jueves, 22 de septiembre de 2016

Buena gente.


No todo iban a ser malas noticias. Aunque parezca que las galopadas que vemos exteriormente no van a acabar nunca, siempre debemos anhelar un chorro de esperanza, siempre debemos confiar en que alguien nos diga que todo va bien, que todo está arreglándose o que por lo menos se están dando los pasos para que las cosas mejoren. 

En unos tiempos como éstos en que todo parece dar a entender que nadie se lleva bien con nadie o que nadie está dispuesto a dar nada a cambio de nada, nos encontramos con gente qué de una manera hoy en día absolutamente prodigiosa, nos sorprenden con una entrega hacia los demás qué, sino fuese porque lo vemos con nuestros propios ojos, costaría creerlo. 

Burgos siempre ha sido una ciudad amable que, enseguida, se apunta a cualquier evento que se le presente, pero la ventura de este fin de semana ha sido de las de recordar. 
Comenzó el sábado por la mañana con unas casetillas tipo carpa que el Ayuntamiento había colocado en el paseo de Atapuerca. Un paseo por allí nos dio margen a conocer de cerca una serie de asociaciones que sin pedir nada, sencillamente se dedicaban a informarnos sobre las actividades que puede hacer una buena organización a favor del resto de los humanos. 
Desde asociaciones de acogimiento hasta asociaciones para la erradicación de la pobreza, todo ello pasando por una exhibición de esgrima o una magnífica actuación de una asociación de baile lamentablemente truncada por el volátil clima de Burgos, nos enseñaron que se puede pasar toda una mañana, tanto al sol como al frío, prestándose a los demás. El público agradeció esa labor abarrotando las casetas.

La mañana del domingo no se ha quedado atrás y así, esta mañana muchísimos corredores, entre los que me incluyo, corrimos para favorecer en lo posible a la Asociación Española contra el cáncer. Esta asociación ha sabido llamar la atención de todo el pueblo para que estuvieran allí, ya corriendo ya andando, o lo que es mejor ya aplaudiendo. Ole por ellos.

Pero no ha sido sólo eso, aquellos afortunados que pudieron acercarse a San Adrián de Juarros montados en una moto han podido disfrutar de un magnífico evento, marcha, paella y fiesta campera al mismo tiempo que con su participación ayudaban a la Asociación Síndrome de Down. Ésta, con una magnífica organización ha dedicado muchas horas de esfuerzo para dar a conocer un problema, que al igual que los anteriores, es de todos. 

Valgan estas líneas para aplaudir desde esta atalaya a todas las personas que han hecho posible que recordemos que compartir es vivir y también, como no, a la excelente participación popular que acompañó a todos ellos. Aquel añorado y tempranamente desaparecido Manuel Summers ya nos lo adelantó cuando decía que “todo er mundo e güeno”.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La mujer del César.


No tiene suerte Mariano. Veíamos hace pocos días como el pacto de las más de cien medidas firmado con Ciudadanos, obligaba al Partido Popular a una especie de purga de aquellos políticos que, habiendo estado tocados por el marchamo de la corrupción, pudieran estar incluidos dentro del partido o incluso de la propia política. 

Tanto el presidente como el resto de los gerifaltes del partido aceptaron de buen grado el planteamiento de todas aquellas reformas procedentes de tal acuerdo, comenzando por retirar aquellos que no eran trigo limpio. También, celebrando la actuación de aquellos que por sus propios méritos, habían conseguido ser un ejemplo para la ciudadanía y, por supuesto, para el propio partido. La consigna era limpiar y dar esplendor. 

De todas partes del partido aparecieron voces aplaudiendo ese nuevo rumbo y, también, por todas partes los portavoces y personas de bien, cercanas al partido, comenzaron a dar su propia opinión sobre la política personal que estaba llevando el partido en cuanto a mantener a ciertas personas en puestos de cargo únicamente por la deuda contraída durante su plazo de prestación en el servicio a la ciudadanía.

El fiasco del Sr. Soria ha sido el penúltimo en llegar a la opinión pública y lo han aprovechado los mentideros políticos para dar lo suyo al PP, sin tener en cuenta que posiblemente el Sr. Soria tuviese razón y derecho a participar en ese concurso que ha nublado la expresión a muchos mandamases del partido.

Desde aquí, parece más un problema de sin razón que un problema de corrupción. Más que un problema de prevaricación parece un problema de falta de ejemplaridad por exceso de ímpetu. Posiblemente el Sr. Soria habría entrado exactamente igual en esa plaza dentro de unos pocos meses y fácil que a nadie se le hubiera ocurrido pensar si podía presentarse a ella o si tenía derecho a ella. El PP, para variar, ha pretendido colar a uno de los suyos en un puesto importante, pero con prisas, y eso ha supuesto que, de nuevo, ha salido dañado. 
Efectivamente Mariano y los suyos, ahora afectados por esas prácticas anticorrupción que se habían dejado pactadas, se ha tambaleado y muchos de sus partidarios han elevado la voz contra las decisiones del partido en ese sentido. 

Una de las más críticas había sido la vicepresidenta de la Junta de Castilla y León, Rosa Valdeón. Ésta había salido en medios de comunicación dando la imagen de limpieza y pulcritud que exigía la nueva política, diciendo que no había derecho a que el partido obrase de esa manera y exigiendo la inmediata dimisión del extinto Soria, amén del órgano que le había nombrado a dedo. Ole tus pelotas Rosa. 
Esa presión, y otras por el estilo, han obligado a Soria a renunciar a tal nombramiento. 

Lamentablemente, muy pocos días después, a ella la han pillado también con el carrito de los helados y se ha visto obligada a dimitir. Ahora, no debe aprovechar sus prebendas de aforada o mantenerse de procuradora. Además de serlo, debe parecerlo.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Panderetas y notoriedades.

Visto el desbarajuste nacional en que se ha convertido nuestra política patria, me he planteado si los políticos pudieran tener algo de razón en sus cerrazones y no llegando a conclusión alguna, me he dedicado a preguntar a los votantes socialistas que conozco, que no son pocos, por su propia opinión de la situación. Cuestión ardua ésta, pero alcanza de lleno a proclamar, que el votante sabe perfectamente lo que quiere.

Evidentemente, los hay para todos los gustos. Aquellos que piensan qué, bien por Sánchez -ole tus cojones y quítanos de ahí a ese tío-. Los que creen que ya está bien de votaciones, de urnas, de listas y de gastar una pasta (que no es de ellos) y prefieren un gobierno ya, del color que sea, siempre que la oposición liderada por Sánchez le tenga cogido al gobierno del PP por las partes pudendas y no lo deje respirar hasta que hagan bien las cosas o se den en el piro. O por último una rara especie de votantes que piensa que esto no es su culpa, ni del sistema electoral, ni siquiera de Rajoy o de Sánchez, sino que han tenido la desgracia de caer en un país de pandereta, en el que lo único que se pretende es medrar y engordar el ego (ya de por sí hinchado) de cualquiera que, ganador de unos pocos votos, se sienta en la obligación moral de poner su palmito al servicio del contribuyente. Luego llevado por sus pensamientos cojonudos, les obligará a pasar por sus indecisiones mientras el conjunto de la población se mantiene en volandas. 
Poco podemos hacer los votantes. Cada uno elegimos a quien nos parece. Solo faltaría. Pero las matemáticas electorales han quedado como han quedado. 

Ahora bien si hay que doblar, ceder, largarse con viento fresco o relevar con el siguiente…, eso ya es cosa del político jefe y hasta ahora por diferentes motivos no se ha dado. Si la solución es montar un paripé de unas terceras elecciones, pongámonos la capucha y respiremos hondo. Nada más podemos hacer. Es lo que tiene estar en manos de políticos sin altura de miras, que hacen poco más que decir ¡no! a todo, como los niños chicos, o colocar a sus amigos en un buen sitio, o como el otro, diciendo que, como hemos perdido ya no juego contigo.

Oscar Wilde lo adelantó: «seré poeta o escritor o dramaturgo… seré famoso, o si no soy famoso seré notorio». Premonitoria frase que alcanza plenamente a lo que ha sucedido estos días en los debates electorales para constitución de gobierno. Estos no van a ser famosos, pero seguro que notoriedad si alcanzarán a poco que se empeñen.

domingo, 4 de septiembre de 2016

La institución del Gorrilla.


Hace ya muchos años, cuando la, ahora vibrante, plaza de la Catedral burgalesa era navegable y se montaban en su superficie unos pollos del siete, la única figura que salía airosa de cualquier lance era el “gorrilla”. Era un personaje particular y con mala cara que, como imbuido por un ojo divino se afanaba en hacer una ordenación del tráfico en aquella zona que para sí quisieran los mejores ordenadores actuales. La cosa era qué, después de buscarte un sitio, normalmente imposible, ponía descaradamente la mano abierta para que le echases unas monedas qué, de aquella, ya se valoraba en los cinco duros. Pero, oh, el ser humano no es agradecido por lo que mirando a aquel hombre con cara de pocos amigos, acabábamos echándole una moneda, no por agradecimiento, sino por miedo a que la situación pudiese empeorar. Tranquilamente le decíamos: échamele un ojo, que vuelvo enseguida”. 

El progreso hizo desaparecer a aquellos “gorrillas” como a muchas de aquellas antiguas ocupaciones que, al albur de los sesenta habían proliferado en toda España. También ha traído grandes aparcamientos y grandes centros comerciales con sinfín de plazas que nos dan una tranquilidad sempiterna a la hora de aparcar sabiendo que, casi siempre, tendremos donde estacionar. A cambio, hemos debido modificar nuestras pautas de comportamiento y aparcar puede ser muy complicado. Ahora tenemos aparcamientos exprés con una duración máxima ínfima para cualquier gestión, aparcamientos disuasorios, máquinas incomprensibles o unos controladores estrictos que nos amenazan a golpe de sanción con los males del infierno si no has renovado tu ticket. 

Pero, ¿este nuevo sistema ha regulado realmente el aparcamiento? ¿Ha mejorado el aparcamiento en las diferentes zonas todo este nuevo sistema basado en el pago por aparcar y en la renovación de los tiempos por teléfono móvil? Lo cierto es que con regulación o sin ella, aparcar es toda una aventura. En el Casco Histórico, porque la mayor parte es peatonal o zona azul, amén del precio de los aparcamientos. En Gamonal, Capiscol, el G3, Villimar…, con zonas de aparcamiento infrautilizadas, sencillamente porque subsiste un sistema propio de aparcamiento que el Ayuntamiento se resiste a suprimir. En La Castellana, sin líneas rojas ni azules, con los coches invadiendo completamente el espacio destinado a los peatones, o por no hablar de la compartida área de estacionamiento de caravanas, en el aparcamiento exterior del Centro Comercial Camino de la Plata. 

Toda esta experiencia exige que se tribute inmediatamente un sistema de acción contra las malas prácticas aparcatorias o la solución será que tendremos que resucitar a los ”gorrillas” para que desatasquen el follón. Tranquilos, todavía surgen gorrillas por muchos lugares de la geografía regional, por no hablar del obligado en los escasos aparcamientos de las playas. Eso sí, luego a aflojar el bolsillo, pero eso, ya lo estamos haciendo. 




miércoles, 24 de agosto de 2016

El pacto de Ciudadanos.

Conozco infinidad de votantes de Ciudadanos. Gente respetable y sería que antes de pasar por esta posición ya habían probado casi de todo. Políticamente me refiero. Habían pasado por el PSOE de Felipe, por el PP de Aznar e incluso más anteriormente por la opción reformista de Roca.
Ahora, llevados por un afán de limpieza o un interés ínsito en que la política se higienice, han dado su apoyo a Ciudadanos. Han visto en ese partido claridad de ideas, correlación entre lealtad con los votantes y asunción de riesgos y sobre todo una posición perfectamente marcada con el mantenimiento nítido de la unidad España sin reducciones ni disculpas.

Ahora, pasado el susto de la unión de hecho con el PSOE, que cerca estuvo de unirlos con Podemos, han sonreído aliviados al ver cómo sus propuestas se mantenían en el nuevo compromiso con el PP. 
Aquellos votantes vieron el cielo abierto cuando la mayoría en minoría del PP le otorgó a su partido las llaves del calabozo para formar gobierno, confiriéndole poder a su líder para dar una estocada a la corrupción, a la pérdida de votos por la aplicación de una mala ley electoral e incluso a la no perpetuación en el poder de los que, amarrados a él, se niegan a pensar en su retiro.

Pero Albert, pilas nuevas y decisión propia, ha levantado el muro de Berlín entre los dos partidos al pretender hacer pasar por el aro al PP por unas condiciones leoninas que lo único que pueden traer es la convocatoria de unas terceras elecciones. 
Lamentablemente para él, a Mariano sus votantes le han perdonado. No todo, pero casi. Le han dado un nuevo plazo para que arregle sus problemas y de ahí depende la capacidad de estadista de Albert para saber hasta dónde puede llegar en las negociaciones. Si no quiere pactar, no pacte. Las consecuencias vendrán solas, pero mandar a sus escuderos a dar lecciones de comportamiento a los demás líderes de los partidos excede un tanto las atribuciones que puede tener un partido con poco más de treinta escaños.

Los votantes de derechas que ya han perdido, no son otros que los más cercanos al PP que, visto el acuerdo con el PSOE, se han llevado a las manos a la cabeza viendo lo siguiente que podía pasar y han vuelto corriendo a los brazos de Mariano. 
Lo siguiente, de renovarse los comicios, será la pérdida de los votantes que recuperada la conciencia después de un año de marchita, busquen recuperar el calor y la tranquilidad que antes gozaban. Y eso sí tendrá mal arreglo.

domingo, 21 de agosto de 2016

Pero, ¿de qué van?

Uno de los juegos más usado por los niños, es aquel en que uno de pide a otro algo y éste le responde diciendo: pídeselo a otro y si no te lo da vuelves y me lo pides a mí. Así estamos. 

Que la mejor opción de gobierno no es Rajoy, pues ya lo sabemos. Está tocado en su línea de flotación y aguanta como puede. No ha actuado con contundencia contra la corrupción, los mandos intermedios se le han ido de las manos y la crisis que, aunque fue responsabilidad española del PSOE, le ha afectado a él con más fuerza que al propio Zapatero. 

Además, no cae bien. Esos pantalones de deporte que lleva y esa forma de correr a medio camino entre el paso del ganso y el macho man, moviendo el culo como los patos, hacen de él una persona, como mínimo, particular. 

Hasta ahí todo cierto, pero nada puede hacer por arreglar el problema euclidiano de las sumas aritméticas. Ciento treinta y tres son ciento treinta y tres y si no se suman acuerdos, de poco vale que haya sido el partido más votado o que sea el que tiene mayoría de escaños en el congreso y senado.

Sánchez le repite a Rajoy que no es no. Que no se vota a su favor porque eso es pecado mortal. Que no se abstiene por qué hacerlo sería darle la oposición a Podemos. Entonces va y le dice a Rajoy que vaya y busque apoyos por ahí y que si no los encuentra, vuelva y le haga una propuesta. ¿Quién habrá enseñado a sumar a Sánchez? Hágalo ya. Pida por esa boca algo que Rajoy le pueda dar y déjese de monsergas que no hacen más que dilatar el cabreo de los españoles y aumentar la mala leche que le entra a cualquiera cuando oye eso de que si no se aprueba el techo de gasto o los Presupuestos Generales del Estado, Europa nos va a meter un gol de 6000 millones de euros. Los españoles no se merecen tal castigo

Lo de Rivera es más complejo. Le ha dicho a Rajoy que como máximo, sus treinta y cuatro diputados, se abstendrán. Que no aprueba sus propuestas. Que busque sus propios apoyos. Quizá Rivera pretenda la multiplicación de los panes y los peces y hacernos creer que ciento sesenta y siete son ciento setenta y seis. Lo más penoso es que leído con atención su programa, difiere con el del PP en la cuestión de la corrupción y poco más. Entonces que bobada es esa de que no estamos de acuerdo con un gobierno del PP cuando acordó en la legislatura anterior con un gobierno socialdemócrata que entre otras cosas pedía la especial relevancia para Cataluña. ¿Pero de qué van?

domingo, 14 de agosto de 2016

CONSORCIOS Y PLUSVALÍAS.


Recuerdo que hace ya bastantes años, el señor Peña -a la sazón alcalde de Burgos- decía a voz en grito (su modo habitual) a todo aquel que le quería oír que Burgos no tendría más que problemas si no se hacían las cosas de acuerdo con los criterios que estaban siguiendo la mayoría de las ciudades del entorno en cuanto al soterramiento del ferrocarril al paso por la ciudad. 
Así, presentaba toda clase de cálculos sobre los beneficios que reportaría a la ciudad a medio y largo plazo, una inversión “mínima” evitando la compra de una ingente cantidad de metros cuadrados de terreno para que pudiesen discurrir por allí las vías que darían lugar al nuevo trazado. No fue posible. Ni siquiera él, con todo el poder que acumuló en aquellos años fue capaz de evitar que se dispusiese lo contrario y que el ferrocarril se tuviese que sacar de la ciudad a golpe de talonario. 

Posteriormente, ya en su etapa en la oposición, siguió machacando con lo mismo, pero ya sin fuerza suficiente para que le pudiesen tener en cuenta. Se creó el Consorcio del desvío y con ello se puso en marcha toda una parafernalia que, bastantes años después dio lugar a la Rosa de Lima. Ahora, de resultas de todo aquello, nos encontramos que por motivos, poco saludables, hay que abonar una cantidad de ciento setenta millones de euros. No me lo puedo creer. La población no se lo puede creer. 
Pero lo que seguro no se va a creer el personal serán las explicaciones que darán los organismos gestores para explicar de dónde va a salir ese dinero. A bote pronto, nos amenazan con terrores nocturnos de todo tipo para aliviarlos. Adivinar no es ni medio bueno, pero mis cuitas me llevan a imaginar que, por quien proceda, ya se estará haciendo un cálculo de cómo y de qué manera se comenzará la caza del euro y temo no equivocarme mucho si anticipo que será a duro golpe de impuesto.

Por ello, ejerciendo una ardua labor ciudadana, me permitiré dar algunas ideas a quien proceda a fin de que la sangría sea general, sin olvidar ninguno de ellos. Obviar los informes del Consejo Económico y Social y elevar de los valores catastrales de las viviendas, preparar una nueva subida del IBI y evadir la devolución de las indebidas (incluso en contra de los criterios de ciertos tribunales), evitar el pago de las deudas pendientes con autónomos o con ganadores de pleitos, mantener el impuesto de plusvalía (incluso subirlo)…
En fin. Lo tiene fácil, en un par de años todo solucionado. De nada.

Si el soterramiento habría evitado, o no, este mejunje que se nos viene encima será cosa de los economistas de la casa grande, pero toda esa pasta que hay que abonar, seguro que como mínimo redunda en mantener otro siglo más el pobre Plantío en las deprimentes condiciones de salubridad en que se encuentra. 



lunes, 8 de agosto de 2016

Volando voy…

A los aeropuertos de Castilla y León se les ha quedado el cuerpo en modo avión: apagados y sin cobertura. En Castilla y León solamente un aeropuerto vende entradas para salir de la comunidad por aire. Visto así, parece que algo no debe ir muy bien en la gestión de estas infraestructuras. A todos nos gustaría pero, lamentablemente en España, no se puede pretender tener un aeropuerto (ni otras muchas cosas) en cada provincia. Quizá necesitaríamos la gestión de los americanos (e.g.), siempre con uno cercano a su disposición. Por eso las opciones barajadas hasta ahora, han hecho inviables el funcionamiento y amortización de cuatro aeropuertos en esta Comunidad. Lamentablemente, no nos parecemos en nada a ellos.

Dado el tránsito de pasajeros que existe en la Comunidad, es imposible viajar de Burgos a… sin que cueste una pequeña fortuna. O ir de León a… sin que cueste otra pequeña fortuna. O lo que es lo mismo, es imposible ir desde cualquiera de los aeropuertos de Castilla León a prácticamente cualquier otra parte sin que sea una auténtica ruina, además una aventura, ya que no deja de tener importancia que varias de las operadoras que han contratado con estos aeropuertos hayan salido rana. Por unos medios u otros han intentado aprovecharse de la coyuntura o incluso intentar colar que sin financiación comunitaria o municipal, no habría nada que hacer. Lo cierto es que disponer de una infraestructura en permanente carta de ajuste, no tiene mucho sentido empresarial. 

Si de soluciones se trata, la primera sería dar de baja aquellas infraestructuras deficitarias o insostenibles, a aquellas que necesitan la permanente subvención económica para demostrar la captación de clientela y por supuesto a aquellas que, no demostrada su necesidad, se empecinen en mantenerse para mejor gloria del gobernante de turno. 

Por supuesto existen otras soluciones. Mancomunar los aeropuertos. Buscar soluciones de compromiso que obliguen a utilizar todos los aeropuertos compensadamente entre ellos. No tengo claro que localmente fuese aceptable, pero comunitariamente sería muy bueno. Recordemos, además, que los aeropuertos tienen en las infraestructuras de carreteras y medios de transporte actuales, una feroz competencia que hacen poco atractivos los vuelos para distancias cortas, por lo que, deberían aprovechar la posibilidad que les brinda disponer de estas instalaciones para ofrecer algo con lo que ninguno de esos medios pueda competir. No olvidemos que Castilla y León tiene casi tres millones de habitantes que, para sí desearían muchas Comunidades con aeropuertos de lo más boyante. Habrá otras, no cerremos las opciones. 

Y que nadie piense que la situación viene por falta de interés. Lo ocurrido con Vueling, que ha debido contratar diez aviones y treinta pilotos para cubrir sus necesidades de vuelo, motivado por un exceso de demanda, nos concluye que no es otra cosa que ganas de viajar. Por eso mientras volamos, cantemos con Kiko Veneno, …por el camino, yo me entretengo. 



sábado, 6 de agosto de 2016

El equilibrio del tren.


Hoy, con el AVE, todo es más vertiginoso. Llegará de Madrid a Valencia en dos horas y acabará llegando de La Coruña a Barcelona en ocho. Pero es más frio. Te subes en Madrid, abres el periódico y antes de llegar a los crucigramas ya estás en Sevilla. Se ha perdido aquel calor del tren.

Burgos ha recogido el listón del AVE pretendiendo estar en la ola de la alta velocidad, pero el camino no ha sido fácil. En 1992, el gobierno, planteó la viabilidad de poner un AVE al norte, pero no fue hasta 2007 cuando se empezó a pensar realmente en su ejecución. Los problemas no se hicieron esperar. El soterramiento, los desvíos, las concesiones administrativas, las certificaciones de obras, los sobrecostes, quien debe pagar qué cosa o las relaciones entre ministros, Junta y Ayuntamiento, tampoco lo han puesto fácil. Incluso ha debido actuar la justicia ordinaria obligando a los poderes públicos a abonar las deudas a los contratistas. Las cosas se han ido medio arreglando, pero aun así, a esta fecha y después de más de siete años de ejecución no está claro cuándo llegará él AVE a Burgos.

Después de muchas tardanzas, el alcalde nos había dicho que en abril de 2016 el AVE, por fin, alzaría su vuelo. No. Luego llegó el notición de que para este verano el AVE estaría con todos los honores en la Rosa de Lima pero, se puso por medio el monte de Estepar y tampoco. Ahora la ministra, seguramente conocedora de que los burgaleses están acostumbrados a esperar por casi todo, ha dicho que el AVE debe llegar a Burgos antes de que acabe este año. Ojalá.

Si no es así, seamos positivos. Aunque el Shanghai fue retirado de la circulación, siempre podemos solicitar su reintegro al servicio. Seguro que algunos lo agradeceremos.

jueves, 21 de julio de 2016

Defensa y Podemos


Ya hace algún tiempo que pulula por las redes un documento panfleto que pretende ser el regulador de las grandes líneas de defensa por las que se regiría PODEMOS sí -supuestamente- llegase al poder. Hasta ahora no ha sido más que uno de los globos sonda con que, esta formación, nos sorprende de vez en cuando para que así parezca que tiene a personal de muy alta cualificación preocupado en pensar cómo hacerle grandes favores al estado, y en este caso al Ejército y con ello a los militares.
Tales apreciaciones no tendrían mayor trascendencia si no fuese porque hace unos días, Barak Obama concedió tres minutos de su precioso tiempo a Pablo Iglesias y éste debería haber aprovechado ese corto lapso de tiempo para explicarle a Mr. President cuáles serían sus líneas de actuación en caso de llegar al gobierno de la nación.
Evidentemente, de dicho corto encuentro, no se conocen más detalles que los que han trascendido a la prensa, pero me imagino que, dadas las circunstancias, no habrá sido capaz de exponerle semejante desvarío, dejando los tres minutos para otorgarle un regalo que seguramente le habrá llegado al alma.
Lo cierto es que, de este pasquín, no se conoce más que su refulgimiento por la red, por lo que si a Mr. President le pudiese interesar, seguramente, su staff ya se lo habría puesto en algún desayuno en USA. Imagínense a Obama en el viaje de vuelta leyendo y mascando en que pretende convertir al Ministerio de Defensa, un político que posiblemente no se ha fijado que EEUU tiene a su disposición en España cerca de 3000 soldados y material de todo tipo en las Bases de Rota y Morón.

Ahora bien, si algo hay que reconocerle al Sr. Iglesias y con ello a su consejo de asesores en Defensa (para ellos ministerio de Asuntos de Defensa y de Pacificación) es haber cumplido los pactos a que haya llegado con el no diputado Julio Rodríguez. Seguramente le habrá prometido ser ministro titular de esa cartera y además jefe supremo de dichas Fuerzas de Defensa e Intervención.
Después de una atenta lectura de dicho documento, no me cabe más que pensar que lo que se pretende no es una renovación en el Ministerio, sino más bien una revolución en el Ministerio. No pretendo discutir en este artículo la validez o eficacia de dichas conclusiones, pero lo cierto es que cuando las cosas se sacan de su contexto espacial o temporal, lo único que se puede esperar es a alcanzar la papelera más cercana. 

A estas fechas, parece como mínimo extemporáneo que en un documento de renovación de lo que sea, se eche mano de los que sufrieron las maldades de la dictadura o de los que vivieron la sublevación del 36. Han pasado ya ochenta años. Ya es hora de que dejemos en paz aquella dichosa guerra y nos dediquemos a mirar adelante. Con esos mimbres, no me sorprende, por tanto, que se trate de cuerpos anacrónicos a los Regulares y a la Caballería, o se pretenda suprimir la Guardia Real, o la Guardia Civil por constituir un cuerpo de antecedentes represores y raíces franquistas. Recordarles que, por otros motivos menos espurios, la supresión, reducción e incluso la eliminación de unidades, cuerpos, armas…, es una verdad de moda que ha estado de moda durante mucho tiempo. En plena democracia, sobre todo en los tiempos de Felipe González, los planes Reto, Meta…etc. trajeron de cabeza a los militares de a pie durante mucho tiempo por la mera incertidumbre de no saber en qué unidad o destino se acabaría adscrito.
Todavía se recuerda con cierta gracia la división horizontal que se perpetró en el personal de suboficiales y tropa de artillería al dividir la artillería en campaña y antiaérea-costa o a los ingenieros en ingenieros y transmisiones. Ahora, ya no es tiempo de plantearse si aquellas modificaciones eran ineludibles o, siquiera necesarias. Pero, pasó y se asumió como se asume todo en el Ejército. Las cosas son asumidas por el mero paso del tiempo y por la propia adecuación que trae de serie el militar. Adecuación al medio, se llama.
Pero estas modificaciones que pretendería Podemos si llegase al poder, no son más que una boutade programada por alguien que sin unos profundos conocimientos en la materia, pretende desprenderse de todo lo que ha marcado una gran etapa en la reciente historia de nuestro país.


Por último, manda un aviso a navegantes, posiblemente desde las oficinas del hipotético ministro de Asuntos de Defensa y de Pacificación, para recordar a los Generales de Ejército, Almirante General y General del Aire que se anden con el bolo colgando y que miren lo que escriben, que luego ya vendrán al pan. No discutiré la necesariedad de la permanencia de esos empleos en la jerarquía de las FAS, pero puestos a estudiarse sus funciones o tareas, también podían haberse estudiado las del Sargento Primero.

miércoles, 6 de julio de 2016

Ferias y Fiestas de Burgos.

Venimos de Fuentes Blancas entonando nuestro particular pobre de mí al reparar que las fiestas de San Pedro 2016 han pasado a mejor vida, disponiéndonos a esperar pacientemente otro largo invierno. La campa ha sido, como siempre, un auténtico broche de oro a unas fiestas que han notado como nadie los recortes que nos ha hecho aquella maldita crisis que ahora dicen que ha acabado.
La feria taurina, escasa. Pocas casetas, cada vez menos. Los fuegos, raquíticos. De la cabalgata, ni hablar. Los conciertos y la animación de calle han dejado muchísimo que desear, etc. 
Han acabado unas fiestas pobres, y digo bien, pobres. Han perdido la solera y el esplendor que un día habían tenido y a la cual concurrían titiriteros de todas partes llamados por la bonanza de estos festejos. Este año, por no estar, no estaban ni el pintor de cuadros al spray ni el contorsionista que se ata con cadenas mientras chorrea al público asistente.
Es una pena, pero si algo hay que destacar en estas fiestas ha sido que el burgalés no ha estado ausente. Su proceder y apoyo aun en las peores condiciones climatológicas, no ha decaído. Ha salido a la calle, ha cantado el himno o ha jaleado al paso de las peñas, mientras frotaba las manos para paliar en lo posible la temperatura bajo cero que las suelen acompañar.
El alcalde, que respiraba satisfecho en su despacho municipal, maquinando como subir algún impuesto (IBI, plusvalías, multas…) que recuperase el exceso de gasto de estos días –aun en contra del criterio de Mariano sobre la bajada de  impuestos-, no ha debido entrar en esos pequeños detalles y habrá pensado que es suficiente tomar alguna medida que evite la responsabilidad de la corte capitalina en la negligente actuación de alguno de los contratados. Argumento suficiente para lanzar alguna recomendación al legislador capitalino.
Bien está prohibir la salida de los bares mientras se están desarrollando los fuegos, pero la flexibilidad debe imperar. Bien está que se haya prohibido el tránsito a aquellos cacharros que acompañaban a las peñas en su desfile, obligándoles a pasar la ITV cómo a todo el mundo. La seguridad de la circulación es importante, pero también lo es la debida vigilancia que se debe mantener en la asistencia de menores de dieciocho años que, al albur de la fiesta y marcha, corean el desfile provistos de su botellón, litrona o cachi de tinto peleón a modo de parte de su propio uniforme de blusa. Me permitiré una recomendación para finalizar. En un acto emotivo donde los haya, como el canto del Himno a Burgos en el Espolón, la policía debería controlar en lo posible la entrada de carritos de bebé en tales aglomeraciones. Además de pensar en los impuestos, debería pensar en qué pasaría con esos carritos o bebés en brazos, ante una no esperada espantada.


MILITARES Y CONSTITUCIÓN.

  Escucho en foros políticos y mentideros de tertulianos, glosas de las virtudes de la ministra de Defensa Margarita Robles. Algunos la su...