sábado, 19 de septiembre de 2020

Casado y la procastinación.

Allá por el verano de 2015, y tratando el tema de la procastinación, en esta misma columna escribí que, el ahora expresidente Rajoy era un procastinador de tomo y lomo, entendiendo por procrastinar el retrasar sin causa, el diferir o dilatar o dejar de hacer lo que realmente debía hacer y, en su lugar, hacer lo que no habría por qué hacer. Era una mera consecuencia del derrumbe sufrido por su partido como consecuencia del resultado de los comicios de mayo, cuando se vio que toda la organización y él, el primero, habían fallado en cercanía, explicaciones y comunicación con los ciudadanos.

En aquel mismo artículo cité a un joven portavoz de campaña llamado Pablo Casado, en esos momentos un imberbe que acataba apresuradamente las disposiciones de Esperanza Aguirre y del que aseguré que su cara pronto daría mucho que hablar.

Así ha sido y cinco años después Casado es el gran jefe del principal partido de la oposición, líder de la derecha y amo y señor de todo lo que sucede en el Partido Popular. Desde sus inicios, su principal leitmotiv ha sido solucionar los grandes problemas que atenazaban a la derecha española, la regeneración del partido y su acercamiento hacia el centro político para poder empujar al PSOE y a Podemos hacia su lugar en la izquierda, ello sin olvidar la pandemia, la crisis catalana, los pactos electorales, los apoyos para formar gobierno, la nueva modernidad del partido o contrastar a su manera el acérrimo feminismo de la izquierda, ambicionando que el PP perdiese el marchamo de partido light.

No ha podido ser. La derecha de Casado procastina igual que la de Rajoy y sus deberes no acaban de cumplirse de la manera esperada por sus votantes.

Ni siquiera el desparpajo y desenvoltura de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP en el Congreso, ha sido suficiente para llevar al Partido por una nueva senda de modernidad. En cuanto ésta ha cuestionado al Partido, a la oposición o la pandemia, el miedo a ser llamado facha o heredero de la dictadura le ha sumido en una especie de mansedumbre que ha llevado consigo su destitución. Supongo que con eso habrá pretendido girar al partido hacia el centro político, aun a costa de perder a sus votantes liberales o a los conservadores más acérrimos que posiblemente harán engordar a Vox, que ya dispone de 52 diputados.

Estaba claro que Rajoy procastinaba, pero Casado se ha quedado en un admirador de la marmota Phil en Punxsutawney a la espera de que salga de su cueva y diga si la primavera llegará pronto o si el invierno todavía durará más tiempo.

jueves, 10 de septiembre de 2020

TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN. PANDEMIA EN LAS AULAS.


Septiembre siempre ha sido un mes que nos despierta del sueño veraniego y nos abre una perspectiva de la vuelta a la normalidad.  El curso político, el escolar o la llegada del otoño son parte de ella. Pero este año, el covid, el largo confinamiento y la desescalada han modificado nuestras rutinas y hemos conocido nuevos factores.

Las mascarillas, que han venido para quedarse, las medidas de distanciamiento insuficientes o las vacunas que no acaban de llegar han redundado en una gran decepción con el gobierno de turno. Quizá los veintitantos ministros, cuatro vicepresidentes, no sé cuántos secretarios generales y demás mandanga, sean insuficientes para hacer frente a los coletazos, perdón rebrotes, de esta repelente pandemia, pero las pocas medidas tomadas, han resultado en su mayoría estériles. Bien es cierto que buena parte, consecuencia del poco rigor que ponemos los administrados en cumplir las normas.

Lo cierto es que no vamos a mejor y ver cómo, unos a otros, se tiran los trastos a la cabeza o se pasan la pelota no mejora las cosas. Ni siquiera el permanente lanzamiento de globos sonda o hacernos perseguir zanahorias para perder la vista de la realidad, lo arregla. El justiciable mira sin saber que hacer, cuando la solución a los grandes problemas entre diferentes Administraciones se resume en la delegación. El gobierno en las Comunidades Autónomas y éstas en los Ayuntamientos.

Véase, sin ir más lejos, el cuándo y cómo comenzarán las clases. Es un hecho que los colegios españoles no están preparados ni cuentan con espacio suficiente para mantener las medidas de seguridad acordadas por el Gobierno de turno. Han pergeñado infinidad de soluciones: clases online turnadas con presenciales, grupos de alumnos en tiendas de campaña en los patios o vaya usted a saber. Poco resultado.

Mientras los ministros de Educación o Universidades están desaparecidos, me han planteado una solución que seguramente sea acertada. Si los empresarios han resuelto el problema de la proximidad con mascarillas y mamparas, pues hagamos lo mismo y pongamos tres mamparas en el norte, este y oeste de cada pupitre donde se siente un chaval.

¡De dónde sacaremos el dinero para eso! dirán los políticos, tremendistas. Bueno, evitando polémica y salvando respuestas mucho más traumáticas, se me ocurre qué en todas las ciudades y pueblos del país se han cancelado fiestas, cabalgatas, marchas, carrozas, patronas, desfiles…, festejos, en fin, que daban lugar al recibo de la oportuna subvención o expendio por parte de la Administración pertinente y que este año se ha ahorrado. Que mejor destino para ese dinero que en la seguridad de los alumnos. Supongo que ese dinerillo no utilizado en esos eventos habrá quedado debidamente controlado ¿o no?

martes, 4 de agosto de 2020

EL EQUILIBRIO DEL TREN : VACACIONES RARAS.

 

Para el colectivo trabajador las vacaciones siempre son raras o como poco “rarillas”. Comienzan con las fiestas mayores, en que se relaja un tanto la disciplina laboral y empresarial, siguen con la aparición de los primeros calores y llegan a su clímax cuando la familia se dispone a cargar el coche con todo tipo de enseres para pasar una merecida semana al sol, sin hacer nada más. Las vacaciones ya se habrán programado y posiblemente pagado muchos meses antes con los ahorros sobrantes del año anterior, pero nada importa. Eso es una sagrada obligación que no se valora en dinero. Pues si queridos lectores sí. Estamos de vacaciones y aunque nos empeñemos en pasar un periodo de asueto lo más adecuado posible, sabemos lo que vamos a ver.  

Habremos cruzado toda España para ir a un par de sitios que se suponían turísticos y la verdad es que la pena con lo que realmente veremos, llenará nuestros corazones. Nos colmará la congoja, no, la tristeza de ver lo que éramos turísticamente hablando y en lo que nos hemos quedado por culpa de este maldito virus.

Veremos que en aquellas playas que antes todo el mundo abarrotaba y hacía colas por la mañana para colocar las sombrillas ahora hace colas para coger una parcela. Pero claro, la posesión de la parcela tampoco puede ser permanente, así que también habrá colas para hacer tiempo mientras sale el anterior. Quizá la gente previsora, sólo por el mero hecho de evitar contagios, no habrá querido ir a playas inmensas de grandes arenales y con la temperatura ideal, aunque sean las únicas que en estas fechas hayan podido conservar las lanchitas con pedales con tobogán, las motos de agua o el famoso plátano veraniego que tira a la gente cuando alcanza una cierta velocidad por el agua. O que decir de aquellas playas que antes tenían menos población. Ahora parecerán playas en auge.   

Desde el Gobierno nos lo han querido hacer ver como una cuestión estructural y favorecen el turismo cuidadoso, ya que es evidente que si no gastamos no invertimos y si no invertimos la economía no florece. La crisis y luego la economía se han cargado las expectativas de infinidad de veraneantes, por más que nos empeñemos. Por más que gastemos, el miedo está ahí. En cualquier supermercado, en cualquier gran superficie, en cualquier restaurante o chiringuito y por supuesto se notará en el veraneo. No obstante, dichosos aquellos que puedan hacerlo. La hostelería lo agradecerá.

Hoy, día de inicio de la temporada vacacional, me sobra confianza para saber que esto está en trance de desaparecer, pero no debemos descuidarnos. Felices vacaciones raras. Hasta septiembre.


lunes, 27 de julio de 2020

EL EQUILIBRIO DEL TREN: DIVORCIONETAS.


Un matrimonio feliz no tiene precio, pero un divorcio sí. Así comienza una de las campañas publicitarias más agresivas del momento y que ha tenido la visión publicitaria de volver a darse a conocer después del período de confinamiento posterior al coronavirus.

Es relevante que se haya podido hacer una campaña basada exclusivamente en la falta de estabilidad “parejil” por tener que compartir la falta de cercanía previa existente con el exceso de cercanía durante el confinamiento.

Todas las encuestas, estadísticas… han coincidido en que cualquier pareja que haya tenido que armonizarse de manera forzada en la misma vivienda, con las mismas circunstancias, problemas, agonías…etc., es muy fácil que haya acabado con problemas personales graves, llegando, en casos, a la ruptura.

Posiblemente, la aparición de estos vehículos “divorcionetas” haya ayudado a esas personas que, debido al confinamiento y sus inconvenientes, hayan debido finalizar de manera expedita su relación, evitando la manera agresiva.
Los motivos pueden ser variados. No importa. El exceso de relación ha acabado con el amor y cuando se acaba el amor, se acaba la pareja y por lo tanto es necesario romper el vínculo. Se suele decir en el ámbito del derecho matrimonial que la peor manera de mantener una relación es, sin duda, mantener un matrimonio infeliz. Pero, ¡ay!, la relación solamente la puede romper Dios o la Ley.

Salvando la parte estrictamente laboral en la que, según casos, alguien haya podido pensar que se ha rozado el intrusismo o la competencia desleal, evidentemente es una buena idea que llama la atención. Conseguir un divorcio por 150€ parece a día de hoy casi imposible, pero si ellos lo dicen será que pueden hacerlo. Pero, desde mi humilde punto de vista, hay que recordar que un divorcio no es un capricho, sino una necesidad y eso no es ninguna frivolidad, así que la idea de estos Despachos de abogados conduciendo una furgoneta tuneada, nunca debe llegar a verse como si se estuviese vendiendo melones.

Aunque, en otro ámbito, quizá la “divorcioneta” pudiera dar alguna pista al presidente del gobierno. Si la furgoneta estuviese aparcada frente a la puerta de Moncloa, el presidente podría plantearse pedir información sobre sí sería viable un divorcio de sus socios de gobierno. A estos precios no podría poner traba alguna, decir que es demasiado caro o que no sirviese para su propio contubernio. 

Las posibilidades reales que da este sistema de la “divorcioneta” para dar fin al matrimonio de conveniencia con quien está cohabitando, ahora mismo, son innegables. Por una módica cantidad podría hacer un divorcio y deshacer urgentemente el amancebamiento que está manteniendo con Podemos y la compañía, que realmente no está llevando a nada ni a los españoles, ni a él mismo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

miércoles, 8 de julio de 2020

TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN ¿Saben aquel…?




Siempre ha sido apreciado nuestro liderazgo en infinidad de materias; turismo, hostelería y restauración, posiblemente el país con más bares de todo el planeta, líder en donaciones de órganos, trasplantes, donde se vive más, mejor y por más tiempo…
Pero eso ha cambiado. Hemos perdido la confianza de nuestros vecinos, o no tan vecinos, que hasta hace poco nos tenían como guía en aquellas materias o referente mundial en otras muchas, ya por los diversos desplantes políticos de los últimos años o por la propia comparación con otros países en la forma de gestionar la pandemia.
Pero no seamos tremendistas. Caminamos a liderar algo en España y en el mundo. Somos líderes en rebrotes. En las últimas semanas hemos tenido 59 nuevos focos solo en dos Comunidades, además de tener dos Comunidades que ya están en parte confinadas por el exceso de contagios. Hemos conseguido tener el mayor índice de sanitarios enfermos o muertos por coronavirus, el mayor porcentaje de mayores fallecidos o la mayor caída europea del PIB después del confinamiento, con el cierre de gran número de pequeñas y medianas empresas, sobre todo de hostelería.
Además, somos líderes en otras disciplinas que nos avanzan en el pódium. Hemos visto como el señor Simón, encargado de la información sobre el virus, después de haber hecho el ridículo más espantoso delante de todo el mundo y de mentir todo lo permitido, ha conseguido la relevancia de ser portada de revista vestido de motero, con chupa de cuero y ancha sonrisa. Lo inaudito es que haya gente que se tatúa su cara en una pierna o tunea una camiseta con su cara. No sé, no sé.
Incluso continuamos líderes en declaraciones extravagantes o vacías disculpas pamplineras, que hacen que los inversores nos miren con recelo. ¿Saben aquel de la diputada de Esquerra de Cataluña que preguntó en la Comisión de Reconstrucción del Congreso sobre las medidas que iba a tomar a España para acabar con la violencia policial en Estados Unidos? ¿O aquel del asunto de la tarjeta SIM? Y… ¿Aquel del comerciante de Vallecas que prohíbe el acceso a su comercio a quienes porten mascarillas con la bandera española? ¿O el del anuncio que afirma que los Reyes Godos en España no tienen interés??? Pero quizá el mejor sea aquel que dice que España está entre los 20 países con un nivel más alto de IVA del mundo, pero, tranquilos, el gobierno se plantea darle un meneo. No te jode.
No deberíamos permitirnos desapreciar nuestra historia y tradiciones, mantener muletillas como “las cloacas del Estado” o permitir que suenen lejanas risas sobre nosotros.
En fin, ya lo dijo el presidente: de esta salimos más fuertes. Me vale con que salgamos. 


martes, 30 de junio de 2020

EL EQUILIBRIO DEL TREN Ferias y Fiestas.



Me despierto de la obligada y reparadora siesta del verano, esperando escuchar el runrún de las Peñas que, animosas, pasan por las inmediaciones de la Plaza de toros, despertando a los “siesteros” durante el período festivo.  Pero esta vez no vienen. No acaban de pasar.
Ayer 29 de junio se celebró San Pedro, festivo y Patrón de muchos municipios españoles y burgaleses y fecha esperada por ser el día grande de las fiestas. En la calle todo parecía igual. La nueva normalidad impuesta por Real Decreto daba a entender que lo peor ya había pasado y que tranquilamente podíamos salir a celebrar nuestra fiesta. Pero no lo era. Faltaba algo En la calle no vimos bombillas, carteles, blusas, peñas, anuncios de fiestas, cabalgatas o desfiles a los toros o cualquier otro detalle que pudiera significar que ese día no era diferente a cualquier otro.
Se han cancelado las fiestas y cualquiera diría que la representación de esa cancelación se manifestaría en la calle, pero no. Sigue habiendo un ítem que nunca falta: la gente.
Las calles están llenas de gente. No hay casetas, caballitos o norias para niños en las Plazas Mayores ni en los paseos, pero no falta ninguna persona. Abarrote total. Se ha evitado las casetas de pinchos o la ubicación de las barracas. Se han cancelado las concentraciones de motos, carreras ciclistas y por supuesto olimpiadas y mundiales, pero no se ha podido evitar las masificaciones en las calles, paseos, o unas terrazas más abarrotadas que en el mejor año de fiestas veraniegas.
Hemos entrado de lleno en la nueva normalidad que, sin entrar en grandes divagaciones, podemos decir que es una nueva normalidad económica. Queremos gastar y disfrutar, y recuperar el tiempo pasado en el confinamiento. Tenemos la desgracia de vivir en un país que sobrevive a duras penas a costa del sol, el verano y la espera de una llegada masiva de extranjeros en la costa o del peregrino en el interior y para ello, la gente debe salir y mover el dinero para que la hostelería pueda sobrevivir y el país pueda volver a dar cuerda a la economía. Tiempo habrá de ahorrar en invierno.
Aunque muchos han quedado en el camino, el Gobierno ha ayudado hartándose de decir que de esta saldremos más fuertes de lo que entramos. Creo que no, pero tal aserción ha dado lugar a que hayamos perdido el respeto, sino el miedo, a los contagios creyendo que todo estaba arreglado. Cuidado. Salir a gastar o a utilizar el sol, único medio genuinamente español, está bien, pero no debemos descuidarnos. Si olvidamos las precauciones, posiblemente la economía será el menor de nuestros problemas.


EL EQUILIBRIO DEL TREN Ministerio de ¿Igualdad?



Para saber qué es un ministerio de igualdad habrá que empezar por lo que es igualdad. Es el principio que, sustentado en el artículo 14 de la Constitución, reconoce la equiparación de todos los ciudadanos. ¿Y cuáles son las importantes funciones que se le circunscriben a un Ministerio de Igualdad? Pues, evidentemente, deberían ser todas las que afecten a la igualdad entre personas. A ver: el gobierno va a investigar la economía del Rey Emérito. Vale, quizá sí. Pero por igualdad, también habrá que investigar a todos aquellos que han percibido beneficios o prebendas procedentes de otros gobiernos extranjeros.
La fiscalía investigará a quien organizó una línea de tiro con políticos del Gobierno. Vale también. Pero, también, por igualdad, habrá que investigar a todos aquellos que han quemado fotos del Rey o quienes hacen aquelarres colgando personajes públicos de tendencia contraria. Incluso aquellos que hacen un paripé pareciendo que acribillan a políticos del PP.
Más. El padre de un político pretende interponer una querella contra otro político porque se ha referido a él como “terrorista”. De acuerdo, investíguese. Pero, por igualdad, habrá que investigar también al político que acusó a todo un partido de estar preparando un golpe de estado. Y otro más. Se pretende investigar el pasado de Felipe González, seguramente por no estar de acuerdo con la política actual de su partido. Venga. Pero igualmente habrá de investigar las desigualdades en las muertes por corona virus, los motivos por los que se cierran algunas calles en Galapagar, el exceso de protección policial o los originales motivos por los que, los políticos, cobran dietas durante el confinamiento, mientras los autónomos o pequeños comerciantes cierran o sus trabajadores no cobran los ERTE. Igualmente, la desigualdad existente entre los ocupas y los propietarios de las viviendas ocupadas o los despilfarros de dinero para la cursilada de pintar de colores los furgones de correos, mientras cada vez hay más hambrientos y el gobierno no deja de repetir que sufrimos una crisis económica trascendental.
Todas esas cuestiones de evidente falta de igualdad entre ciudadanos deberían ser irrogadas y objeto de investigación por cualquier Ministerio de Igualdad que se preciase. Sin embargo, a falta de otras tareas más importantes en que ocuparse, su responsable lo que hace es debatir sobre la idea de la existencia de un único sexo, suelos pegajosos, techos de cristal, pelos en los sobacos o aplaudir el lenguaje “intrusivo” de una concejal de Móstoles quien llamó “concejala fascista” a otro concejal porque a su vez, él, la había llamado “presidente”. En fin.
Si el único contenido que aparenta tener este Ministerio es el de la oscura confrontación entre hombres y mujeres, más valdrá mirar de cambiarle el nombre.

miércoles, 17 de junio de 2020

EL EQUILIBRIO DEL TREN: Jueces y puertas giratorias.


Las reclamaciones presentadas en favor del coronel de los Cobos no han sido suficientes para dar marcha atrás a una destitución injusta. Este coronel conocido por sus declaraciones sobre los sucesos en el intento de secesión independentista en Cataluña, demostró largamente ante el TC lo merecido de su nombramiento.

Pero, en pago de los servicios prestados se le pone en la calle, de manera fulminante, por falta de confianza. Expresión práctica para marcar en un instante a quién, se quiere o no en un determinado puesto. Sabemos que la Guardia Civil, por su propia coyuntura asume una doble dependencia. Una civil y policial con el Ministerio del Interior y otra militar con el Ministerio de Defensa, con confianza sustentada en ambos ministerios.

La “presunta” falta de confianza la acreditó y firmó el ministro de Interior argumentando que, el coronel de los Cobos no quiso dar a conocer directamente a Interior los informes de los guardias civiles que estaban trabajando en labores de Policía Judicial a las órdenes de una juez de Instrucción. Ole sus pelotas. Quien le destituye, debería conocer perfectamente este tema ya que, fue juez y magistrado; quizá de los mejores en los años de democracia, pero que, lamentablemente, se ha vendido al poder establecido, olvidando que los cometidos de la Policía Judicial se regulan en una extensa normativa que va desde la Ley de Seguridad Ciudadana, hasta la Ley Orgánica del Poder Judicial o la Ley de Enjuiciamiento Criminal, sin olvidarnos que su marco constitucional es el artículo 126 de la Constitución, que da carta de recorrido a las actuaciones a esta policía en favor de jueces, magistrados o fiscales.

Ante las quejas recibidas, el ministro ha intentado comprar el sistema, subiendo el sueldo a los guardias civiles, que ya llevaban años solicitando equiparación con el resto de los policías autonómicos. Ejemplo, uno más, del ansia de poder y control que esgrime el gobierno en todas sus actuaciones y que aumenta la confrontación entre gobierno y ciudadanos.

El problema es que ha topado con el Benemérito Cuerpo. Aquel que tiene como lema “el honor es mi divisa” y que rinde pleitesía únicamente al pueblo que es quien le manda. La Guardia Civil ha recogido el guante y siguiendo una de sus máximas “paso corto, vista al frente y cara de mala leche”, ha seguido a lo suyo, esperando el previsible recurso que el coronel presentará para preservar su derecho al honor.

El ministro se ha equivocado y no debe olvidar que la etapa de poder se acabará y, con toda seguridad, volverá a la carrera judicial, exigiendo a la Policía Judicial a sus órdenes, absoluta obediencia a sus instrucciones.



TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN: NEPOTISMO Y NAVAJA DE OCKHAM.


El presidente se colocó la aureola (nimbo como le gustaba decir a él, ya que sonaba mucho más progre) y sin más preámbulos procedió a nombrar un director general de no sé qué para el ministerio de Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, dirigido por José Luis Ábalos.

Evidentemente Ábalos le había rogado tal nombramiento por activa y por pasiva y, claro, él se habría negado sobre la base fáctica de que “quien decide es quien nombra” es decir, si ese cargo era necesario, quien realmente debía nombrarlo era el propio ministro.

Hasta ahí podíamos llegar, pero sus socios de gobierno y muchos de los veintidós ministerios habían procedido a nombrar a dedo a sus propios directores generales y cargos súper necesarios de confianza. Nada que decir, ya que así se tenía a los muchos ministros tan contentos, pero a la vista de que cada uno nombraba a quien le daba la gana, él, como no podía ser de otra manera, se vio obligado por las circunstancias a nombrar a dedo (a rosca chapa, para que nos entendamos), o como se decía a la antigua manera: amiguismo, nepotismo, enchufismo o en inglés “finger naming” que también queda muy pijo, a un íntimo amigo de la infancia que se lo merece, porque le conoce de toda la vida y además no debemos olvidar que ha hablado bien de él en público.

Aparentemente, el nombrado es una persona válida para el necesario cargo que ahora va a desempeñar, aportando un espléndido currículum, motivo más que suficientemente fundado para que se le aplique la máxima “tanto tienes tanto vales” y directamente pase a cobrar 90.000€ al año que, por supuesto, saldrán de las arcas públicas al igual que el resto de nombramientos de apremiante y urgente convocatoria. Tan urgentes que se han pasado por el arco del triunfo, el cumplimiento de la Ley, obviando con ello que los 24 directores generales nombrados a dedo cuestan 2,4 millones de euros a las arcas del estado, o que ese personal debería ser cubierto con funcionarios.

En el siglo XVI un franciscano llamado Guillermo de Ockham dio explicación y nombre (Navaja de Ockham) a un principio que con el tiempo se ha demostrado inviolable, también en política: “cuando para un mismo hecho hay dos teorías posibles, la teoría más simple tiene más posibilidades de ser la correcta”.

Las dos teorías a saber no pueden ser otras que la de la necesidad del cargo o la del nepotismo, puro enchufismo. Sólo hay que pensar cuál es la más simple. En fin. En el fondo, no es más que otra de las sorpresas que nos depara este gobierno.


domingo, 7 de junio de 2020

EL EQUILIBRIO DEL TREN: LA TEORÍA DEL CAOS.


En 1960 el matemático americano Edward Norton Lorenz, reflejó en su famosa Teoría del Caos que, en ciertos acontecimientos, aunque pudiesen parecer desconectados, al final siempre aparecía un patrón que hacía encajar todas las piezas. Esto es, en lenguaje popular, fenómenos que parecen ocurrir al azar, pero tienen un elemento de regularidad.
Afortunadamente, estamos finalizando lo más grave de la pandemia que nos ha invadido y en la que hemos tenido la desgracia de perder a 27.127 personas, aunque desgraciadamente, todavía no tenemos claro sí este va a ser el último número o alguna modificación de los responsables del recuento hará aparecer alguno más o, al contrario, ojalá, algún mal contado.
Es difícil creer que todos los acontecimientos que han transcurrido en los últimos dos meses hayan ocurrido sin más.
El mismo Lorenz, algo más tarde, cuadró su anterior teoría con la mucho más famosa del “efecto mariposa”, en la que viene a decir que el aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas. Con soporte en esa teoría han podido haber aparecido nombramientos bajo cuerda y sin cualificar, ceses políticos sin basamento, aumento de poder cercano al absolutista, abuso de la fórmula “y tú más”, acusaciones veladas y no tan veladas sin fundamento alguno, rotura de la paz constitucional, el NO pago de los ERTE, desvíos de dinero a entidades ya millonarias, las promesas incumplidas, aumento de la vigilancia en ciertos domicilios o la creación del IMV: ingreso mínimo vital con que Podemos ha aprovechado este momento pandémico para colarlo y decir que va a suponer 3000 millones de euros anuales, sin referencia alguna a, de dónde saldrán esos dineros. No parece difícil encontrar el patrón.
La RAE nos ilumina definiendo caos como un estado amorfo e indefinido anterior a la ordenación del cosmos. Si esto es la ordenación de la “vieja normalidad”, la nueva ordenación que se está realizando se parece y mucho al caos.  
Y mientras tanto, Torra, la república, la independencia, la gestión de los dineros recibidos, la apatía de la persona colocada por nosotros mismos como cabeza visible de todos o las caceroladas y manifestaciones que no cesan, … todo igual.
El gobierno se ha hartado de decir que estos son los pasos a realizar para conseguir la “nueva normalidad”, pero algo no va bien. Incluso el caos debe conllevar un cierto orden. No llegaremos a “nueva normalidad” alguna, sí antes no tenemos conciencia de lo que necesitamos a partir de ahora. Desde esta atalaya, no creo equivocarme si digo que, si éste es el tránsito hacia la nueva normalidad prefiero quedarme en la vieja que por lo menos ya la conocía.

EL EQUILIBRIO DEL TREN LA NUEVA ANORMALIDAD.


Mi buen amigo José Sanmartín me envía una reflexión que me ha dejado ciertamente preocupado. Con él, considero que no nos preocupamos lo suficiente por el planeta y quizá el coronavirus sea el nexo que necesitábamos para aceptarlo. Su interés me lleva a repetirla textualmente:
“Reflexiono sobre la situación actual y sobre la “nueva anormalidad” que ha traído el COVID-19 viendo que, de nuevo, algo nos ha alcanzado en la línea de flotación y nos ha hecho pupa.
Sin embargo, la especie Sapiens no acepta bien las merecidas curas de humildad y no suele sacar provecho positivo de las experiencias por las que pasa, repitiendo una y otra vez errores ya enjuiciados.
Ahora estamos dañados, pero ha habido un antes. Compramos más caro la fruta “más barata” del otro lado del planeta. Sabemos que ir a Punta Cana tan sólo para tomar el sol porque sale “más barato” no es más rentable que ir a tomarlo a Almuñécar. O que, en realidad nos sale muy caro traer la madera de las antípodas (cargada de hongos, bacterias e insectos foráneos) porque sale “más barata”.
Hemos traído mil plagas, virus, bacterias, hongos o insectos que se han cargado el medio forestal, la agricultura, la fauna, el medio ambiente o el clima. El Gonypterus que se cargó los eucaliptos; la polilla guatemalteca que se cargó las patatas; la avispa asiática que se cargó las abejas y la polinización de los frutales; la Psila africana que diezma nuestros cítricos; la oruga del boj, que está haciendo desaparecer esta planta casi sagrada; el cangrejo americano, que vació nuestros ríos de fauna autóctona …
O movernos con alegría de un lado para otro como si el planeta fuera un patio de vecindario manteniendo nuestro afán irresponsable de quemar queroseno por placer, o gasolina para ir a esquiar o a parques de atracciones, sabiéndolos pecados de soberbia. En fin.
Debemos dejar de creer que somos los amos, que podemos obrar a nuestro antojo sin asumir las consecuencias, o -peor todavía- incluso sin ver que eso trae consecuencias.
Pudimos aprender de esta crisis, pero esa posibilidad está fallida. Al contrario, en nuestra línea, combatiremos el daño haciendo más daño. Para intentar arreglarlo, nos meteremos en la dinámica de consumir cada día más productos desechables, de un solo uso. Nos enrocaremos en plásticos, mascarillas, guantes, manteles, servilletas, batas, botellas, … todo de usar y tirar ¡Alegría!  Volveremos a subir a los altares al coche privado como medio de garantizarnos un desplazamiento seguro, en merma del transporte colectivo. Vamos por el buen camino…, pero sin remedio”.
Gracias D. José. Da miedo, pero como dijo el profeta: “Haremos lo que pudimos”.

MILITARES Y CONSTITUCIÓN.

  Escucho en foros políticos y mentideros de tertulianos, glosas de las virtudes de la ministra de Defensa Margarita Robles. Algunos la su...