miércoles, 28 de junio de 2017

Pedro Sánchez y la plurinacionalidad.

No se encuentra en el diccionario RAE o similares el término plurinacionalidad. Sí, plurinacional como aquél que disfruta de múltiples naciones o que hace referencia a la coexistencia de dos o más grupos nacionales dentro de un mismo gobierno, estado o constitución, o nacional como la condición que reconoce a una persona la pertenencia a un estado o nación con derechos y deberes políticos y sociales y también nación definiendo el territorio en el que vive un grupo de personas pertenecientes a una misma comunidad, constituya o no un estado. Larga introducción necesaria para concluir qué ciertos políticos, sin una mínima lectura, han pretendido acuñar su propio concepto de nación. Se han empeñado en darle brillo a ese término y utilizarlo para aquello que cubra sus propios intereses, partiendo de la base de que no existe en España un solo estado o una sola nación, sino varias y además perfectamente compatibles entre ellas. El nuevo PSOE y el nuevo Pedro Sánchez, ambos ratificados en el 39 congreso han forjado la peripecia de que España pueda ser una nación de naciones sobre la hipótesis de que cada autonomía constituye una nación. Primero fue el encaje del federalismo asimétrico de Felipe González y ahora la "nacionalidad cultural", términos medianamente entendibles pero que, posiblemente, por los auspicios de Pablo Iglesias inmediatamente han retornado al tran tran de la nación de naciones. Lo lamentable es que propugne la plurinacionalidad al mismo tiempo que los secesionistas propugnan la autodeterminación. Aunque Sánchez se ha mostrado contrario a un referéndum de autodeterminación, lo cierto es que esta plurinacionalidad abrigaría la cuestión vasca y catalana, por lo que quedaría por conocer cómo se queda en la práctica la nación de naciones, una vez hecho el favor a esos territorios. Quizá tenga que ver la nueva ideología, en la que la plurinacionalidad se propugna como medida de castigo al objeto de mantener la apariencia de izquierdas que parece ha tomado el PSOE actual, como ha hecho con la negativa a ratificar el Convenio de Comercio con Canadá. Como la vez anterior con su no a Junker, Sánchez se la ha jugado de nuevo apoyándose en el voto de sus ciento cincuenta mil militantes. Ahora serán los ciudadanos quienes digan si la nueva tendencia política "somos la izquierda" llama la atención de los votantes correspondientes a más de 85 escaños.

miércoles, 21 de junio de 2017

“Ciudadanear”

Cantaba Manolo Escobar qué españolear es lo que hacen los turistas cuando vienen por acá. Así comenzó Albert Rivera el periplo político que le ha traído hasta  aquí. Españoleando. Repeliendo desde dentro, a aquellos que utilizaban el verbo expañolear.  Desde lo más oscuro del parlamento catalán hizo patria consiguiendo que el nombre de España y el español se pudiesen oír en voz alta y clara. Luego llegaron los mítines multitudinarios donde la gente lo animaba con gritos de ¡presidente, presidente! o le exigían que no les fallase, como si de JFK se tratase.

Luego se vino a españolear al resto de España y no se puede negar que ha ganado a pulso el estar ahí. Ha conseguido atribuir a su haber un modo de españolear muy propio. Se llama ciudadanear. Es el verbo de moda. Sólo falta su incorporación a la RAE. Su definición podría ser, poco más o menos, centrar, aspirar a ser un referente de la política general, ambición por ser el relevo de grandes políticos qué con sus grandes decisiones marcaron las pautas que nos hacen ser tributarios del nivel y calidad de vida que lucimos. Sólo falta que el nuevo término sea aceptado y acogido por una gran mayoría.

En eso se encontraba Albert cuando se diseñó la circense moción de censura elevada a trámite parlamentario por Podemos. Aquí ha tenido ocasión de consolidarse como un gran orador. En contestación a los argumentos de Iglesias/Montero supo darle a cada uno lo suyo, esgrimiendo sus tesis como un Mariano cualquiera, con sorna y socarronería. Soberbio el momento que citó a demoliciones Iglesias o la comparación de su discurso con el tedio castrista. 
También su duro alegato contra la nación de naciones o la secesión pretendida. Parecía que quería despegarse, por fin, de ese marchamo de flojeras que le acompaña en todo momento, que parece el novio que cualquier padre querría para sus hijas: decente, formal, serio, consecuente, además de alto y guapo.


Pero cuidadín, ya se han oído voces desde la cúpula de su partido cuestionando el sacrificio del todo al mensaje mediático y a la figura de su líder. Su parroquia le ha perdonado anteriores errores, pero estaría bien que fuese pensando en mantener esta nueva postura de estadista en su travesía conminándole, por ejemplo, a seguir la retórica de la diputada Ana María Oramas y mencionándole qué, por pérdida de brío, líderes de otros partidos se han desplomado en un bluff. 

martes, 20 de junio de 2017

Infraestructuras burgalesas.


Hasta la llegada del refulgente Coliseum de Burgos -infraestructura surgida donde antes había una plaza de toros- en el Plantío vivían en amor y compañía dos de las infraestructuras más importantes de Burgos: la plaza de toros y el campo de futbol, ambas de la misma edad, apariencia y lamentable estado general.  Alguien pensó que por no ser viable un multiusos, sería atrayente dar un nuevo aspecto a la plaza. Muy bien y además ha quedado bonito. Pero ¿y el pobre campo de futbol?

El Plantío, ladrillo caravista de los 60, ha acusado tanto el paso del tiempo que cualquier comparación entre ambos nos produce pena. Sin embargo, se utiliza casi todas las semanas, a diferencia del Coliseum qué, ha sido utilizado cuatro veces.

Por cuestiones deportivas, Burgos ha devenido en un equipo de Segunda B y otros dos de Tercera división, todos con ínfulas de querer hacernos pasar grandes tardes de gloria en el muy deteriorado césped del Plantío. Hasta ahora no había inconvenientes ya que el único que se planteaba cumplir sus partidos en el campo municipal era el equipo de más graduación. Honor del qué, después de varias reconversiones, ha estado siendo depositario el Burgos C.F. Ahora ha venido el Real Burgos y ha dicho que también quiere jugar en el Plantío. ¿Tiene derecho a ello? Pues sí. 
Como tal equipo de la ciudad estará en disposición de poder utilizar, con los permisos pertinentes, el campo municipal. Pero, por la misma razón, también tendría derecho a utilizar el Plantío el Bupolsa C.F., igualmente en Tercera.

Aun con una buena solución para este último, compartir sería precario, pues los técnicos han advertido que el césped del Plantío no aguantaría la tralla que le podían dar dos equipos, aunque jugasen fines de semana alternativos. 
Queda, por tanto, que utilice el Plantío el equipo con mayor categoría, que es lo qué, tácitamente, se ha venido haciendo hasta ahora, por lo qué a falta de maestro armero, las soluciones al Ayuntamiento. 

Sea cual sea, lo cierto es que el Plantío está necesitado de cariño mereciendo, como mínimo, un arreglo de chapa y pintura como el acusado por su hermano. El Ayuntamiento ha tomado nota y ha comenzado a desalojar y no renovar los contratos de los negocios que subsistían en los bajos del Plantío ya que las obras para comenzar los arreglos son inminentes. Parece que van en serio. Ojalá. 
Hace unos años, con ocasión del derribo del edificio que había en la esquina de la calle Madrid con la calle Valladolid, el Ayuntamiento desalojó a los inquilinos y estos pasaron a vivir una temporada en los bajos del puente Santa María, a orillas del Arlanzón. También era inminente. Todavía estamos esperando alguna actuación municipal.

viernes, 16 de junio de 2017

HABLAR CON DIOS.


Sí, ésta ha sido la máxima en toda época y religión. Poder contactar con el ser superior que a todos nos ve y a todos nos vigila. Pocos en la historia han podido lograr tal hazaña. Eso seguro. Es más, cuando alguien me aseguró que lo había hecho, lo estimé una boutade, pero asegurándome finalmente comprobé que no había sido más que otra artimaña de alguien que pretendía engordar su currículo. 

Se nos había afirmado que, ante cualquier eventualidad, se nos atendería sin demora, como si aquello fuese una clase de nirvana donde se solucionarían nuestras congojas. “Ante cualquier inconveniente, póngase en contacto con el número de atención al cliente y un operador le atenderá”, habían dicho. Nada de nada. 
La respuesta se hace negación. -Lo siento, no es posible-. ¿Qué hacer?: pues pedir que me pasen con su superior.

¡Oh, cielos! Con ese credo lo he intentado por activa y por pasiva, sin diferencias: Orange, Vodafone, Movistar, recientemente con Jazztel y con Yoigo y siempre con el mismo sostén, me ha contestado un o una agente que, como un San Pedro cualquiera celando las puertas del cielo ha repetido que no es posible hablar con su coordinador. 

Pedí a todos los santos que me pasarán con él, clamé al Espíritu Santo una breve audiencia siquiera para conocer de primera mano su cierta existencia, pero no fue posible. Ni siquiera cuando en un plano posterior invoqué al infierno y a todos sus ángeles custodios, la operadora en su mejor papel de un cancerbero divino decidido a no dejar pasar ni una leve brisa de aire, me lo frenó con una frase que cualquier otro sufridor reconocerá al instante: “no es posible hablar con el coordinador”. 

¿Quién son esos San Pedros inexpugnables que, con una voz venida de allende el atlántico, defienden a capa y espada cualquier intento de penetración en ese cielo tenebroso que son los números de atención al cliente?, ¿existe realmente el coordinador de los operadores, o es realmente algún mito erigido para convencernos de que verdaderamente existe un “más allá”? ¡No lo sé!

Me reconozco pecador por dudar de su existencia y por tal motivo podré ser condenado a las penas del infierno. Pero, convencido como estoy que, si llamas a las puertas del cielo un buen San Pedro te dará paso y atenderá tus cuitas, intentaré ganarme el cielo de las operadoras cada vez que necesite de su consejo y sostén. Ahora bien, si esto es el cielo, no me imagino qué será el infierno.


martes, 13 de junio de 2017

Juanvi


LOS POLÍTICOS se dan a conocer por los hechos y actos que perpetran. A Teresa May se la conocía por el Brexit y posiblemente pronto por el MAYXIT. A Macron por tener una esposa mayor que él. A Marine Le Pen... A Puigdemont por ser el peor gobernante de la historia de Cataluña. A Susana Díaz por las primarias y los ERES de Andalucía. A Feijoó por ser el sucesor natural de Mariano. A Revilla…bueno, sin comentarios, pero, igualmente, se le conoce.

Unos y otros han sido citados o nombrados en alguna ocasión para dar fe de sus gestas y logros y todos en mayor o menor medida han querido o sabido salir del ámbito de actuación, pero ¿quién conoce a Juan Vicente Herrera Campo? 

Recientemente, disertando sobre la política actual, alguien preguntó quién era el presidente de Castilla y León. Respondido que llevaba dieciséis años de presidente de la Junta, no se lo podía creer. Muy poco había oído hablar de ese político. 

Según iba avanzando la conversación les dije que era de los pocos que habían pedido perdón por los comportamientos irregulares que hubieran podido tener algunos altos cargos de las consejerías de las que él es presidente o que había sabido asumir los errores de su equipo. O que después de 16 años al frente del partido no se había presentado a la reelección como presidente del PP de Castilla y León. 

Tampoco se lo podían creer. Un político con comportamiento honorable y sin desmedido afán de protagonismo. Y ¿qué ha hecho un presidente de Comunidad Autónoma, durante dieciséis años, sin que durante ese tiempo haya destacado fuera de la Comunidad? 
Quizá que después de tantos años en el puesto, su único interés haya sido el propio de los que gobierna, acreditándolo al haberse convertido, desde el primer momento, en uno de los que más tralla ha dado al gobierno de Mariano, sin mostrar intenciones de pasar a un puesto político mucho más importante, llámese ministro de algo, embajador de no sé qué, o cualquier otro relumbrón. En fin. 

No puedo seguir sin pedir perdón a su señoría por el atrevimiento que ha supuesto llamarle Juanvi, pero sé de buena tinta que gusta entre sus amigos le llamen así, sobre todo cuando se le ve por los bares de la burgalesa calle Sombrerería saludando a unos y otros y confundiéndose con un vecino más. No sé qué ideas tendrá, pero me da la impresión que lo único que quiere este hombre es acabar su etapa como presidente y dedicarse a dar paseos por el Espolón los días que haga bueno.

miércoles, 7 de junio de 2017

Pitos a la Bandera y al Himno nacional.

El último lunes de mayo se celebra en USA el día de los caídos en guerra o Memorial Day, en memoria de los soldados muertos dentro y fuera de Estados Unidos. Incluye actos militares y civiles con proliferación de banderas y cantos del himno nacional “Star-Spangled Banner”, mostrando a todo el mundo el orgullo, aprecio y respeto hacia sus símbolos.

En España, en el Manzanares, otra vez con el Rey en la grada como un espectador más, se presentó el Barcelona a la final de la Copa del Rey, esta vez contra el Alavés, arropado de nuevo por su hinchada y pretendiendo el preciado título. No debía ser, pero como si fuese la crónica de una muerte anunciada, comenzó la Marcha Granadera -himno nacional de España- y en las gradas comenzaron los pitos. El Rey, en posición de firmes, con su actitud más profesional y con cara de poker aguantó el embate y soportó los pitos. Él estaba obligado. Pero ¿y los otros? Pues también.

No parece muy serio venir a un evento llamado Copa del Rey ¡de España!, que lleva ínsita la comparecencia del Rey y los acordes del himno nacional, habiendo hecho en algún caso más de 500 kilómetros de viaje solamente para disfrutar de una pitada al Himno o al Rey, por lo que ya es preocupante que a cada ocasión en que se celebra un evento de esta categoría vengan cuatro cenutrios a pretender reventarla.

Se tercia una solución de consenso y no sólo de los órganos directivos del fútbol. Los políticos deben comprometerse y aplicarse en una solución que arregle, de una vez por todas, estos malos detalles de participación ciudadana. Seguro que hallan fórmulas que eviten la vergüenza que supone semejante ofensa a los símbolos nacionales. De cara al exterior no quedamos nada bien, por lo que bueno sería fijarse en aquellos países que tienen por filosofía el respeto y la consideración hacia sus símbolos nacionales.


El pasado diciembre, el boxeador español Mario Hilario disputaba el campeonato de la Unión Europea de supermedios en Finlandia. A los prolegómenos deberían sonar los himnos nacionales de cada púgil, pero a la hora del himno español, allí apareció un muchacho finlandés llamado Jimmy Key qué con pinta de Justin Bieber y guitarra eléctrica en mano, tocó los acordes del himno. No pasaría de una mera anécdota si no fuese porque todo el público finlandés presente en el evento deportivo, en pie y en respetuoso silencio escuchó los acordes tañidos con aquella guitarra. Aprendamos. 

miércoles, 31 de mayo de 2017

Mi general


Jaime de Armiñán, en su película “Mi general”, realizó una crítica venial sobre el Ejército desde la perspectiva de unos generales que, a punto de pasar a retiro, deben volver a la academia militar. El estancamiento y la necesidad de reciclaje germinan a los personajes típicos: el guapillo, el listeras, el chivato… Armiñán olvidó mencionar a un personaje importante en la reciente cúpula militar el rojo”.

Julio Rodríguez “el rojo”, había sido todo en el Ejército y lo había defendido todo durante su ciclo de vida militar: la Constitución, la Ley, la lealtad al Rey, los valores castrenses, el proteger y servir… Ahora, obviado y olvidado, añorando una continuidad en la que plantar los valores que siempre había defendido, ha cambiado de tercio, ha fichado por Podemos, ha adquirido la categoría de “perroflauta” y ha obtenido ipso facto el marchamo de antimilitarista.

Sin duda, tal fichaje, debió preceder de una previa asunción de la filosofía que impregna al Partido y a su programa para, aprobada esta fase, sentirse arropado por la organización objeto de la continuación de su lucha. Esta organización qué, con altas dosis de extravagancia política representa entre otros a los descontentos del 11M, que tiene serias dudas de cómo interpretar la Constitución, que no duda en pactar con fuerzas de ultra izquierda o partidos anti-sistema o que aprieta las tuercas de la Ley para eludir ciertos compromisos históricos, ha sido quien le ha puesto, negro sobre blanco, el camino para su lanzamiento a la brecha política. Nada más fácil que ofrecerle algo que pocos estarían dispuestos a dejar pasar. “…estaré orgulloso de que sea mi ministro de Defensa” Pablo Iglesias dixit. No ha conseguido ser diputado, pero ahora desde la postura de ministro de defensa “in pectore” pretende instaurar un nuevo orden, instando a los militares a dudar de los valores constitucionales o a preguntarse si la ley y los valores que siempre han defendido son debatibles o discutibles. 

Lo último, entre otras majaderías, calificar al Día de las Fuerzas Armadas como sustitutivo del “día de la victoria” franquista llamando a los, ahora suyos, al boicot. Vamos, vamos.

Los efectos y las consecuencias no se han hecho esperar y una de ellas, sin duda la más importante, y que con toda seguridad lamentará, es que el respeto de los militares que mientras han estado a sus órdenes, sí han sabido estar a la altura, se ha perdido. El sabrá. 

martes, 30 de mayo de 2017

Las conclusiones del alcalde de Burgos.


Rápidamente han pasado ya dos años desde que los burgaleses decidieron no apoyar con mayoría absoluta al Excmo. Sr. alcalde de Burgos que repetía para probar fortuna. Dos años en que la tónica general ha sido la mala negociación, la discusión permanente y la no aceptación de una situación que obligaba al pacto, el acuerdo y el consenso permanente con el resto de los grupos municipales.
Aun así, su excelencia, que nos sorprendió en su momento con un pacto arreglando un triplete que le quería apear del sillón curul, nos ha asombrado con un discurso en toda regla, exponiendo los grandes logros que se han hecho en el concejo en este plazo. Rodeado de sus concejales y en un tono distendido que nada tenía que ver con el normalmente agrio tono empleado en los debates municipales, nos ha dejado tranquilos: “señores, todo va bien; o entre bien y muy bien”.  “Aun con la dura oposición del resto de los partidos imperantes en el municipio, hemos llegado a ¿ocho? acuerdos con la oposición…hemos hecho… hemos acabado…incluso hemos conseguido bajar la horrible deuda que arrastraba el Ayuntamiento. Estamos preparados para seguir otros dos años en la brecha y seguir favoreciendo a los ciudadanos con nuestras políticas serias y austeras…bla, bla, bla”.
Luego, aprovechando lo del Pisuerga, arremetió contra el PSOE, Ciudadanos (un poco más flojo) y contra Imagina, a quien puso contra las cuerdas políticas por su actuación pachanguera y circense.
Siendo positivos y creyendo las diatribas de su señoría, me pregunto a cuenta de qué nos sorprende con tal presentación, para luego perder el tiempo pretendiendo vendernos una moto de gran cilindrada y hablar de futuros sin recordar los presentes e incluso los pasados que acucian al concejo.
Pasó de celebrar haber reducido la deuda municipal en cuarenta millones, a no señalar que el pago a los proveedores duerme el sueño de los justos. Igualmente, obvió la cuestión de las reclamaciones de devoluciones de los excesos cobrados en el pago del temido impuesto sobre el incremento de valor de los bienes de naturaleza urbana; la plusvalía, vamos. O que cuando el Tribunal Constitucional acabe con la ficción de que una venta de vivienda siempre produce beneficios y pondere que se debe cobrar por la venta real, se dejará de ingresar unos 15 millones…
Podía haber quedado bien con los ciudadanos y haber explicado qué pasa con el AVE directo, el Plantío, la deuda del ferrocarril, o por qué no, con la “NO enfermería” del vibrante Colliseum o con el cartel de los toros de este año. Incluso con el lío de Morenito...
Siga así, señoría, no flaquee, y como dijo el gran Toni Curtis en la divertida “La pícara solterona”: no dejes que la verdad te estropee una buena noticia.




miércoles, 24 de mayo de 2017

La campeona de las primarias.


Cuenta una antigua leyenda china que un emperador, que había perdido recientemente a su único hijo, reunió al consejo de sabios del imperio, encargándoles que expresasen en pocas palabras el dolor que sentía. Los sabios, después de cumplir el encargo, le dieron la respuesta: Majestad, “también esto pasará”.
Las primarias para la elección de secretario general del PSOE son unos comicios que afectan de manera directa a la gobernabilidad de España y al buen equilibrio político que nos merecemos los españoles. Las encuestas y los tertulianos se han equivocado, e incluso los pesos pesados del partido han visto como sus pronósticos eran erróneos. Los votantes han decidido libremente y han votado al candidato preferido, supongo que habiéndose planteado previamente los beneficios a conseguir.
Pedro, con el marchamo de “Rajoy debe dimitir” ha ganado las elecciones y será cabeza visible del partido socialista e interlocutor válido para alcanzar acuerdos, pero los números no dan para mucho. Le han votado unos 50.000 afiliados sobre un total de 180.000 y eso no es mucho más del 30% del total. No obstante, este resultado purga sus culpas y se las despacha a Susana (que pudo haber sido una buena secretaria general), beneficiando directamente al líder de Podemos que moviendo la cola astutamente habrá puesto una pica más para deshacerse de tan molesta izquierda moderada y seguir hacia el pretendido sorpasso podemita.
Por eso, me permitiré unas preguntas que me acucian: ¿Será capaz Pedro de volver a poner en su lugar al partido? ¿Será capaz de hacer un PSOE más fuerte y unido? ¿Se limitará a la imposición de una buena purga al mejor estilo estalinista?  ¿Hubiera sido posible que Susana o Pachi hubieran traído la paz? Todo eso lo sabremos no tardando.
Mientras y ya que todo ha quedado como estaba, antes de la espantada de Pedro, debo dedicar estas líneas a quien verdaderamente ha ganado las primarias, a la campeona que ha aguantado el tirón qué ha supuesto tener que pencar con la más fea y adoptar unos acuerdos que a ninguno gustaban pero que en ese momento se apreciaron como los más necesarios para salvar al partido de una muerte anunciada: la gestora del PSOE. Amén.

Bien, seamos positivos y al igual que se los hemos dado a Trump, démosle cien días al elegido y luego, hablemos en dos años. El resto, tranquilos, como bien dijeron los sabios al emperador, también esto pasará. 

martes, 16 de mayo de 2017

La libertad de expresión, Dani Mateo y la cruz del Valle de los Caídos.


Creíamos que era suficiente con quemar las fotos del rey boca abajo para demostrar que estábamos en su contra, cuando, en el Senado, ha salido un impresentable de Compromís y en ejercicio de su “legítimo derecho” a la libertad de expresión, ha roto una foto de Susana Díaz y la ha llamado “gusana”. Vaya, vaya.
En unos tiempos en que, el derecho a la libertad de expresión roza muy de cerca a los derechos y libertades, debemos tener en cuenta que hay sensibilidades que no se pueden cercenar por mucho que parezca que tenemos libertad para hacer casi todo.
Recientemente, el parlamento español ha aprobado, por una mayoría absoluta aplastante de sus señorías, que se retiren los restos del dictador Francisco Franco de su ubicación en el Valle de los Caídos.Vale. De acuerdo.
Ahora los mismos parlamentarios que, en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, han tomado esta medida, deberán decidir, asimismo, donde deben ubicarse ahora esos restos ya que, dado que la proposición que se aprobó en el Congreso es no de ley y por ello no exigible perentoriamente al gobierno acudir a su cumplimiento, dejar las cosas como estaban habrá sido una pérdida de tiempo evidente, propia de personas con poco que hacer.
La pena es, que teniendo la ley y los reglamentos para solucionar estas cosas, salgan personajes conocidos haciendo sus propias versiones. Viene a cuento porque Dani Mateo, simpático y dicharachero presentador de radio y de un programa de audiencia de la Sexta se ha pronunciado haciendo un chiste a costa de la anterior noticia proclamando, en síntesis, que “la cruz del Valle de los Caídos es una mierda”. Luego, en la hora de las disculpas, ha dicho lo de la libertad de expresión y bla,bla, bla.
Seamos abiertos de mente y supongamos que en pro de su libertad de expresión, quiso manifestar de una manera zafia y torticera que está a favor de que retiren los restos de Franco de ese mausoleo. De acuerdo. Pero ya que estamos, estaría bien que a la hora de proclamar la libertad religiosa en un programa, no limitase las posibilidades y repartiese democráticamente sus comentarios y su opinión abiertamente sobre todas ellas.
Finalmente, me permito sugerir a Dani Mateo que vigile su "pinza" ya que de seguir por ahí, lo próximo podía ser decir que San Fermín es una mierda, que la Sagrada Familia es una mierda o que la Virgen del Pilar es una mierda. Y eso querido Dani, sí sería sacar los pies del tiesto.

sábado, 13 de mayo de 2017

Nunquam Minerva partea Palas Capítulo cinco. El primer día de paseo. Segunda parte.

Habíamos llegado al pueblo. Los CASEP nos habían dicho que fuésemos preparados, pero no nos habían dicho para qué. Evidentemente todos habíamos entendido lo que más nos interesaba, sin haber puesto interés en una interpretación contraria. - ¡Vamos a arrasar!
Los había que toda la semana habían pasado penando por si en el pueblo pudiera haber una buena farmacia de guardia donde hacerse con uno de aquellos “calcetines de viaje” tan socorridos. Pobres.
El autobús nos dejó, en tiempo y forma, en la Rambla del pueblo después de un breve viaje de una media hora. Aquel fue el primero de otros muchos viajes que acabamos haciendo a aquel pueblo. Pero aquella primera vez hubo una diferencia importante con las posteriores. Aunque al bus no le funcionaba el radiocasete, ni mucho menos tenía aire acondicionado o calefacción, no nos importó demasiado, por lo menos en aquel primer viaje ya que las conversaciones tapaban cualquier necesidad de música. Los viajes subsiguientes tampoco hubo radiocasete en el bus, pero ya no fue lo mismo. 
Al poner el primer pie en el suelo de aquel pueblo recibimos el primer sudor y al mismo tiempo el primer escalofrío; éramos jóvenes, libres y deseosos de soltar toda aquella tensión que habíamos acumulado en todos aquellos días en los cuales las propias señoras de la limpieza nos acababan pareciendo unas auténticas bellezas.
En unos instantes el autobús desapareció de allí y antes de que nos diésemos cuenta, nos habíamos quedado solos encima de la acera cerca de 800 alumnos. 800 hormigas verdes que nos tropezábamos unos con otros y que no sabíamos exactamente para dónde tirar.
En un primer estudio de la situación nos dimos cuenta, no sin dolor, que no había nadie por la calle. Alguien dijo: -seguramente la gente saldrá a la calle con la fresca. Todos afirmamos con la cabeza: -Sí, sí. Con la fresca.
El mismo dijo: -Bueno, mientras nos tomaremos un café y una copa.
Todos volvimos a afirmar con la cabeza: - Sí, sí. Un café y una copa
Los grupos comenzaron a formarse y poco a poco fueron desapareciendo del lugar de parada del autobús; no muy lejos ya que el pueblo no parecía para grandes milagros.
-          Allí hay un bar.
Y todos fuimos rápidamente a hacer que aquel industrial del pueblo hiciera, sin haberlo pensado, su agosto en el mes de setiembre, a costa de unos Caballeros Alumnos necesitados de libertad.
Un individuo con cara huraña y de pocos amigos nos miró con poco entusiasmo. -Bona tarda,  ¿que voleu prendre?
La misma cara de pocos amigos en la contestación. - ¡Eh! Oiga, en español.
-          Espera, dijo un valenciano: Vull prendre un cafè.
-          Haber, ¿qué va a ser? Acabó diciendo el paisano.
Los cafés y las copas comenzaron a aparecer encima de la barra y quien más quien menos, se tomó el primero de penalti a fin de vencer el ansia. Luego, el segundo, un poco más reposado y concienzudo, centrándose al ver que la situación no iba a ser como se había planteado en los días anteriores.
Algunos, los más atrevidos, osaron preguntar al paisano del bar por las chicas de aquel pueblo. Una mirada bastó para dar una explicación silenciosa de cómo iba a ser la relación entre las hormigas verdes y el resto del pueblo durante lo que tardó en durar el curso.
Animados, otros repreguntaron y repreguntaron, pero el paisano, en sus trece, siguió con su silencio y cambiando incluso la cara, ya de por sí poco amable, que había esgrimido durante el tiempo que habíamos pasado tomando aquellos cafés.
Dos cafés y dos copas habían caído, pero todavía no eran las cinco de la tarde. Había que hacer algo, de manera que nuestra ansia de liberación pudiera tener algún resultado, aunque no fuese más que ver a personal del sexo contrario por la calle. Nos daremos una vuelta.
Veinte minutos más tarde estábamos de vuelta en el mismo bar, pidiéndole al mismo paisano otro café y otra copa, que esta vez procuramos dilatar en lo posible a la espera de que llegase la hora de que abriesen las discotecas.
Al cabo de poco tiempo alguien apareció por allí diciendo que había visto un cine un poco más adelante de donde nos encontrábamos y que exhibía dos películas en sesión continua. Una del oeste y otra de espadachines. Fue suficiente para solucionar nuestro problema de tiempo. Acabamos de penalti el café y la copa y nos fuimos directamente a buscar el cine en donde veríamos las dos primeras películas de sesión continua de muchas que acabamos viendo posteriormente. No importaba si te perdías el principio. No importaba si te perdías el final. Lo que no vieses hoy, lo podías ver la semana que viene.
La idea no era mala, pero lamentablemente la habíamos tenido todos a la vez y nada más llegar al cine y haber pagado las quince pesetas de la entrada, la cruda realidad nos volvió a poner en nuestro sitio. Los cerca de 400 asientos de dura madera que podía tener el cine, estaban absolutamente ocupados por alumnos. Los propietarios del cine, adelantándose en el tiempo al overbooking, habían sido pillos y habían vendido más entradas que las permitidas por el aforo. Así, según entrábamos, veíamos como en los pasillos del cine habían colocado sillas plegables para que todos aquellos que habían pagado la entrada sin haber un sitio disponible pudieran ver la película lo más cómodamente posible. Pero eso sí: ni un solo paisano, ni mucho menos una paisana.
Una película, luego la otra, luego otra vez la primera y no acababan de dar las 8:30 para poder ir a la discoteca. Algo fallaba en las expectativas que nos habíamos marcado.
Pero la hora llegó y como un resorte levantamos nuestro castigado trasero de la butaca y raudos nos levantamos prestos a pasar nuestra primera tarde de discoteca después de tantos esfuerzos.
De aquel pueblo desierto en el que únicamente pululaban unos seres vestidos de verde y con cadeteras blancas pasamos a un pueblo semi desierto en el que únicamente pululaban unos seres vestidos de verde y con cadeteras blancas. La cosa empezaba a cambiar. De lejos se comenzaban a vislumbrar las primeras jóvenes locales. - ¡Vamos para allí! Allá van otras. ¡Vamos para allá!
Al final dos discotecas llamaban nuestra atención: la Siglo XX y la Xino Xano; vamos, la “Chino Chano” que le llamaríamos a partir de aquel momento. Daba igual el nombre. A por la primera. La segunda luego.
En la puerta ya se agolpaban los primeros trescientos alumnos que al calor del “Don´t leave me this way" de Thelma Houston estaban esperando a que les cobrasen la preceptiva entrada. Los clavos de los cordones hacían unos movimientos uno contra otro que casi tapaban el barullo que se había formado en la puerta. - ¿Habrá agarrado? -se preguntaban unos a otros. - ¡Coño, pues claro!, respondían.
No sin dificultades conseguimos llegar a las afueras de la pista y por supuesto mirando y escudriñando lo que íbamos buscando vimos las primeras chicas en la discoteca. Nuestro corazón dio un latido de aviso y comenzó el cortejo. - Primero nos tomaremos un cubata. Vámonos al bar...

MILITARES Y CONSTITUCIÓN.

  Escucho en foros políticos y mentideros de tertulianos, glosas de las virtudes de la ministra de Defensa Margarita Robles. Algunos la su...