AYER FUE EL 20-N. Quizá los más jóvenes no lo recuerden, pero ayer hizo 42 años que murió el dictador Franco. En estos años hemos visto como poco a poco se han ido transformando todas las estructuras de un régimen que había durado casi 40 años y cuyo creador había sido el máximo exponente de su propia creación, sujetando con mano de hierro a una población que pedía a gritos libertad e igualdad.
Eran tiempos de boina y pantalón de mahón, de falta de modernidad y de carencia de derechos, pero todavía algunos le recuerdan. Tantos años de historia no se borran de un plumazo y hasta no hace mucho, unos pocos nostálgicos se reunían, ya fuera donde se encontraba su tumba o en alguna manifestación al aire libre, para recordar con aflicción aquellos tiempos.
Franco pretendió que su régimen le perviviese a sí mismo y nos dejó para los anales una máxima que, afortunadamente, no se mantuvo más que un par de años. De lo que podía suponer aquello de “dejarlo todo atado y bien atado”, lo único que le ha subsistido es que más de 40 años después, todavía nos encontramos con políticos, muchos de ellos que no han conocido ni vivido en esa época, que para rematar una manifestación o declaración que han hecho acaban llamando “franquista”, al contrario. Tantos años después y con una Ley de Memoria Histórica aprobada con amplia mayoría, todavía se sigue con ciertas coletillas.
Lo cierto es que en los años en que Franco dirigió el país, nunca llevó al Ejército a la calle ni nunca se produjeron los altercados con que nos ha amenazado esta semana la señora Marta Rovira, a la sazón candidata por ERC a presidenta de la Generalidad de Cataluña en las próximas elecciones del 21 de diciembre. Esta buena mujer nos ha despertado con una película de terror del Ejército español camino de Cataluña para acabar con el “proces” en medio de un baño de sangre. Ya le vale.
Declaraciones de este pelo recuerdan que los herederos del dictador todavía pueden andar pencando a sus anchas por la rígida España regional. Pocas cosas se parecen más a una declaración de principios dictatoriales que calentar a la parroquia con afirmaciones como esas. Los dictadores se han ido para no volver y afortunadamente hemos sido capaces de conseguirlo sin una mala bala ni una gota de sangre.
La recomendable novela “Y al tercer año resucitó” de Vizcaíno Casas nos relata la historia de la España que se encuentra, un Franco resucitado. Acaba volviendo al Valle de los Caídos al no ser capaz de asimilar la nueva democracia. Seguro que, ante declaraciones como esas, soltaría una risilla.
martes, 21 de noviembre de 2017
martes, 14 de noviembre de 2017
INDEPENDENCIA.
ME CUENTAN que en una encuesta publicada en una reputada revista, se dice que los hijos abandonan el hogar familiar más allá de los 30 años, manteniendo hasta esa fecha un estatus de custodia compartida de ambos padres en espera de tiempos mejores para dejar la morada familiar, colocando a los padres en esa tesitura que últimamente se viene a llamar “el síndrome del nido vacío”. Es la independencia por fin.
Han tardado 30 años y se van, pero cerca. Se van casi a la vuelta de la esquina, pero a los cuatro días están de vuelta a cenar porque nadie hace la sopa como mamá o por qué las croquetas de mi abuela son tan sagradas como el aire. Cierto como la vida misma: en ningún sitio como en casa. Pero eso sí: no se pueden llevar la cama.
Pero hijos hay que, habiendo vivido toda la vida pegados a las faldas de su madre, un buen día cogen unos amigos raritos y dudan de las excelencias de la casa: que aquello está mal, que ya no cocinas como antes o que ya no me entiendes cuando te pido dinero prestado. Por eso, ahora me voy y no vuelvo.
A los catalanes les ha pasado algo así. De ser los hijos pródigos, de haber recibido durante décadas y décadas ayudas por todo y para casi todo, de haber sido la región más atrayente de la península han pasado a ser un compendio de errores y deslices con una forma de actuar que ha demostrado una total falta de consideración con los padres que les habían mantenido en aquella feliz posición.
Pero, he dicho los catalanes y me rectifico. No todos los catalanes. Solamente aquellos que creyendo que ya habían sacado de la teta toda la leche posible, han pretendido seguir solos sin pararse a pensar que las normas en que se habían amparado hasta el momento seguían estando vigentes y no podían irse llevándose la cama.
Era de esperar, los padres han debido actuar de oficio. Arreglado, de momento.
Ahora bien, somos españoles y siempre acabamos copiando de por ahí y aunque pueda parecer una mera anécdota, a Cataluña le ha salido un separatismo dentro del separatismo mismo y ya ha recibido avisos del Valle de Arán de que también quieren independencia. O las Machorras, en el término provincial de Burgos, que ha amenazado con pedir la independencia de Espinosa de los Monteros.
El camino ha quedado abierto, pero por más independencia que se pretenda, no olviden que seguimos siendo los mismos. Léase el viejo refrán popular: dos que se acuestan en el mismo colchón se levantan de la misma condición.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
I HAVE A DREAM.
YO TENGO un sueño. Así empezaba el discurso más famoso de Martin Luther King, dado desde el Monumento a Lincoln en 1963, durante la Marcha por el trabajo y la libertad. King expresaba en él su deseo de un futuro en el que las personas negras y blancas pudiesen coexistir en armonía y como iguales.
La realidad era que las personas negras no tenían más derechos civiles que los pocos que les dejaba la dura segregación realizada por las personas blancas, donde la falta de principios y la supremacía de unos sobre otros era más que evidente.
Esta marcha por los derechos civiles se ha repetido una y otra vez a largo del tiempo en multitud de países, siempre exigiendo la eliminación de las violaciones de derechos y el retorno al estado de derecho.
Los países de la Unión Europea y prácticamente todos los países de occidente han entendido que esto debe ser así y han adecuado sus legislaciones a un marco de legalidad en el que no existen diferencias de igualdad y libertad entre las personas que lo habitan. Pretender que España es un país que favorece violaciones a la libertad de las personas, desigualdades entre ellas o que permite cualquier tipo de vulneración de los derechos fundamentales de las personas es una boutade. Por eso mismo extraña que el expresidente de la Generalidad se haya ido a Bélgica huyendo de la falta de derechos y libertades que según su opinión se proclama en España.
Ciertamente, por primera vez en la reciente historia democrática de este país, el estado de derecho ha utilizado uno de los artículos más duros de la Constitución Española para preservar los derechos de todos los españoles y guiados por un “tardón” presidente Rajoy, ha tomado las medidas necesarias para volver al estado de sensatez política exigible en cualquier país democrático. Como consecuencia de esa actuación el parlamento catalán ha quedado disuelto y los miembros del gobierno han pasado a disposición judicial y posteriormente a prisión. Se viene a decir ahora que España es un país que no respeta los derechos civiles o que la justicia no ha actuado equitativamente.
La juez instructora del procedimiento sencillamente ha atendido a los hechos, interpretado la ley y la ha aplicado con criterio, independencia y legitimidad. Ahora esta misma estructura ha enviado una euroorden de detención contra Puigdemont y éste debe volver España con presteza y ponerse a disposición de la justicia. Con ello el estado de derecho le dará la oportunidad de expresarse y manifestar los motivos por los que ha pretendido la secesión de España. No Sr. Puigdemont. Lo suyo nada tiene que ver con la lucha por la recuperación de los derechos humanos proclamada por el Dr. King.
La realidad era que las personas negras no tenían más derechos civiles que los pocos que les dejaba la dura segregación realizada por las personas blancas, donde la falta de principios y la supremacía de unos sobre otros era más que evidente.
Esta marcha por los derechos civiles se ha repetido una y otra vez a largo del tiempo en multitud de países, siempre exigiendo la eliminación de las violaciones de derechos y el retorno al estado de derecho.
Los países de la Unión Europea y prácticamente todos los países de occidente han entendido que esto debe ser así y han adecuado sus legislaciones a un marco de legalidad en el que no existen diferencias de igualdad y libertad entre las personas que lo habitan. Pretender que España es un país que favorece violaciones a la libertad de las personas, desigualdades entre ellas o que permite cualquier tipo de vulneración de los derechos fundamentales de las personas es una boutade. Por eso mismo extraña que el expresidente de la Generalidad se haya ido a Bélgica huyendo de la falta de derechos y libertades que según su opinión se proclama en España.
Ciertamente, por primera vez en la reciente historia democrática de este país, el estado de derecho ha utilizado uno de los artículos más duros de la Constitución Española para preservar los derechos de todos los españoles y guiados por un “tardón” presidente Rajoy, ha tomado las medidas necesarias para volver al estado de sensatez política exigible en cualquier país democrático. Como consecuencia de esa actuación el parlamento catalán ha quedado disuelto y los miembros del gobierno han pasado a disposición judicial y posteriormente a prisión. Se viene a decir ahora que España es un país que no respeta los derechos civiles o que la justicia no ha actuado equitativamente.
La juez instructora del procedimiento sencillamente ha atendido a los hechos, interpretado la ley y la ha aplicado con criterio, independencia y legitimidad. Ahora esta misma estructura ha enviado una euroorden de detención contra Puigdemont y éste debe volver España con presteza y ponerse a disposición de la justicia. Con ello el estado de derecho le dará la oportunidad de expresarse y manifestar los motivos por los que ha pretendido la secesión de España. No Sr. Puigdemont. Lo suyo nada tiene que ver con la lucha por la recuperación de los derechos humanos proclamada por el Dr. King.
martes, 24 de octubre de 2017
Difíciles decisiones.
CUANDO el Estado se ve impelido a exigir el cumplimiento de la Ley y éste no se realiza de manera voluntaria se ve obligado a utilizar medidas coercitivas para exigirlo. El resultado voluntarioso nada tiene que ver con un resultado forzoso, por lo que el éxito final solo puede plantearse en una consecuencia de futuro. ¿Qué va a pasar ahora?
Durante muchos años, los políticos catalanes basándose en premisas erróneas, han asegurado que Cataluña ha sido siempre una nación, que históricamente siempre ha existido, que España roba a Cataluña o que Santa Teresita del Niño Jesús era catalana. Planteamiento y afirmaciones asumibles, que en su debido momento han recibido debida contestación.
En el hemiciclo los políticos, avispados, pero poco fieles a la cierta realidad histórica, han ladeado la legislación vigente y con un planteamiento nada democrático han puesto en marcha este procedimiento con el nombre propio de ‘proces’. Así, basándose en promesas de un futuro soberanista, han exaltado a esa parte de la sociedad catalana hasta un punto de inflexión de difícil retorno. La Generalidad con todo en contra, ha forzado una situación de pre independencia y posteriormente de independencia que ha sido bien admitida por personas que, fieles a ideas preconcebidas, las han defendido en la calle, en los colegios, en las Universidades..., pensando que la Ley y la Justicia podrían pasar por el arco del triunfo.
Era de suponer que, a sensu contrario, el Estado se vería obligado a actuar poniendo los medios constitucionales al alcance y al servicio de aquellos que, constreñidos por falsas mayorías electorales, se habían visto obligados a acatar unos resultados que en nada les afectaban.
Lamentablemente, España es el gran referente del aforismo «se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena» por lo que, dado que hasta este momento a ninguno de los gobiernos anteriores se le había ocurrido pensar que una situación como ésta siquiera se pudiese plantear, habían dejado sin desarrollar el artículo 155 de la Constitución.
A Rajoy y su gobierno le ha correspondido el dudoso honor de poner este instrumento constitucional al servicio de los españoles, y aun cuando no se puede decir de él que sea un lanzado o se deje llevar por sus instintos más primarios, ha puesto en marcha lo que a entender de su gobierno deben ser las medidas a tomar para defender al país de este ataque contra la Constitución. Imposible saber cuál será su recorrido o cuáles sus resultados, pero grandes firmas de la política nacional ya han prestado su apoyo asumiendo el gasto electoral y no electoral que lleve consigo tal ejercicio. Incluyendo, lógicamente, el ejercicio de todas aquellas acciones necesarias si el obligado se negase a su cumplimiento.
Durante muchos años, los políticos catalanes basándose en premisas erróneas, han asegurado que Cataluña ha sido siempre una nación, que históricamente siempre ha existido, que España roba a Cataluña o que Santa Teresita del Niño Jesús era catalana. Planteamiento y afirmaciones asumibles, que en su debido momento han recibido debida contestación.
En el hemiciclo los políticos, avispados, pero poco fieles a la cierta realidad histórica, han ladeado la legislación vigente y con un planteamiento nada democrático han puesto en marcha este procedimiento con el nombre propio de ‘proces’. Así, basándose en promesas de un futuro soberanista, han exaltado a esa parte de la sociedad catalana hasta un punto de inflexión de difícil retorno. La Generalidad con todo en contra, ha forzado una situación de pre independencia y posteriormente de independencia que ha sido bien admitida por personas que, fieles a ideas preconcebidas, las han defendido en la calle, en los colegios, en las Universidades..., pensando que la Ley y la Justicia podrían pasar por el arco del triunfo.
Era de suponer que, a sensu contrario, el Estado se vería obligado a actuar poniendo los medios constitucionales al alcance y al servicio de aquellos que, constreñidos por falsas mayorías electorales, se habían visto obligados a acatar unos resultados que en nada les afectaban.
Lamentablemente, España es el gran referente del aforismo «se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena» por lo que, dado que hasta este momento a ninguno de los gobiernos anteriores se le había ocurrido pensar que una situación como ésta siquiera se pudiese plantear, habían dejado sin desarrollar el artículo 155 de la Constitución.
A Rajoy y su gobierno le ha correspondido el dudoso honor de poner este instrumento constitucional al servicio de los españoles, y aun cuando no se puede decir de él que sea un lanzado o se deje llevar por sus instintos más primarios, ha puesto en marcha lo que a entender de su gobierno deben ser las medidas a tomar para defender al país de este ataque contra la Constitución. Imposible saber cuál será su recorrido o cuáles sus resultados, pero grandes firmas de la política nacional ya han prestado su apoyo asumiendo el gasto electoral y no electoral que lleve consigo tal ejercicio. Incluyendo, lógicamente, el ejercicio de todas aquellas acciones necesarias si el obligado se negase a su cumplimiento.
martes, 17 de octubre de 2017
El dragón constitucional.
HACE MUCHOS años, cuando hacía la mili, vinieron a mi ciudad los primeros soldados de reemplazo procedentes de Cataluña, a hacer su Servicio Militar. Todavía no existían las Comunidades Autónomas, pero había un regionalismo sano, acendrado y competitivo que “alguien” había sabido inculcar en nuestra forma de ser. Evidentemente se les llamó catalanes.
Nada mejor en una época en que los apodos debían ser simples: catalán, gallego, asturiano, vasco… Enseguida se demostró su habilidad para adaptación al medio.
Aquellos catalanes traían consigo las letras de Raymond o de Luis Llach y ya fuese por el ritmillo que tenían o por lo que decían las letras, todos en aquel cuartel cantábamos a gritos la letra de “La estaca” o aquella “Gallineta” que nos hacía saltar de nuestros asientos cuando llegaba el estribillo y todos a la vez pedíamos amnistía y libertad o gritábamos “visca la revolución”. Recuerdo con nostalgia a uno de ellos que, pacientemente, me enseñó a tocarlas con la guitarra.
Teniendo en cuenta el lugar, no parecía muy revolucionario que aún reciente la muerte de Franco se reunieran un grupo de soldados gallegos a cantar una canción catalana de la que, en la mayoría de los casos no entendíamos la letra. Todo lo que se pedía en aquellas canciones se ha conseguido y con creces. Por ello mismo aquellas canciones han pasado al olvido.
Al Presidente Puigdemont se le ha requerido sobre si declaró o no la independencia de Cataluña. El Gobierno ha dado unos días para contestar con claridad, exactitud y precisión, con una mera palabra, si lo hizo o no.
Rajoy pretendía eliminar de un plumazo aquella parrafada sin razón en la que, con una impecable técnica de ambigüedad, acabó viniendo decir que la declaraba, pero no.
Ahora, como si de una contestación de Groucho Marx se tratase, aquel ha contestado diciendo que “no va a responder a esa pregunta” bla,bla,bla, acusando un exceso de soberbia al pretender ponerse al mismo nivel que el gobierno del Estado.
En aquellas lejanas fechas, en que deseábamos tener un rato libre para juntarnos con los catalanes y cantar alguna canción revolucionaria, nunca se nos habría ocurrido pensar que la situación pudiese llegar a los extremos que ha llegado. Que por la soberbia y arrogancia de unos pocos se quisiesen eliminar de un plumazo tradiciones y costumbres.
Aquellos catalanes, quizá padres de los que hoy se empeñan en deshacer su país, contaban con las simpatías del resto de España. Éstos, lo único que conseguirán será despertar a un dragón constitucional que bien debería haber quedado dormido.
A la memoria de Ricardo Gascó.
miércoles, 11 de octubre de 2017
VAQUEROS Y PATATAS.
TODO el mundo sabe que cuando llegan estas fechas empezamos a padecer una modorra que normalmente se nos acumula en el cuerpo durante lo que queda del invierno. Miramos al cielo y con su colorido cobrizo, nos da la impresión qué hemos entrado en la cueva y ya debemos esperar hasta que llegue de nuevo el sol. Por algún motivo climatológico que no alcanzo a comprender, todavía estamos en ‘veranillo’, pero con cerca de 30° nadie diría que éste es el Burgos de otros años. El Ayuntamiento ha sabido aprovechar esta mejora climatológica y se ha apuntado unos buenos tantos con sus últimas celebraciones: el Enclave de calle, la Tribu o el espléndido fin de semana Cidiano de la semana pasada en los que, como otros años, ni llovió ni tronó, ni cayeron chuzos de punta, sino todo lo contrario.
El problema es que las actividades lúdicas programadas para estas fechas, cuando son tan exitosas como esas, nos hacen echar en falta posteriormente un entretenimiento que cubra el tiempo como lo han cubierto estas y ahí es donde se trata de buscar un reclamo para evitar que el fin de semana pase sin pena ni gloria. Ha habido suerte. Después de mucho tiempo planificándolo y siempre dejándolo pasar por otras cuestiones, este domingo me he acercado al cementerio de Sad Hill, a pocos kilómetros de Barbadillo del Mercado. Para aquellos que no les suene, decirles que allí es donde, en la imaginación de Sergio Leone, el famoso Bill Carlson dijo que estaba la tumba de Arch Stanton, donde se escondía la famosa caja de dólares que luego el Rubio, Tuco y Sentencia se encargaron de buscar en ‘El bueno, el feo y el malo’. Una visita inolvidable y muy recomendable. Sudas un poco para subir los más de tres kilómetros de pista sin asfaltar, pero luego vale la pena.
A la vuelta una parada en Tardajos aprovechando que con una climatología ideal se celebraba la fiesta de exaltación de la patata. Con costillas, con venado, con congrio o simplemente en tortilla de patatas la patata cumplió de nuevo su misión de ser el producto pobre más rico de nuestra gastronomía.
Imposible pensar en comer al volver a casa. La grandeza de los colectivos y asociaciones allí congregados ofreciendo tales viandas a todos los que por allí pasamos no tiene parangón. No pararon hasta que acabamos de saciar todo nuestro apetito.
Y a todo esto una charanga formada por poco más que una dulzaina y un bombo, animó sin descanso y sin piedad a toda la concurrencia, haciéndoles cantar desde las más típicas canciones burgalesas hasta el himno nacional. Chapeau.
El problema es que las actividades lúdicas programadas para estas fechas, cuando son tan exitosas como esas, nos hacen echar en falta posteriormente un entretenimiento que cubra el tiempo como lo han cubierto estas y ahí es donde se trata de buscar un reclamo para evitar que el fin de semana pase sin pena ni gloria. Ha habido suerte. Después de mucho tiempo planificándolo y siempre dejándolo pasar por otras cuestiones, este domingo me he acercado al cementerio de Sad Hill, a pocos kilómetros de Barbadillo del Mercado. Para aquellos que no les suene, decirles que allí es donde, en la imaginación de Sergio Leone, el famoso Bill Carlson dijo que estaba la tumba de Arch Stanton, donde se escondía la famosa caja de dólares que luego el Rubio, Tuco y Sentencia se encargaron de buscar en ‘El bueno, el feo y el malo’. Una visita inolvidable y muy recomendable. Sudas un poco para subir los más de tres kilómetros de pista sin asfaltar, pero luego vale la pena.
A la vuelta una parada en Tardajos aprovechando que con una climatología ideal se celebraba la fiesta de exaltación de la patata. Con costillas, con venado, con congrio o simplemente en tortilla de patatas la patata cumplió de nuevo su misión de ser el producto pobre más rico de nuestra gastronomía.
Imposible pensar en comer al volver a casa. La grandeza de los colectivos y asociaciones allí congregados ofreciendo tales viandas a todos los que por allí pasamos no tiene parangón. No pararon hasta que acabamos de saciar todo nuestro apetito.
Y a todo esto una charanga formada por poco más que una dulzaina y un bombo, animó sin descanso y sin piedad a toda la concurrencia, haciéndoles cantar desde las más típicas canciones burgalesas hasta el himno nacional. Chapeau.
martes, 3 de octubre de 2017
Los premios a los patéticos.
LOS
OSCAR de Hollywood, llevan consigo su ‘antichollo’ que son los trámites para
las prenominaciones a los premios Golden Raspberry-Razzie (un juego de palabras
entre frambuesa dorada y pedorreta) a los peores actores, directores,
guionistas… etc. también del cine de allí.
Si
tuviésemos en España un galardón similar, se lo podríamos otorgar a los
políticos catalanes por la obscena gestión que se ha hecho del llamado ‘proces’
y la presumida independencia de Cataluña. Estos, han conseguido hacer una
película mediocre, con una mala dirección y una pésima interpretación de sus
actores que seguramente ganará el premio a la peor película extranjera. La red,
whatsapp o los emails que van de un sitio a otro del mundo en un instante,
demostrarán que el premio es merecido. Patético.
Pero
eso sí: ha habido consulta y el Gobierno no ha sabido/podido evitarla.
Basándose en la técnica del tapadillo, sin apoyo interno, externo,
internacional, ni siquiera de la liga de futbol, el hasta ahora presidente
Puigdemont ha salido airoso de un envite que nunca se le habría debido dejar
iniciar. Había dicho que la independencia seguiría delante y lo ha cumplido.
Además, en medio de un baño de masas se ha atrevido a decir que han ganado. Se
le debería caer la cara de vergüenza. Unas urnas de todo a cien (de plástico y
opacas), con los ‘votantes’ fotografiándose echando el papel (sin sobre) en
ellas hasta cuatro veces. Urnas caídas en la calle y las papeletas por el
suelo. Citar como ‘censo universal’ al descontrol a la hora de no tener un
censo o la presunción de que las urnas venían con papeletas de ‘serie’ antes de
ser ubicadas en su almacén o garaje donde finalmente fueron emplazadas.
La
Policía Nacional y la Guardia Civil, rodeadas y amedrentadas, aguantando como
podían el chaparrón, observando como la Policía Autonómica Catalana se ponía de
perfil. El incumplimiento flagrante de las instrucciones y las advertencias del
TSJ Cataluña y del Tribunal Supremo. Y mientras los estibadores negándose a
cumplir la Ley. Patético.
Y lo
peor han sido las noticias que de cara al exterior se han permitido dar las
cabeceras de los principales periódicos de occidente, con un pecar evidente de
desinformación e incluso de amarillismo, basándose exclusivamente en las
imágenes de unas televisiones que han hecho el caldo gordo a esa pseudo
consulta.
La pregunta que se hace todo el mundo ahora es ¿y …, que va a pasar a partir de ahora?:¿una declaración unilateral de independencia?, ¿la creación de una república catalana?… Lamentable. Mala película y malos actores. Es evidente la necesidad de tales premios. En espera de noticias, les dejo a todos nominados.
La pregunta que se hace todo el mundo ahora es ¿y …, que va a pasar a partir de ahora?:¿una declaración unilateral de independencia?, ¿la creación de una república catalana?… Lamentable. Mala película y malos actores. Es evidente la necesidad de tales premios. En espera de noticias, les dejo a todos nominados.
martes, 26 de septiembre de 2017
Señores políticos: quedan cinco días.
Como si de “Juego de Tronos” se tratase, Cataluña ha estado más de 30 años dando pequeños pasos de poder para consolidar su posición actual. Aunque no todos los catalanes han actuado activamente, si ha habido pasivos que se han limitado a esperar y ver venir las olas.
Desde los tiempos de Pujol y el “España nos roba” hasta el actual 1-O, hemos visto pasar todo tipo de intrigas palaciegas y su corolario actual en la reconversión producida en los ciudadanos, inconscientes de que el fin podría ser una declaración de independencia.
Primero la educación, luego la sanidad, luego la seguridad y ahora todo. El próximo 1 de octubre los catalanes (algunos) pretenden levantarse contra el resto del Estado para agradecer sus servicios prestados y largarse.
Tal desatino lo encabeza Puigdemont qué como si de un caminante blanco de los de R. R. Martín se tratase, aparece dirigiendo el ataque contra la Constitución y el Estado de Derecho como cabecilla de los insurrectos, sostenido por una historia poco probable y un presunto derecho ancestral, olvidando que para tratar cualquier clase de segregación de parte de España han ser los españoles quienes voten tal supuesto. Todos los españoles.
Para ello, han concurrido a todos los factores: la escuela, la calle, la policía… pero no han tenido en cuenta el factor que será el que desbarate cualquier secesión que se pretenda. La Ley. Sí. Aquella que nos obliga a todos con sus interdicciones y prohibiciones y que será la que les haga volver al redil. Perderán.
Al igual que en la obra de Martín, la Ley pasará por encima de extravagancias y será aplicable a aquellos que la incumplen.
Nuestros políticos, garantes de nuestros derechos deberán exigirlo. Cuando ellos llegaron al poder que ocupan ahora, ya estaban allí la Constitución y el resto de las grandes leyes que componen nuestro ordenamiento jurídico y por sus votos juraron defenderlas y acatarlas.
El Código Penal o la Ley de Enjuiciamiento Criminal son herramientas más que suficientes para mantener a raya cualquier desafío que se pretenda. Ahora los ciudadanos necesitamos que esa defensa sea palmaria y que los políticos actúen en consecuencia defendiendo nuestros intereses sin fisuras, sin tapujos, sin medias tintas que pretendan lecturas equivocadas de la Ley o malas interpretaciones.
Si España ya era eso cuando ellos llegaron, deben usar su actual poder para procurar mejorarla, pero no para acabar con ella. Decía el juramento a la Bandera que antiguamente se hacía aprender de memoria a los reclutas…”si así lo hacéis la patria os lo agradecerá y premiará, sino mereceréis su castigo como indignos hijos de ella”.
martes, 19 de septiembre de 2017
PUEBLOS DE BURGOS.
Ahora
que las vacaciones han pasado de largo y la ¿normalidad? vuelve a nuestras
vidas, vuelve con ella el ajetreo laboral, social y político que nos abrumará
el resto del año. Es tanto que a veces cuesta encontrar una actividad para los
fines de semana que desocupe y descargue la mente. Desde este mirador
recomendaré un deporte que podría llamarse “ver pueblos”.
La
fisionomía castellana y por ende la burgalesa está repleta de pueblos,
pedanías, villas, aldeas…, en la mayoría inexistentes para todo aquellos que no
sean sus pocos habitantes o algún vecino colindante. Pero hete aquí que esos
pueblos olvidados a su suerte han cogido un nuevo auge por medio de las rutas
moteras que semanalmente se desplazan por las carreteras de la provincia.
Un
servidor deseoso de conocer su arte y bellezas ha aprovechado los ratos libres para
recorrer sobre dos ruedas las cercanías de Burgos, buscando buenos lugares que
anotar en la memoria y luego contar algo diferente a los amigos.
Sin
ir muy lejos entrar por Estepar y acercarse a la zona de los Muño. Primero
Pedrosa de Muñó con poco más de 59 hogares. Luego Arroyo y poco más adelante,
como salido de una postal aparece Quintanilla, único municipio de los vistos
que no acompaña el apellido de la zona: “de Muño”, para ser “Somuño” con la
magnífica Iglesia de San Andrés Apóstol y famosa por haber sido D. José de
Zorrilla, uno de sus más ilustres vecinos. De ahí a Mazuelo con su imponente
Castillo del siglo XIV, uno de los mejor conservados de la provincia de Burgos.
Sin perder la carretera nos metemos de lleno en Arenillas de Muñó donde
una magnífica Torre defensiva construida por los Padilla en el siglo XV nos
recibe. A pocos kilómetros Villaverde del Monte:
la joya de la corona con una gran iglesia que haría las delicias de cualquier
guionista de Juego de Tronos. Henchidos de arte nos adentramos a la pedanía de Revenga
de Muñó con su moral de más de 400 años y una iglesia de estilo románico de
entre los siglos XII y XIII, con un retablo neoclásico
con elementos ornamentales barrocos.
Otro día la capilla visigótica de Quintanilla de las Viñas, o el Monasterio de
Rodilla, joyas arquitectónicas donde las haya.
La
pena es que, salvando las épocas de fiestas, en que nadie diría que es el mismo
pueblo de quince días antes, es difícil encontrar un bar abierto donde tomarse
un refrigerio pero, bueno, no se puede tener todo.
lunes, 18 de septiembre de 2017
Comienza la temporada.
La Liga de Fútbol nos ha recordado lo exiguo del verano
y en mitad de agosto nos ha metido en la temporada de invierno. Sí, sí. Como el
agua en un canasto.
Las rebajas habían desaparecido de los escaparates
hacía semanas y la ropa de invierno hecho acto de presencia, adelantándonos lo
que puede avecinarse. Ya se sabe: si tienes un buen verano, no te quejes si
luego viene un buen invierno. Lo cierto es que ya va para dos semanas que la
Liga nos ha dejado los primeros titulares y como casi siempre, el Madrid y el
Barcelona se han puesto en cabeza.
La gente de a pie entramos directamente, sin
anestesia paliativa, en el inicio del curso político, cargado con todas las
cuestiones pendientes de antes del descanso veraniego: el eterno debate sobre
la modificación de la Constitución y su corolario en la Ley Electoral; la solución
definitiva a la espinosa cuestión del plebiscito soberanista catalán del uno de
octubre; el desarrollo por Ley de los parámetros necesarios para imponer una
solución en aplicación del artículo 155 de la Constitución.
A cambio, esperaremos que las soluciones dialogadas
sean suficientes, que las manifestaciones contra el terrorismo o las
declaraciones de repulsa sean bastantes para liquidar un problema que se
acrecienta o la posibilidad de que finalmente luzca el respeto a los símbolos y
se eviten pitadas y falsos homenajes.
Esta temporada será la de la solución a ciertos
asuntos pendientes de resolver: el Sr. Pujol y su defraudadora familia, la
ejecución de la sentencia del Sr. Urdangarín, la continuación de la tramitación
de los ERE,s iniciada por la Juez Alaya, las financiaciones ilegales o el cumplimiento
de las promesas sobre el AVE directo y el desdoblamiento de la AP 1…
A pie de calle, el curso escolar nos trae una nueva
subida de los precios de los libros de texto, que no una mejora en su calidad,
además de una subida generalizada de los impuestos municipales. En fin, lo de
siempre. Pero volviendo al futbol, lo que realmente ha dejado el verano han
sido las cuchilladas traperas con que se ha despertado el mundo del futbol:
investigaciones policiales, encarcelamientos, dimisiones, ventas y reventas
millonarias de jugadores, Neymar y su espantada…
Mucho parece, pero seguro que de todo esto habrá,
no tardando, mucho más. Bueno, siempre nos quedará Juego de Tronos.
Comienza el desafío.
Vicente Fernández no podía haberlo
dicho más claro: mi palabra es la Ley. Habían dicho que lo harían y lo han
hecho. El Parlamento catalán ha dado los primeros pasos para iniciar una
desconexión de España a todas luces ilegal. Quién sabe los motivos de semejante
acción, pero quizá algún día salgan a la luz todos aquellos porqués que han
marcado la actuación de ciertos políticos catalanes qué sin razón, ni
legitimidad, se han lanzado de manera temeraria a un charco del que van a salir
con dificultad y seguramente con manchas.
El resultado era conocido pero,
cómo una apariencia de legitimidad siempre viene bien a cualquier desarrollo
político que se precie, actuaron como políticos transversales pasando por el
aro de dar la palabra a unos y otros y oír las voces encontradas de la
oposición. Incluso soportando que cuatro pelados (la oposición en pleno)
bajasen de sus escaños y saliesen del hemiciclo en repulsa a lo que allí se
estaba cociendo, dejándoles aquello lleno de banderas españolas.
Los actores en su papel: Forcadell convulsa
en su papel de presidenta; Puigdemont, serio debajo del flequillo, aguantando
el chaparrón; Junqueras callado sin poder disimular su gozo por lo que allí se
estaba organizando y sabedor de que, a las malas, sería el único beneficiado de
todo ese circo. Los parlamentarios de la CUP, encendidos como antorchas,
pidiendo más marcha y entrar a degüello. Los de Junts pel Si, obedientes,
algunos con miradas de corderillos, mirando sin recato a sus jefes buscando la
autorización y el apoyo necesario para casi todo para lo que se les venía
encima. Todo según lo esperado.
La oposición en su lugar:
echándoles de todo. Inés Arrimadas en su papel de jefa de la oposición puso
verbalmente a cada uno en su sitio. Iceta
y García Albión ayudaron.
Mientras, en Madrid, Mariano tendiendo
la mano a PSOE, CIUDADANOS y PODEMOS, ha tenido que oír a Iglesias diciendo
aquello de que el encaje constitucional de Cataluña…y bla,bla,bla. Además no ha
conseguido que Sánchez y Rivera se pusieran con él en una foto que marcase la
unidad contra tal muestra de separatismo y de paso utilizarla como escudo ante
los indecisos (que los hay) de Cataluña.
Esto continuará, pero por ahora la
obligación del Estado, el Tribunal Constitucional, la Fiscalía y la Abogacía
del Estado deberá ser la de encargarse de solucionar este problema y además
dejarlo zanjado de una vez para siempre. La ley y el estado de derecho deben
ser respetados por todos. Todos.
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MILITARES Y CONSTITUCIÓN.
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