a pie…

Que pasará con todas las personas a las que se les ha pedido ayuda y que sin afán altruista han cogido las botas y la mochila y se han presentado en su hospital, o los que han quedado encerrados con sus ancianos o quienes han pedido altas voluntarias para volver al trabajo. El gobierno tiene plazo para agradecer esta labor y sobre todo una actuación, aun a costa de peligro para su propia vida. Desde luego debemos acabar con el virus y la forma adecuada es contar siempre con la ayuda de esta gente para la próxima pandemia. Avisados quedamos.


domingo, 26 de abril de 2020

TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN: DESDE LA VENTANA.



Entramos en la sexta semana de confinamiento y con ella el peso de la clausura cada vez se va haciendo más importante. Intento recordar situaciones similares, incluso peores, con la intención de saber llevarlas igual de dignamente. A algunas personas que han pasado grandes confinamientos les será incluso seductor poder pasar la tarde en el salón o mirando por la ventana. Otros nos limitaremos a recordar la magnífica película de Hitchcock “La ventana indiscreta” en que un dolido James Stewart tiene que pasar un confinamiento en su casa por haberse roto una pierna. Su personaje procura escapar del tedio mirando al patio y observar que hacen los demás.

Nosotros dentro de nuestras restricciones nos hemos visto limitados a asomarnos a nuestras ventanas y aplaudir a los sanitarios o a la policía. La llegada de la primavera con los brotes de los árboles pasando a ser hojas nos ha animado a salir a las ventanas y así hemos visto pasar el autobús de Gamonal, sólo como la una. Lo socorrido que puede ser pasear al perro o ver como prosperaba y aumentaba el ansia por hacer deporte o los nuevos runners. También a los más de dieciséis mil inspirados que, contraviniendo las normas, han hecho de su capa un sayo y han “parido” nuevas formas de incumplimiento de lo ordenado, pero que son la prueba del algodón de que cada vez se aguanta peor el confinamiento tal y como se ha ordenado por el gobierno. Si. Sí.

Aunque comienza a pasar que toda esa idílica y apacible calma primaveral se rompe inmediatamente que recuerdas que no parece posible que hayan fallecido veinte mil personas solo en España, lógicamente, también pasa que ya es mucho tiempo metido en casa y para un rato estuvo bien, pero está clara la necesidad de salir. Cada vez nos suena más cercano eso que sale en los foros de Internet de un personaje qué, disfrazado cada día de una algo distinto, grita: “estoy aburrido”, “me aburro mucho”.

Aguantaremos el tirón como sea, pero incluso aceptando que las medidas son necesarias,

esto nunca volverá a ser lo que era. Por ello exijamos al gobierno que ponga más empeño, más interés en hacer que esto sea rápido y llevadero. Que no fracase en sus compras ni en sus gestiones y apoye las pérdidas de los damnificados. Y claro, pedirle que no olvide poner un lazo negro en una esquinita de la televisión española u ordenar un minuto de silencio para recordar a todos aquellos que, caídos, por este virus ya no están con nosotros. Un apagón televisivo de un minuto estaría bien. Todos lo agradeceremos.


martes, 14 de abril de 2020

TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN . HOMENAJES.

Empezamos la quinta semana de acuartelamiento y creo que es un buen momento para hacer un pequeño repaso sobre quien se merece un homenaje. Seguro que necesitaría más espacio del que tengo para citar todos los cargos, empleos y actividades que se han considerado esenciales por parte del gobierno, pero que en esencia no dejan de ser los de siempre.
Hasta hace poco a los agricultores se les consideraba peleones porque pedían más dinero por sus productos. Igual que a los tractoristas por pedir abaratamiento de sus gastos. A las cajeras del supermercado se las citaba cuando había que hacer alguna comparación tonta, o al farmacéutico no se le daba la importancia debida. A las limpiadoras, personas invisibles donde las haya, los gasolineros, los camioneros y sus problemas con el gasoil, el personal de recogida de basuras, los funcionarios de prisiones, la policía, la guardia civil, los militares… y por supuesto el personal sanitario, personas a las que ahora aplaudimos desde la ventana y que siempre les reconocemos como esenciales. Y como no. A los fallecidos. Sin más palabras.
Pretendo un homenaje directo a todos y cada uno de esos héroes que aun en las peores condiciones han sabido mantener el tipo estando ahí y, echándole cojones, se han jugado el pellejo para que nosotros pudiéramos continuar con nuestra fácil vida. Para todos ellos nada más que mis parabienes y mis mejores deseos de pronta satisfacción de sus mejores intereses. He leído en alguna parte que el gobierno de Bélgica va a dar una prima de casi 1500 € a todo su personal sanitario o que el presidente de Mercadona pagará un plus a sus trabajadores por el exceso de horas y de peligrosidad que están soportando. O mejoras en sus impuestos. Es un detalle que cualquier gobierno debería tener en cuenta y hacerlo extensible a los suyos.???. Agradecer y homenajear también a los ciudadanos. Están dando la talla, ya organizando la Semana Santa entre balcones o cantando el Himno a Burgos en los patios. Aplausos para todos. Que no decaiga.
Quedan, finalmente, aquellos que no necesitan un homenaje. Quienes no han entendido que quedar en casa es algo bueno para todos, que marcharse a sus casas de vacaciones, pasear en bicicleta o correr por el monte no es de recibo que tengan en cuenta que el Estado emitirá la oportuna notificación por la conocida fórmula del frotamiento duro.
También aquellos que se niegan a reincorporarse al trabajo por están liberados o quienes se niegan a devolver las dietas que no han necesitado utilizar. O, en fin, aquellos que aprovechan para subvencionar a los medios de comunicación televisivos para evitar preguntas improcedentes en ruedas de prensa o procurar que la información que sale de sus barrigas no esté en contra del quien les ha subvencionado

miércoles, 8 de abril de 2020

TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN LOS PACTOS DE LA MONCLOA 2020.

La Transición española de 1977 dio lugar a los acuerdos posteriormente llamados “Los pactos de la Moncloa” en los que se propuso modificaciones en saneamiento y reforma de la economía o programas de actuación jurídica y política, para salir de una situación de bloqueo que impedía al país avanzar. Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, con gran sentido de estado y evidente mano izquierda, consiguió poner de acuerdo a las principales fuerzas políticas del momento, casi todas de signo contrario. Para contar con su apoyo, Suárez debió ceder y dar prebendas que asegurasen el mantenimiento de aquella legislatura y, evidentemente, de las venideras.
Aquella situación, políticamente caótica, exigía un plan de acuerdos sobre la libertad de prensa , la censura previa, los secretos oficiales, asistencia letrada al detenido, derecho de reunión, de asociación política o sobre libertad de expresión y derechos de las mujeres … Reformas de gran calado que después de más de cuarenta años de vigencia, algunas todavía perviven.
España necesita, ahora mismo, modificaciones de importancia en diversos relevantes aspectos de la vida pública y sobre todo por el momento agresivo que nos ha tocado vivir con la pandemia del “covid 19”, por lo que unos nuevos Pactos de la Moncloa, serían de agradecer.
Recientemente a instancias del gobierno se instó al Congreso de los Diputados a aprobar una serie de importantes medidas a fin de contener el avance de la pandemia. El Parlamento aprobó la petición y sus prórrogas con apoyo de los partidos de la oposición que, en con sentido democrático entendieron que el apoyo solicitado no pasaba por partidismos sino por necesidad. Sólo el independentismo, opción que sostiene al presidente en su puesto, ha apostado por la abstención. Sánchez ha conseguido el primer paso para poder presentar al Parlamento un pacto general de mínimos que pueda devolver estabilidad al país. Educación, Sanidad, Administraciones Públicas, Economía, Interior, Servicios Sociales… carteras muy necesitadas de acuerdos, lo agradecerían.
Así, dispone de una oportunidad única en nuestra historia reciente para asentar las bases de unos futuros “Nuevos Pactos de la Moncloa”. Si a la oposición se le solicita apoyo, fundamentado en la lealtad al Estado o sus intereses, obrará en consecuencia.
Pero, al contrario, si lo que se le ofrece es la aceptación de solicitudes de indulto extemporáneas, despenalizar las injurias a la Corona o los ultrajes a España, diferencias entre Comunidades Autónomas a base de prebendas o mantener el sostenimiento de subvenciones a las televisiones privadas, minusvalorando la necesidad perentoria de inversión en mascarillas y respiradores o condonación de las cuotas de los autónomos…, la oposición deberá estar ahí para objetar. El presidente debería pensárselo.


MILITARES Y CONSTITUCIÓN.

  Escucho en foros políticos y mentideros de tertulianos, glosas de las virtudes de la ministra de Defensa Margarita Robles. Algunos la su...