domingo, 26 de abril de 2020
TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN: DESDE LA VENTANA.
Entramos
en la sexta semana de confinamiento y con ella el peso de la clausura cada vez
se va haciendo más importante. Intento recordar situaciones similares, incluso
peores, con la intención de saber llevarlas igual de dignamente. A algunas
personas que han pasado grandes confinamientos les será incluso seductor poder
pasar la tarde en el salón o mirando por la ventana. Otros nos limitaremos a
recordar la magnífica película de Hitchcock “La ventana indiscreta” en que un
dolido James Stewart tiene que pasar un confinamiento en su casa por haberse
roto una pierna. Su personaje procura escapar del tedio mirando al patio y observar
que hacen los demás.
Nosotros
dentro de nuestras restricciones nos hemos visto limitados a asomarnos a
nuestras ventanas y aplaudir a los sanitarios o a la policía. La llegada de la
primavera con los brotes de los árboles pasando a ser hojas nos ha animado a
salir a las ventanas y así hemos visto pasar el autobús de Gamonal, sólo como
la una. Lo socorrido que puede ser pasear al perro o ver como prosperaba y
aumentaba el ansia por hacer deporte o los nuevos runners. También a los más de dieciséis mil inspirados
que, contraviniendo las normas, han hecho de su capa un sayo y han “parido” nuevas
formas de incumplimiento de lo ordenado, pero que son la prueba
del algodón de que cada vez se aguanta peor el confinamiento tal y como se ha
ordenado por el gobierno. Si. Sí.
Aunque
comienza a pasar que toda esa idílica y apacible calma primaveral se rompe inmediatamente que
recuerdas que no parece
posible que hayan fallecido veinte mil personas solo en España, lógicamente,
también pasa que ya es mucho tiempo metido en casa y para un rato estuvo bien,
pero está clara la necesidad de salir. Cada vez nos suena más cercano eso que
sale en los foros de Internet de un personaje qué, disfrazado cada día de una algo
distinto, grita: “estoy aburrido”, “me aburro mucho”.
Aguantaremos
el tirón como sea, pero incluso aceptando que las medidas son necesarias,
esto nunca
volverá a ser lo que era. Por ello exijamos al gobierno que ponga más empeño, más
interés en hacer que esto sea rápido y llevadero. Que no fracase en sus compras
ni en sus gestiones y apoye las pérdidas de los damnificados. Y claro, pedirle
que no olvide poner un lazo negro en una esquinita de la televisión española u ordenar
un minuto de silencio para recordar a todos aquellos que, caídos, por este
virus ya no están con nosotros. Un apagón televisivo de un minuto estaría bien.
Todos lo agradeceremos.
martes, 14 de abril de 2020
TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN . HOMENAJES.
Empezamos la quinta semana de
acuartelamiento y creo que es un buen momento para hacer un pequeño repaso
sobre quien se merece un homenaje. Seguro que necesitaría más espacio del que
tengo para citar todos los cargos, empleos y actividades que se han considerado
esenciales por parte del gobierno, pero que en esencia no dejan de ser los de siempre.
Hasta hace poco a los agricultores se
les consideraba peleones porque pedían más dinero por sus productos. Igual que
a los tractoristas por pedir abaratamiento de sus gastos. A las cajeras del
supermercado se las citaba cuando había que hacer alguna comparación tonta, o al
farmacéutico no se le daba la importancia debida. A las limpiadoras, personas
invisibles donde las haya, los gasolineros, los camioneros y sus problemas con
el gasoil, el personal de recogida de basuras, los funcionarios de prisiones, la
policía, la guardia civil, los militares… y por supuesto el personal sanitario,
personas a las que ahora aplaudimos desde la ventana y que siempre les
reconocemos como esenciales. Y como no. A los fallecidos. Sin más palabras.
Pretendo un homenaje directo a todos
y cada uno de esos héroes que aun en las peores condiciones han sabido mantener
el tipo estando ahí y, echándole cojones, se han jugado el pellejo para que
nosotros pudiéramos continuar con nuestra fácil vida. Para todos ellos nada más
que mis parabienes y mis mejores deseos de pronta satisfacción de sus mejores
intereses. He leído en alguna parte que el gobierno de Bélgica va a dar una
prima de casi 1500 € a todo su personal sanitario o que el presidente de
Mercadona pagará un plus a sus trabajadores por el exceso de horas y de
peligrosidad que están soportando. O mejoras en sus impuestos. Es un detalle
que cualquier gobierno debería tener en cuenta y hacerlo extensible a los suyos.???.
Agradecer y homenajear también a los ciudadanos. Están dando la talla, ya organizando
la Semana Santa entre balcones o cantando el Himno a Burgos en los patios. Aplausos
para todos. Que no decaiga.
Quedan, finalmente, aquellos que no
necesitan un homenaje. Quienes no han entendido que quedar en casa es algo bueno
para todos, que marcharse a sus casas de vacaciones, pasear en bicicleta o
correr por el monte no es de recibo que tengan en cuenta que el Estado emitirá
la oportuna notificación por la conocida fórmula del frotamiento duro.
También aquellos
que se niegan a reincorporarse al trabajo por están liberados o quienes se
niegan a devolver las dietas que no han necesitado utilizar. O, en fin, aquellos
que aprovechan para subvencionar a los medios de comunicación televisivos para
evitar preguntas improcedentes en ruedas de prensa o procurar que la información
que sale de sus barrigas no esté en contra del quien les ha subvencionado
miércoles, 8 de abril de 2020
TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN LOS PACTOS DE LA MONCLOA 2020.
La
Transición española de 1977 dio lugar a los acuerdos posteriormente llamados “Los
pactos de la Moncloa” en los que se propuso modificaciones en saneamiento y
reforma de la economía o programas de actuación jurídica y política, para salir
de una situación de bloqueo que impedía al país avanzar. Adolfo Suárez,
presidente del Gobierno, con gran sentido de estado y evidente mano izquierda,
consiguió poner de acuerdo a las principales fuerzas políticas del momento,
casi todas de signo contrario. Para contar con su apoyo, Suárez
debió ceder y dar prebendas que asegurasen el mantenimiento de aquella
legislatura y, evidentemente, de las venideras.
Aquella situación, políticamente caótica, exigía un plan de
acuerdos sobre la libertad de prensa , la censura previa, los secretos
oficiales, asistencia letrada al detenido, derecho de reunión, de asociación
política o sobre libertad de expresión y derechos de las mujeres … Reformas de
gran calado que después de más de cuarenta años de vigencia, algunas todavía
perviven.
España necesita, ahora mismo, modificaciones de importancia en
diversos relevantes aspectos de la vida pública y sobre todo por el momento
agresivo que nos ha tocado vivir con la pandemia del “covid 19”, por lo que
unos nuevos Pactos de la Moncloa, serían de agradecer.
Recientemente a instancias del gobierno se instó al Congreso de
los Diputados a aprobar una serie de importantes medidas a fin de contener el
avance de la pandemia. El Parlamento aprobó la petición y sus prórrogas con
apoyo de los partidos de la oposición que, en con sentido democrático entendieron
que el apoyo solicitado no pasaba por partidismos sino por necesidad. Sólo el independentismo, opción que sostiene al presidente
en su puesto, ha apostado por la abstención. Sánchez ha conseguido el primer
paso para poder presentar al Parlamento un pacto general de mínimos que pueda
devolver estabilidad al país. Educación, Sanidad, Administraciones Públicas,
Economía, Interior, Servicios Sociales… carteras muy necesitadas de acuerdos,
lo agradecerían.
Así, dispone de una oportunidad única en nuestra historia reciente
para asentar las bases de unos futuros “Nuevos Pactos de la Moncloa”. Si a la
oposición se le solicita apoyo, fundamentado en la lealtad al Estado o sus
intereses, obrará en consecuencia.
Pero, al contrario, si lo que se le ofrece es la aceptación de
solicitudes de indulto extemporáneas, despenalizar las injurias a la
Corona o los ultrajes a España, diferencias entre Comunidades Autónomas a base
de prebendas o mantener el sostenimiento de subvenciones a las televisiones
privadas, minusvalorando la necesidad perentoria de inversión en mascarillas y
respiradores o condonación de las cuotas de los autónomos…, la oposición deberá
estar ahí para objetar. El presidente debería pensárselo.
domingo, 29 de marzo de 2020
EL EQUILIBRIO DEL TREN: ACUARTELADOS.
En tiempos se decía que a los militares
los acuartelaban cuando por cuestiones puntuales, algo afectaba a los grandes
presupuestos de la nación: guerras ataques… allí los militares, aprovechaban para
recordar viejas historias, batallitas o echar partidas de cartas procurando matar
el tiempo esperando aquellas órdenes que, en la mayoría de los casos, no
acababan de llegar. Si no me falla la memoria, la última vez que se produjo un acuartelamiento
fue con ocasión del 23-F.
Hoy en día en la situación de alarma que
padecemos, por lo inédita e inusual, hace que el encierro programado no haya
dado lugar a grandes cambios en lo esencial. Quizá al principio podía ser una
novedad aquello de poder levantarse a unas horas prohibitivas, el resto del año,
compartir grandes partidas caseras de cartas a cualquier hora del día o usarlo para
repasar las capitales de África o de Asia que, seguro teníamos muy desatendidas.
Además, el tiempo pasa inconmovible y lo
de la tele ya no es novedad, así que quien más o quien menos procura pasar el
tiempo con la tablet o el móvil leyendo -incluso disfrutando- algunos de los socorridos
whatsapps, que, a salvo de otras distracciones, nos hacen pensar que un día no
se parece en todo al siguiente. No deja de extrañar que, incluso en una
situación como ésta, en la que la salida a la calle está ciertamente vetada -salvo
determinados extremos-, siga habiendo tal movimiento de archivos, ficheros,
memes…etc.
Esta aplicación ha sabido coger el punto
a la situación y ha aprovechado la gracia española para sacarle punta a todo e
irse arriba en estos momentos de rutinas desconocidas: “Tengo tanta información
del coronavirus en el móvil que, en lugar de timbrar tose”.
Pero como no sólo de chascarrillos vive
el acuartelado, esta nueva situación nos ha llevado a recuperar costumbres
ancestralmente perdidas. Nos ha llevado a acercarnos a personas con las que anteriormente
no disponíamos más que de un leve contacto o hemos aprovechado para salir a la
terraza a aplaudir a nuestros nuevos héroes o dedicarle una “cariñosa”
cacerolada al Gobierno. Incluso algo absolutamente inverosímil hasta hace bien poco
como cantar en los patios de los edificios el “Sobreviviré” del Dúo Dinámico o un
diario canto del Himno a Burgos.
Lo cierto es que, a diferencia de
aquellos acuartelamientos, los de hoy son mucho más relajados, ya que los
canales de información global nos tienen permanentemente enchufados a las
noticias más frescas e Internet nos permite mantener ese acuartelamiento sin
perder la cara de quien te habla.
Quedémonos en casa porque eso nos llevará
a ganar o como cantan los italianos con el Aria Nessun Dorma del Turandot de
Puccini “VINCERO”.
miércoles, 18 de marzo de 2020
EL EQUILIBRIO DEL TREN MAD MAX Y LOS AUTÓNOMOS.
El presidente, después de negar
un par de evidencias ocurridas en el Consejo de Ministros y olvidarse de decirnos
que él mismo era una persona de riesgo, con semblante acuoso y tristón, dijo algo
que, sin que sirva de precedente, estoy absolutamente de acuerdo con él: la
cosa no pinta bien. Que hay que tomar medidas; dolorosas para algunos, cansinas
para otros y complicadas para todos. Algún presidente autonómico no
ha entendido este sistema que, según su criterio, les excluye competencias,
pero esto es lo que hay.
La sanidad
pública ejercerá un papel estelar en la solución de todo este conflicto y el
resto haremos lo que nos manda el Real Decreto de Estado de Alarma: quedarnos
en casa. Aprovecharemos para limpiar, pintar, escuchar aquella música tan
querida, leer aquel libro o borrar los muchos whatsapp que hemos recibido estos
días. Se han tomado medidas para evitar el desabastecimiento de bienes de primera necesidad, así
que, si nos
vamos al Mercadona, intentemos no acabar con el suministro de latas de atún en
conserva o con los rollos de papel higiénico y compartamos.
Pero somos humanos e incluso así,
he visto la certeza de tal situación y el vacío que ello produce y me he
encontrado con supermercados que se han vaciado por obra y gracia. Ni papel, ni
donuts, ni latillas… Parecía talmente una de esas apocalípticas pelis de Mad
Max en las que no habiendo suministros, las personas se pegan por conseguir una
barra de pan.
A la salida me encontré con Pepe,
barista él, que me dice que la cosa se ha puesto muy “jodia” porque no sabe
cuanto durará esta pandemia y lo que le puedan durar los ahorros reservados. Dice
que los autónomos son el colectivo más damnificado, más maltratado, con obligaciones
que no tienen otras personas. Bromean diciendo que, si quieres eliminar
rápidamente el virus, se inyecte directamente en vena a uno de ellos que
enseguida creará los anticuerpos.
Los taxistas, los camioneros, los
bares o las autónomas de la noche han sido los últimos en cerrar, pero sin las
medidas adecuadas seguirán los contagios. Pero, como dice Pepe, “pasará igual
que pasó la peste negra, la gripe aviar, la gripe A e incluso, últimamente, lo
de la carne mechada.
Amigos, aguantemos como españoles
como hemos hecho siempre. Abusemos del Whatsapp y del Skype. Aprovechemos el
tiempo en hacer lo que el trabajo no nos permite e incluso en reafirmar las
relaciones personales y vecinales y no pensemos que estamos entrando en una distopia.
Nuestra Sanidad (aplausos) está haciendo todo para que esta cuarentena sea
corta y se parezca lo menos posible a una “cuarentrena”.
martes, 10 de marzo de 2020
TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN EL DÍA DEL HOMBRE.
Anteayer ha sido el Día Internacional
de la Mujer, festividad esperada por todo aquello que representa y para
celebrarlo, desde
el Ministerio de Igualdad, se ha pretendido la tramitación de la Ley de Libertad
Sexual que, después de una “compleja y ardua tramitación” en la que han debido tomarse
medidas incluso de tipo ortográfico, se ha concluido con que este anteproyecto
sería el del “sólo sí es sí” enmarcando las bases del texto en el consentimiento.
Buen tema para otro artículo.
Este año, quizá con ocasión de permanecer la
izquierda política en el poder, no se ha convocado una huelga salvaje por parte
de las organizadoras, pero las manifestaciones callejeras y las declaraciones
de los miembros más floridos del gobierno han mantenido las arengas anteriores.
Encabezadas por la ministro de Igualdad,
pareja de quien dijo que azotaría
a Mariló hasta hacerla sangrar y secundada por el común de su
séquito, han marcado la línea de actuación: “sola y borracha quiero llegar a casa”. Esta frase que representa
el colmo de la insidia y clama al cielo por su fanatismo a favor de la bebida,
ha sido la clave de las proclamas y declaraciones de intenciones de las
participantes. Y digo bien, “las”, ya que cada vez que se repite este Día, se
ve más diáfana la intención de las organizadoras en hacer de él, una
declaración de lucha de género. Pancartas y proclamas pretendiendo eliminar la
posibilidad de que los hombres apoyen en tales manifestaciones, exhibición de
portadas feministas o prohibición de manifestaciones mixtas.
Y, mientras el colectivo varón espera aburrido, ha visto como el
wasap que lo sabe todo, ha reenviado un archivo con la convocatoria para hoy, 10
de marzo, de una declaración, de momento simbólica, del que podría ser el Día
Internacional del Hombre: (Un día sin nosotros. Ninguno se mueve). Sigue la lucha
de géneros. Pero no es solución.
La violencia de género, aun como elemento a eliminar, no incluye
a todos los hombres. Las estadísticas nos dicen que el 99.9% de los hombres son
buenos y que lo sensato sería ir por los malos y meterlos en la trena. Pero
criminalizar a todo el colectivo varón provocando una guerra de sexos tampoco es
la solución. Los hombres no están contra las mujeres. Los hombres quieren a las
mujeres y sobre todo a las suyas, pero tarados los hay en todas partes y es contra
esos, contra quienes deben ir dirigidas cualesquiera medidas políticas y
penales que se pretendan.
Por
demás, un adecuado Sistema Educativo, propio para todo el Estado y permanente
en el tiempo, sería mejor solución para conseguir una igualación entre sexos
garantizada, real y efectiva.
martes, 3 de marzo de 2020
EL EQUILIBRIO DEL TREN: DE ESCORPIONES Y RANAS.
Sin tener en
cuenta su falta de legitimación política, el presidente Sánchez ha vuelto a reunirse
con Torra y han hablado de blablablá, que no ha trascendido a los medios de
comunicación. Los españoles no nos hemos enterado de prácticamente nada de ese
blablablá, pero él en todo momento ha dicho que lo volverá a repetir. Es la última
asignatura que le faltaba para aprobar “cum laude” el cursillo a distancia de sofista.
Es decir, quien maneja argumentos falsos sabiendo que lo son.
Sánchez, que previamente
había dicho aquello de que no pactaría…, que no pasaría por…, que no tocaría…, que
la Constitución blablablá, que no podría dormir si en su gobierno estuviese
Pablo Iglesias…, que actuaría siempre dentro de los márgenes y el marco
constitucional…, que no se hablaría ni de mesas de negociación ni de igualdad
de gobiernos, ni amnistía para los presos, autodeterminación o referéndum…, ahora
resulta que ha hablado de todo esto sin explicar en qué artículo constitucional
figuran las reuniones al mismo nivel entre Estado y CCAA, la posibilidad de
liberación de presos, los intermediarios, el recibimiento de personajes
inhabilitados…
Me recuerda aquella
fábula atribuida a Esopo de la rana y el escorpión. Una rana estaba a la orilla
de un río cuando un escorpión se le acercó y le pidió si podía subirle en su
lomo y cruzarle el río, prometiendo
no hacerle ningún daño, ya que si lo hacía ambos morirían ahogados. Rompiendo la reticencia de
la rana, que temía la picadura del escorpión, le montó en sus lomos y estando a
mitad del río, el escorpión la picó con su aguijón. La rana pasmada le preguntó
porque lo había hecho, ya que así se hundirían los dos, a lo que el escorpión
contestó que él era así. No
he tenido elección, le dijo, es mi naturaleza.
Si nos atenemos a la moraleja de la
historia, seguramente llegaríamos a la conclusión de que no debemos tratar de
engañarnos con alguien creyendo que es o puede ser como nos imaginamos. Algunos
exteriorizarán su perversidad sin importarles las consecuencias de sus actos,
ni siquiera ante el peligro de dañar a los suyos o incluso a sí mismos. Sánchez
se ha tirado al surco y se hunde, pero, no él sólo, sino con la mochila del
PSOE colgada a la espalda. En fin, ¿Qué podrá esperar cuando deje de ser
presidente? La fama le precederá.
Pero,
cuidado: todas las partes hacen trampas y rañas. Pero eso es la política: el
arte de hacer escorpiones a costa de las ranas. Ahora bien, aunque los escorpiones
renazcan como némesis buscando venganza, algún día la rana acabará por no subirle
en sus lomos….
MOTOS Y ORDENANZAS DE MOVILIDAD.
Ha llegado la ansiada y esperada Ordenanza
Municipal de Movilidad en la que después mucho trámite político y mucho pacto del
tipo: “yo te doy y tú me das” o “yo te doy si tú me das”, se ha logrado una
norma que, aun no consiguiendo arreglar los grandes problemas que hubiese anteriormente
en la vialidad municipal, sí ha conseguido abrir otras llagas.
Se necesitaba regular el reciente
problema producto de nuevas tecnologías consecuencia de la aparición de los nuevos
vehículos patinetes eléctricos o normalizar definitivamente la conducción de
bicicletas. Cierto. Debía regularse qué podía ser un patinete eléctrico y qué
no debía ser. Crear una regulación específica que admitiese que deben tener
algún sitio por donde circular. O, con respecto a quién, cómo y de qué manera podrían
circular, evitando soluciones como mandarlos a batallar en medio de la
circulación rodada. Bien.
Aunque el tráfico rodado ya estaba
regulado por las normas habilitantes en vigor, la Ordenanza no ha olvidado los “otros”
vehículos. Las motocicletas. Vehículos con las mismas obligaciones que los
automóviles, pero sujetos a sustanciales limitaciones, tales como encontrar un lugar
de aparcamiento. Ya dijo Nikita Jruschov que los políticos prometen construir puentes incluso donde no
hay río y lo sucedido aquí es similar. En un artículo 91 que no tiene
desperdicio, después de recordarnos la evidencia de que a los ciclomotores y
motocicletas le serían de aplicación las normas de aparcamiento que regulan el
resto de vehículos a motor, nos dice que podrán estacionarse en los espacios
reservados y debidamente señalizados para ellos?? También que se prohíbe el
aparcamiento de estos vehículos en las zonas peatonales y aceras excepto en las
zonas habilitadas y señalizadas al efecto???
El
Ayuntamiento se ha apresurado a ordenar a la policía que señale los lugares
donde no se puede aparcar, sin dar relevancia a señalar cuales sí lo son. Hecho
evidente ya que no existen.
Así
que, en román paladino, las motocicletas deberán remitirse a la normativa que
establece que las motocicletas no estarán sujetas a zona azul ni ORA.
Lógicamente de una Ordenanza
sujeta con alfileres no podría esperar otra cosa que la concejal del ramo
diciendo que “se necesita dejar un período de tiempo para ver cómo
funciona la nueva normativa”. No te jode. Si va mal, ya le echaremos la culpa a
la oposición. Podría haber aprovechado la ocasión para señalar donde aparcarán
las motos el 25 de diciembre cuando los motoristas acudan en masa a entregar los
regalos a los abuelitos. En fin. No me imagino como regularán la circulación de
helicópteros, vehículos automóviles voladores, mochilas voladoras o cualquier
otra cosa que se invente…
martes, 18 de febrero de 2020
EL CONGRESS (MOBILE WORLD CONGRESS).
Esta reunión mundialmente reconocida en torno al mundo de la comunicación móvil, durante mucho tiempo ha sido escaparate y ventana de España y por supuesto de Barcelona, al mundo. Reservas agotadas en aeropuertos, hoteles, restaurantes…, hostelería, taxistas… frotándose las manos.
Todo como la seda. Los grandes inversores de este Congreso, chinos, japoneses, americanos…, preparados para gastarse la pasta en esos cuatro días de Congreso vendiendo proyectos, patentes y demás fruslerías, y salir en las noticias. Pero este año ha sido diferente, llegó el “coronavirus” e hizo echar el cierre a aquellos que habían hecho del Mobile su particular cuento de la lechera. Adiós a una millonada.
Ya Colau, antes de ser alcalde, había asegurado que eliminaría el Congress por excesivamente capitalista. No ha hecho falta ya que, primero LG, luego Huawei, luego Xiaomi y finalmente el resto de los presuntos participantes declinaron amablemente la invitación alegando justo motivo de contagio.
Las empresas chinas hicieron lo propio. Manejan suficiente dinero como para controlar sus negocios y quisieron demostrar al mundo que ellos son partidarios de evitar el miedo insuperable a una pandemia y han decidido no venir. Ole sus pelotas.
Ahora bien, esto no es aplicable a las grandes empresas europeas y americanas, seguramente conocedoras del paño que se vende aquí y bien sabedoras de que el virus está sujeto y controlado, sin situación de alarma sanitaria.
Inicialmente, los organizadores, con la prepotencia propia de quien se sabe ganador, no admitían lo que se les venía encima alegando que aquello era una cuestión de dos o tres empresas y que la pasta que se pretendía ganar estaba perfectamente asegurada.
Luego razonaron que, sí en España no hay más que cuatro casos conocidos, todos leves y en su mayoría sin síntomas ¿Por qué las empresas han volado? ¿Por qué no vuelven al redil congresual? y ¿Por qué en otros países de nuestro entorno se mantienen eventos de similar categoría?
Quizá esas empresas hayan aprovechado el paso del Pisuerga por Valladolid para coger los bártulos y largarse con viento fresco de una reunión donde se esperaban manifestaciones independentistas, contra el estado central o a favor de la libertad de políticos presos. Incluso torpes declaraciones pidiendo hablar únicamente en catalán.
O quizá sea un aviso a navegantes participando que, esas ordinarieces, unidas al establecimiento de tasas Google o “gilitasas” variadas contra los “millonetis”, elimina salud empresarial. No sé.
Los gobernantes, posiblemente conozcan la respuesta y deberían mirárselo, reflexionando sobre los posibles intereses que han prevalecido sobre la crisis sanitaria.
Este Mobile se ha perdido. La pregunta es si harán algo importante para no dejar pasar el próximo y los siguientes, aunque sólo sea por aquello de “la pela es la pela”.
martes, 11 de febrero de 2020
Parásitos (Gisaengchung)
ESTE PASADO fin de semana he tenido el acierto de ir a ver la película ‘Parásitos’ del director surcoreano, Bong Joon-ho. En una sala absolutamente repleta y desde una esquina de la fila dos he asistido a una película que en principio llama la atención por la cantidad de títulos y nominaciones que atesora: premios de la Critica USA, BAFTAS ingleses, el Globo de Oro, además de un buen puñado de nominaciones a los OSCAR 2020, incluidas las de mejor película, mejor director o mejor película internacional, que meritoriamente ha conseguido.
Reconozco que, siendo la primera película de Corea del Sur que he visto, máxime humor negro coreano (celebrado guiño a España con la introducción de las Patatas Bonilla), y no siendo más que un mero espectador de películas, no puedo expresar inteligentes frases que pongan de manifiesto las virtudes de esta película y con ello del cine surcoreano. No. Pero como opinador, al adentrarme en la profundidad de la cinta, me resultó fácil asimilar su contenido por el magnífico retrato de aquella sociedad y sobre todo por los evidentes guiños que el director hace a aquellas sociedades avanzadas en las que la división arriba-abajo viene haciéndose cada día más notorio.
Una familia con todos sus miembros en paro y marcada su forma de existencia por la supervivencia, se ven obligados a buscarse la vida de manera particular, un tanto gamberra. De esta manera, aparece la posibilidad siempre adaptada a sus necesidades del acceso a ciertos puestos de trabajo dentro de la jerarquía de alguien que vive tres o cuatro peldaños por encima. Esas necesidades llevan a los protagonistas a concluir que las relaciones arriba-abajo son el baremo que marca la indudable diferencia de clases.
Inevitablemente, esta sociedad coreana parece notablemente similar a otras que nos suenan más cercanas, así qué salvando las indiscutibles diferencias entre culturas, la comparación entre el argumento y la realidad no necesariamente tiene por qué ser difuso.
Esa historia, en blanco y negro y vista en un cine de sesión continua, bien podría ser cualquiera de aquellas películas de los años cincuenta o sesenta en los que los protagonistas salían adelante trapicheando a costa de estraperlos o cupones de racionamiento.
Esa sociedad que divide a las personas partiendo de su origen y situación recluye a los protagonistas en una oscura lucha de clases que parece denotar una ausencia absoluta de igualdad entre ellos. La película deja claro que no es así. Ni la lucha de clases ni las diferencias sociales pueden evitar el miedo que, tanto los de arriba como los de abajo, puedan tener a recibir un misil del vecino del Norte.
Reconozco que, siendo la primera película de Corea del Sur que he visto, máxime humor negro coreano (celebrado guiño a España con la introducción de las Patatas Bonilla), y no siendo más que un mero espectador de películas, no puedo expresar inteligentes frases que pongan de manifiesto las virtudes de esta película y con ello del cine surcoreano. No. Pero como opinador, al adentrarme en la profundidad de la cinta, me resultó fácil asimilar su contenido por el magnífico retrato de aquella sociedad y sobre todo por los evidentes guiños que el director hace a aquellas sociedades avanzadas en las que la división arriba-abajo viene haciéndose cada día más notorio.
Una familia con todos sus miembros en paro y marcada su forma de existencia por la supervivencia, se ven obligados a buscarse la vida de manera particular, un tanto gamberra. De esta manera, aparece la posibilidad siempre adaptada a sus necesidades del acceso a ciertos puestos de trabajo dentro de la jerarquía de alguien que vive tres o cuatro peldaños por encima. Esas necesidades llevan a los protagonistas a concluir que las relaciones arriba-abajo son el baremo que marca la indudable diferencia de clases.
Inevitablemente, esta sociedad coreana parece notablemente similar a otras que nos suenan más cercanas, así qué salvando las indiscutibles diferencias entre culturas, la comparación entre el argumento y la realidad no necesariamente tiene por qué ser difuso.
Esa historia, en blanco y negro y vista en un cine de sesión continua, bien podría ser cualquiera de aquellas películas de los años cincuenta o sesenta en los que los protagonistas salían adelante trapicheando a costa de estraperlos o cupones de racionamiento.
Esa sociedad que divide a las personas partiendo de su origen y situación recluye a los protagonistas en una oscura lucha de clases que parece denotar una ausencia absoluta de igualdad entre ellos. La película deja claro que no es así. Ni la lucha de clases ni las diferencias sociales pueden evitar el miedo que, tanto los de arriba como los de abajo, puedan tener a recibir un misil del vecino del Norte.
miércoles, 5 de febrero de 2020
BRITISH EXIT
EL RECORDADO Churchill dejó escrito en uno de sus más célebres aforismos: “Si Gran Bretaña tuviese que escoger entre Europa y el mar abierto, escogería el mar abierto”, y ha pasado.
Sí, amigos… pues sí. Después de cuarenta y siete larguísimos años de matrimonio mal avenido, más bien diría yo de unión de hecho, que parece que tiene menos compromiso, los británicos nos han dejado el 31 de enero. La realidad es que se acaba un periodo en el que ellos han permanecido más bien por las ventajas, condiciones y garantías que podían sacar a cambio, que por los derechos que les confería el estatus de europeos.
Ellos, que siempre han querido estar separados del resto del mundo, que han aprovechado ese trozo de mar inglés English Channel, literalmente «Canal Inglés, que siempre han querido estar, pero sin participar, que siempre han pretendido estar ahí pero solamente para las cosas que dispensaran cierto beneficio, se han cansado de nuestra compañía y nos dejan. El sentimiento pudo iniciarse por Margaret Thatcher cuando decía poco más o menos aquello de “Europa nos roba”, argumentando que ellos aportaban mucho más de lo que recibían. A partir de ahí, un continuo goteo de declaraciones, manifestaciones y un procedimiento, el BREXIT, muy bien planeado, en el que se declaraban abusados por parte de los europeos, en su mayoría pobretones, quienes estaban medrando y lucrándose a su costa.
El proceso ha sido largo y ha durado un referéndum de corta victoria mayoritaria, y la caída de infinidad de líderes políticos -recuerdos a la pobre Theresa May- pero la luz y guía del Brexit, Boris Johnson, de sustancial parecido con el presidente de USA, ha aceptado las enmiendas y arreglos de ese director de orquesta y se ha quitado de en medio a estos otros directores que le atenazaban. Esto es, han pasado de que veintisiete países pudiesen mangonearle a que sólo les mangonee uno. Un éxito.
Efectivamente. Como si de una cuestión de vida o muerte se tratase, ese triunfo ha sacado a la calle a muchos británicos (escoceses pocos) izando banderas inglesas, arriando las europeas y gritando “ahora somos libres”. Los flecos, ahora, importan poco. Seguro que Boris, sin despeinarse, arreglará el problemilla de la frontera de Irlanda con Irlanda del Norte, de la frontera de Gibraltar con España, la petición escocesa de un referéndum de por medio para mantenerse en la Unión Europea o la pequeñez de los europeos que viven en Inglaterra o los ingleses que viven en el resto de Europa. Para eso Boris y compañía se han dado un plazo hasta el 31 de diciembre, para pensar cómo solucionarlo. Que se vayan santiguando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
MILITARES Y CONSTITUCIÓN.
Escucho en foros políticos y mentideros de tertulianos, glosas de las virtudes de la ministra de Defensa Margarita Robles. Algunos la su...
-
Cantaba Manolo Escobar qué españolear es lo que hacen los turistas cuando vienen por acá. Así comenzó Albert Rivera el periplo político que...
-
Con noviembre a la vuelta de la esquina, vuelve otra vez el movimiento MOVEMBER. Éste, (contracción de moustache y november) es ese movi...