jueves, 21 de julio de 2016

Defensa y Podemos


Ya hace algún tiempo que pulula por las redes un documento panfleto que pretende ser el regulador de las grandes líneas de defensa por las que se regiría PODEMOS sí -supuestamente- llegase al poder. Hasta ahora no ha sido más que uno de los globos sonda con que, esta formación, nos sorprende de vez en cuando para que así parezca que tiene a personal de muy alta cualificación preocupado en pensar cómo hacerle grandes favores al estado, y en este caso al Ejército y con ello a los militares.
Tales apreciaciones no tendrían mayor trascendencia si no fuese porque hace unos días, Barak Obama concedió tres minutos de su precioso tiempo a Pablo Iglesias y éste debería haber aprovechado ese corto lapso de tiempo para explicarle a Mr. President cuáles serían sus líneas de actuación en caso de llegar al gobierno de la nación.
Evidentemente, de dicho corto encuentro, no se conocen más detalles que los que han trascendido a la prensa, pero me imagino que, dadas las circunstancias, no habrá sido capaz de exponerle semejante desvarío, dejando los tres minutos para otorgarle un regalo que seguramente le habrá llegado al alma.
Lo cierto es que, de este pasquín, no se conoce más que su refulgimiento por la red, por lo que si a Mr. President le pudiese interesar, seguramente, su staff ya se lo habría puesto en algún desayuno en USA. Imagínense a Obama en el viaje de vuelta leyendo y mascando en que pretende convertir al Ministerio de Defensa, un político que posiblemente no se ha fijado que EEUU tiene a su disposición en España cerca de 3000 soldados y material de todo tipo en las Bases de Rota y Morón.

Ahora bien, si algo hay que reconocerle al Sr. Iglesias y con ello a su consejo de asesores en Defensa (para ellos ministerio de Asuntos de Defensa y de Pacificación) es haber cumplido los pactos a que haya llegado con el no diputado Julio Rodríguez. Seguramente le habrá prometido ser ministro titular de esa cartera y además jefe supremo de dichas Fuerzas de Defensa e Intervención.
Después de una atenta lectura de dicho documento, no me cabe más que pensar que lo que se pretende no es una renovación en el Ministerio, sino más bien una revolución en el Ministerio. No pretendo discutir en este artículo la validez o eficacia de dichas conclusiones, pero lo cierto es que cuando las cosas se sacan de su contexto espacial o temporal, lo único que se puede esperar es a alcanzar la papelera más cercana. 

A estas fechas, parece como mínimo extemporáneo que en un documento de renovación de lo que sea, se eche mano de los que sufrieron las maldades de la dictadura o de los que vivieron la sublevación del 36. Han pasado ya ochenta años. Ya es hora de que dejemos en paz aquella dichosa guerra y nos dediquemos a mirar adelante. Con esos mimbres, no me sorprende, por tanto, que se trate de cuerpos anacrónicos a los Regulares y a la Caballería, o se pretenda suprimir la Guardia Real, o la Guardia Civil por constituir un cuerpo de antecedentes represores y raíces franquistas. Recordarles que, por otros motivos menos espurios, la supresión, reducción e incluso la eliminación de unidades, cuerpos, armas…, es una verdad de moda que ha estado de moda durante mucho tiempo. En plena democracia, sobre todo en los tiempos de Felipe González, los planes Reto, Meta…etc. trajeron de cabeza a los militares de a pie durante mucho tiempo por la mera incertidumbre de no saber en qué unidad o destino se acabaría adscrito.
Todavía se recuerda con cierta gracia la división horizontal que se perpetró en el personal de suboficiales y tropa de artillería al dividir la artillería en campaña y antiaérea-costa o a los ingenieros en ingenieros y transmisiones. Ahora, ya no es tiempo de plantearse si aquellas modificaciones eran ineludibles o, siquiera necesarias. Pero, pasó y se asumió como se asume todo en el Ejército. Las cosas son asumidas por el mero paso del tiempo y por la propia adecuación que trae de serie el militar. Adecuación al medio, se llama.
Pero estas modificaciones que pretendería Podemos si llegase al poder, no son más que una boutade programada por alguien que sin unos profundos conocimientos en la materia, pretende desprenderse de todo lo que ha marcado una gran etapa en la reciente historia de nuestro país.


Por último, manda un aviso a navegantes, posiblemente desde las oficinas del hipotético ministro de Asuntos de Defensa y de Pacificación, para recordar a los Generales de Ejército, Almirante General y General del Aire que se anden con el bolo colgando y que miren lo que escriben, que luego ya vendrán al pan. No discutiré la necesariedad de la permanencia de esos empleos en la jerarquía de las FAS, pero puestos a estudiarse sus funciones o tareas, también podían haberse estudiado las del Sargento Primero.

miércoles, 6 de julio de 2016

Ferias y Fiestas de Burgos.

Venimos de Fuentes Blancas entonando nuestro particular pobre de mí al reparar que las fiestas de San Pedro 2016 han pasado a mejor vida, disponiéndonos a esperar pacientemente otro largo invierno. La campa ha sido, como siempre, un auténtico broche de oro a unas fiestas que han notado como nadie los recortes que nos ha hecho aquella maldita crisis que ahora dicen que ha acabado.
La feria taurina, escasa. Pocas casetas, cada vez menos. Los fuegos, raquíticos. De la cabalgata, ni hablar. Los conciertos y la animación de calle han dejado muchísimo que desear, etc. 
Han acabado unas fiestas pobres, y digo bien, pobres. Han perdido la solera y el esplendor que un día habían tenido y a la cual concurrían titiriteros de todas partes llamados por la bonanza de estos festejos. Este año, por no estar, no estaban ni el pintor de cuadros al spray ni el contorsionista que se ata con cadenas mientras chorrea al público asistente.
Es una pena, pero si algo hay que destacar en estas fiestas ha sido que el burgalés no ha estado ausente. Su proceder y apoyo aun en las peores condiciones climatológicas, no ha decaído. Ha salido a la calle, ha cantado el himno o ha jaleado al paso de las peñas, mientras frotaba las manos para paliar en lo posible la temperatura bajo cero que las suelen acompañar.
El alcalde, que respiraba satisfecho en su despacho municipal, maquinando como subir algún impuesto (IBI, plusvalías, multas…) que recuperase el exceso de gasto de estos días –aun en contra del criterio de Mariano sobre la bajada de  impuestos-, no ha debido entrar en esos pequeños detalles y habrá pensado que es suficiente tomar alguna medida que evite la responsabilidad de la corte capitalina en la negligente actuación de alguno de los contratados. Argumento suficiente para lanzar alguna recomendación al legislador capitalino.
Bien está prohibir la salida de los bares mientras se están desarrollando los fuegos, pero la flexibilidad debe imperar. Bien está que se haya prohibido el tránsito a aquellos cacharros que acompañaban a las peñas en su desfile, obligándoles a pasar la ITV cómo a todo el mundo. La seguridad de la circulación es importante, pero también lo es la debida vigilancia que se debe mantener en la asistencia de menores de dieciocho años que, al albur de la fiesta y marcha, corean el desfile provistos de su botellón, litrona o cachi de tinto peleón a modo de parte de su propio uniforme de blusa. Me permitiré una recomendación para finalizar. En un acto emotivo donde los haya, como el canto del Himno a Burgos en el Espolón, la policía debería controlar en lo posible la entrada de carritos de bebé en tales aglomeraciones. Además de pensar en los impuestos, debería pensar en qué pasaría con esos carritos o bebés en brazos, ante una no esperada espantada.


miércoles, 29 de junio de 2016

Elecciones 4. El desenlace.

Ha llegado el final tan esperado. Por fin se ha despejado la margarita y hemos sabido quienes van a ser los próximos que nos van a gobernar. Habíamos esperado con impaciencia el transcurso de esos seis meses que nos habían marcado los plazos de espera para poder saber sin errores cual iba a ser nuestro destino. No ha sido así. Hemos pasado las elecciones del 26-J sin preocuparnos mucho más que del trámite. Las caras en los carteles y en los pasquines de las farolas han llenado las ciudades, por no decir del sopor que produce un mitin en pleno verano. Lo de siempre. Creería que el hastío y el fastidio que nos ha supuesto la repetición de las elecciones es solo similar al que nos ha producido el mal juego de la selección española de futbol y su retorno a casa en loor de ridículo. 

Bien, lo de menos ha sido el resultado. Mariano ha ganado y sorprendido. Podemos no ha sorpassado al PSOE y además se ha dado un batacazo y Ciudadanos no ha podido llegar a donde esperaba. El resultado ha dejado claro que todo ha quedado como estaba. Ahora debemos esperar que en los próximos días nos sorprendan con un buen arreglo a tres -ya sea PP, PSOE y Ciudadanos o Podemos, IU y PSOE- en su caso. Los estudios y cálculos los harán sus analistas, pero los segundos espadas de las organizaciones ya han adelantado sus condiciones. 

Como siempre tras los resultados, los líderes han mantenido su discurso. No ha habido autocrítica y en el fondo todos han ganado. Pedro Sánchez ha alcanzado el summun. Su partido ha quedado otra vez como llave, pero perdiendo combustible y ahora lo único realmente conseguido ha sido batir su peor marca y todavía se ha quedado contento porqué Podemos no les ha adelantado. Rivera ha dicho que el centro existe y viene a quedarse, pero ha culpado de sus malos resultados a la Ley electoral. Más bien debería haberle echado la culpa a las malas estrategias en cuanto a los pactos realizados o a la perra que ha tenido con lo de no apoyar a Rajoy. Iglesias, dolido y visiblemente sorprendido con el resultado, ha dicho que es amargo que no se haya podido formar un gobierno con una mayoría de progreso. Lo esperado.

A partir de aquí solo nos queda plantear preguntas y esperar las respuestas adecuadas ¿Será capaz Pedro Sánchez de sacar petróleo de esta nueva situación? Posiblemente sí. ¿Seguirá Ciudadanos pidiendo la salida de Rajoy? Seguramente no. ¿Será capaz Rajoy de conseguir un gobierno donde antes no se pudo? Espero que sí. ¿Aceptará Rajoy la propuesta de investidura que, con toda seguridad le propondrá el Rey? Pues, en su línea, volverá a depender de si dispone de los apoyos necesarios. Lo lógico. 

La única opción irrazonable es la de la convocatoria de unas terceras elecciones, por lo que no cabe, de nuevo, el planteamiento de repetirlas solo para sacar a Rajoy del poder. Éste, ahora afianzado en su posición obliga a esos partidos a buscar otras opciones. Pero no debe pensar que está todo ganado. 
Él, debe ser el primero en evitar que cualquier pequeño contratiempo lleve a la celebración de unas nuevas elecciones, por lo que debe pactar. Pero con mayúsculas. Conseguir el poder no es suficiente. Ese poder debe ser utilizado para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, por lo que deberá exponer al resto de los partidos, en que está dispuesto a ceder, cambiar o reformar. No estaría mal empezar por hacer una purga en todos aquellos lugares aquejados de corrupción. Seguro que los apoyos aumentarían. 

Por demás, una tercera vez pondría en marcha, de nuevo, toda la maquinaria electoral y los millones de euros de gasto que ello supondría. Efectivamente, el sistema democrático lo exigiría y la convocatoria llevaría consigo todo esa parafernalia, pero un nuevo despropósito de doscientos millones de euros de gasto parece excesivo de por sí. No son necesarios muchos cálculos para adivinar hacia donde podrían haber ido esos euros. 
Por su parte, los partidos, en su pantagruélico apetito volverían a sacar las carteras y repetir errores del pasado, manteniéndonos en una constante campaña electoral, con la particularidad de que perpetuaríamos a Mariano en la presidencia en funciones. Al final acabaríamos pidiendo al Rey un gobierno de concentración. Esperemos que no.

miércoles, 22 de junio de 2016

Elecciones 3. PP y Ciudadanos.

Se preguntará el ávido lector porqué he dejado para el final estos dos partidos políticos y además unidos. La explicación no es difícil. Dos hermanos se querían pero tuvieron divergencias. Las diferencias de opinión entre el mayor y el menor les llevaron a enfrentarse y odiarse a medio gas y los problemas acabaron llegando. El uno lanzaba pullitas al otro y el otro contestaba en consecuencia. El mayor marcó su territorio con poderío y el otro llamó a antiguos amigos a fin de agrandar su, más pequeño círculo y allí comentar las cosas que su hermano no había querido atender. 

Propagaron públicamente sus desazones. Mi hermano pequeño es…, decía el uno. Jamás me juntaré con mi hermano mayor…, decía el otro. Lo que empezó como desencuentro concluyó en un principio de guerra. Había causus belli. El mayor endureció su discurso y el menor buscó nuevas amistades. Realmente los amigos del otro pero, con más ganas de marcha los sábados.

Para afianzar sus objetivos, el hermano mayor ofreció grandes ventajas. El hermano menor no se hizo esperar y aunque de su soflama salió prácticamente lo mismo, algunos le anunciaron que si decía exactamente lo mismo que su hermano mayor no acabaría de despegarse de él y parecería que no era más que un mero anexo. Aparecieron los consejeros. Si había que diferenciarse, sería por todo lo alto, ofreciendo incluso imposibles. Finalmente se uniría a una facción contraria asegurando a los cuatro vientos que jamás se uniría su hermano.

Sus iniciales seguidores enseguida le advirtieron. Yo te quiero ti, pero a no a los otros. Si te juntas con aquellos volveré con tu hermano mayor. Debes buscar algo que te diferencie dentro de la igualdad. Debes definirte y buscar tu propio espacio sin pretender salirte de tus orígenes y ahí te irá bien. Conseguirás que los amigos de tu hermano, descontentos con su forma de actuar, vuelvan a ti. Pero cuidado, siguen siendo de tu hermano.

El PP y Ciudadanos, Ciudadanos y el PP están condenados a entenderse. Por más que se pretenda ocultar, las raíces que les sustentan son esencialmente las mismas, los votantes iniciales son básicamente los mismos y ambos deberán tener muy en cuenta esto. Aunque los votantes del PP son los más fieles, ello no quiere decir que acepten cualquier gato que se les pretenda colar. Si un votante del PP mira a su izquierda se encontrará con el PSOE o con Podemos, por lo que un voto a Ciudadanos será válido siempre que mantenga el rumbo adquirido en su fundación. 

Entre ambos han ofrecido bajar los impuestos, apoyar a los autónomos, mejorar la sanidad, eliminar la repetición de curso escolar, eliminar las diputaciones, eliminar el senado, eliminaría la agravante por sexo…o defender a muerte la unidad España.
No excluyamos que una buena emulsión de ambos partidos, sin descartar otros, podría ser la solución que hemos estado buscando los últimos seis meses. 

viernes, 17 de junio de 2016

Lágrimas en la lluvia. El debate.

Los medios de comunicación nos habían hecho desear esta nueva confrontación entre los grandes líderes de nuestra sociedad política. Nos habían dicho que esta vez el grupo iba a estar completo, que la presencia de Rajoy como cuarto interlocutor válido iba a dar al debate una marcha que no había tenido el del anterior mes de diciembre.
Llegó el día y la parafernalia fue la esperada. Mucha luz, pero pocos taquígrafos. Los dirigentes de la Academia de la Televisión habían previsto un trabajo realmente fino. No podía permitirse ningún fallo. Así fue y con una rimbombante llegada, se dieron cita aquellos grandes próceres de la nación.
Rajoy y Sánchez, como manda la tradición, con riguroso traje y corbata. Los emergentes Rivera e Iglesias, en uso de la reciente moda del “sincorbatismo” dieron una imagen de chicos modernos, apartados de cualquier tipo de casta a la que se les pudiese emparentar.

Después de ligeros roces entre los presentadores, que en plan macho alfa se estorbaron hasta dejar marcados los territorios, se inició el ansiado debate que comenzó Pablo qué, coleta al viento, nos sorprendió bajando el tono que suele esgrimir en su discurso, seguramente por la nueva línea socialdemócrata en que quiere colocar a su partido, dejando marcadas sus máximas electorales con una mirada inicial a Pedro que se repitió innumerables veces a lo largo de todo el espacio. Somos la izquierda razonable Pedro, decía haciendo ojitos al del PSOE. No te equivoques de adversario. Nuestro mutuo adversario son el PP y Rajoy. Pedro, mirando de refilón a Pablo, no dijo ni sí ni no y se dedicó en cuerpo y alma a castigar a Rajoy.  Albert en el tono conciliador a que nos tiene acostumbrados, dejó atrás sus defectillos anteriores de escenificación y se dedicó a mover papeles de un lado para otro, buscando un lugar adecuado donde poner las manos. Y por fin Mariano, apoltronado en su atril supo contestar a unos y otros en el mejor porte del maestro viejo que sabe utilizar sus mañas con los alumnos. Fue memorable cuando riñó a los tres adversarios políticos diciéndoles que cuando se viene a un debate hay que traerse la lección aprendida. Los otros se revolvieron soliviantados.

Después de casi dos horas de vigilia pudimos sacar alguna conclusión, que no solución. Rajoy es un duro fajador que sabe resistir los envites de tres o de treinta y tres, mientras sea en su terreno. Pero la presión de tres rudos contrincantes inquiriéndole por la corrupción en su partido, puede hacer temblar a cualquiera. No fue capaz de decir algo notable sobre cómo arreglar los problemillas de su partido, más que recurrir al clásico “y tú más”.
Sánchez ha perdido fuelle. Ha demostrado ser una persona con objetivos fijos y fijados previamente. Quiere ser presidente y esa es la única condición que acepta. No importa a donde haya que mirar. De momento se ha limitado a poner mala cara a cualquier propuesta de su derecha y a partir de este debate, también de su izquierda.
Rivera ha tomado carrerilla. Su postura conciliadora, sin pedir un puesto de presidente o similar, le ha hecho salir favorecido de este envite. Siempre y cuando sepa o sea capaz de mantener esa postura centrada podrá ser capaz de sacar punta a una situación que, a priori, se le presenta bastante complicada.
Iglesias se ha convertido en un fino estilista que ha sabido aprovechar el tirón que le puede dar la impostura de los demás oponentes, para plantear una estrategia perfectamente elaborada, en la que por medio de un discurso de baja intensidad, pide el voto de la izquierda, de toda la izquierda como si de hijos suyos se tratase, para luego comérselos como cuando Saturno se comió a los suyos.

En fin. Estos debates, muy americanos ellos, enfrentan a personas con criterios divergentes que nos presentan, no sus propuestas de programa, sino lo malos que son los otros o los programas de los otros. Se decía que iba a ser el revulsivo que necesitaba aquel treinta por ciento de votantes todavía indecisos, pero la realidad es que este debate no ha sido otra cosa que lágrimas en la lluvia. Únicamente ha valido para cubrir con algunos rayos centelleantes el panorama de oscuridad general en que hemos estado sumidos los pasados seis meses.

Es la hora de que el votante dé su opinión sobre quien será el que centellee los próximos cuatro años. Como siempre, el resto quedará relegado a intentar que lo que se haya prometido se cumpla. El escenario parece sacado del monólogo final del replicante Roy Batty en la película Blade Runner

martes, 14 de junio de 2016

Elecciones 2. PSOE


No tardando Pedro Sánchez se enfrenta, de nuevo, al mayor reto de su incipiente carrera política por medio de la presentación a unas elecciones en las que todas las encuestas vaticinan una pérdida masiva de votos para su partido y una brutal acometida desde los partidos de su izquierda que amenazan con puentearle y hacerle un roto de considerables dimensiones. Vamos, lo que se viene llamando hoy en día un sorpasso. Las cosas no le van saliendo muy bien, últimamente. De aquel pacto de carácter centrista que había hecho con Ciudadanos no ha quedado más que el marchamo de partido cercano al PP. De los escarceos con Podemos, todo lo contrario. Un tufillo a partido revolucionario que pretende ir contra la mayoría de las estructuras del Estado. Aun así, no fue posible llegar a un acuerdo que, a buen seguro, todavía no está no olvidado ni guardado. 

Quizá para retomar la posibilidad de aquel pacto, Pablo ha intentado apropiarse de la proclama socialdemócrata para su partido colocándole al bueno de Karl Marx el marchamo de socialdemócrata. La pena es que era comunista. Y además de todo el cuerpo. Incluso los comunistas socios de Podemos han apurado a dejar claro este concepto. 

Pedro, a instancia de los grandes poderes del partido ha debido contestar con rabia ¡oye que los social demócratas somos nosotros!, y además de toda la vida. Y se han enzarzado en una discusión sobre Marx y Engels. ¿A ver desde cuando vosotros buscáis una política reformista de participación ciudadana o la protección del medio ambiente o la integración de minorías sociales. 

Ahora se encuentra en el lío de su vida. Desde el partido le han advertido que hay que evitar la hegemonía de Podemos y le han dejado claro que el PSOE ha perdido el izquierdazo de aquel voto joven aquel que generalmente más se acercaba al partido. Aquellos que ahora votan emergente. Por eso ha debido cambiar su discurso para poder atraer a sangre nueva al partido y se ha tenido que volcar en aquel votante mayor de cuarenta que casi siempre ha sido mayoritariamente voto cautivo del PP.

Sin embargo, él sigue con su técnica de poder: cualquier resultado es bueno si el que sale ganando soy yo. Así que a su vez, él ha advertido a los barones del partido que cualquiera que sea el resultado, si hubiera que pactar, él directamente será quien controle los pactos antes y después de las elecciones.Para investidura o para pactos de gobierno. No importa que pacte bajadas de impuestos como pide el PP o subidas masivas cómo pretende Podemos. 
No importa que tenga en contra a la mitad de ellos. Alguno esperando la llegada de la bandeja con su cabeza, en forma de escrutinio inferior a noventa escaños y aun así, ya veríamos. Que dirá Ximo. ¿Se estará frotando las manos? La cosa no le pinta bien. 

En la entrevista que le perpetraron recientemente en la Sexta, a Pedro le pusieron delante a una señora de más de setenta años y ama de casa que se destapó preguntándole por cosas de economía avanzada. Pedro con gran aplomo y una sonrisa le contestó que él, era un bussines friendly. Algo así como favorable para los negocios. Así nos va.







miércoles, 8 de junio de 2016

Elecciones 1. Podemos.

El pasado sábado no se me ocurrió otra cosa que quedarme hasta las tantas esperando que saliese una ¿entrevista? que le iban a perpetrar una serie de familias de todos los rincones de España al líder de Podemos Pablo Iglesias. 
Así, esperé pacientemente para demostrarme a mí mismo que esa cadena de televisión es, como mínimo equitativa, cuando presenta alguno de sus programas. No hubo suerte. 
Primero, el presentador del programa, el ínclito Iñaki López se hartó de pasarle la mano por el lomo a Pablo, haciéndole unas preguntas que, para sí, las quisiese Bárcenas. Blandas y sin ningún tipo de interés más que para el preguntado que, con una sonrisilla en los labios daba contestación a preguntas de alcance sin despeinar ni un pelo de su briosa coleta.
Luego, después de demostrar que conoce el saludo en varias lenguas españolas, comenzaron las familias. El presentador les había repetido varias veces que podían preguntar las veces que quisiesen al entrevistado que para eso estaba allí y bla, bla, bla. 
Pero ya se sabe que un político es alguien capaz de darle vueltas a la palabra para expresar infinidad de vocablos sin hacer una frase que dé contestación a lo que se le ha preguntado. Y en eso Pablo Iglesias es de los mejores. 
Comenzó su aserto con una frase que dará la vuelta al mundo de la política y que formará parte de los programas de ciencia política de todas las universidades a partir del próximo curso: “a preguntas claras, respuestas claras”. Las familias allí reunidas, traían una pregunta preparada de casa y una vez contestada, a nadie se le ocurrió repreguntar o decirle al preguntado algo así como: ¡eso no es lo que le he preguntado Sr. Iglesias! ¿Alguna pregunta más? repetía Iñaki a la falta de respuesta que se observaba en las contestaciones. No. No. Decían al unísono los convidados de piedra. 
De piedra me quedé yo cuando Pablo dijo aquello de “quien gana en votos es el que gana las elecciones”. ¿Quizá esta vez dejará que gobierne el PP si es el partido más votado? Supongo que no iría la contestación por ahí. Así seguimos bastante rato. Hasta hubo momentos divertidos. No dejó de tener su gracia cuando prometió un referéndum sobre los toros???

La cosa es que después de haber sufrido  tal paseo militar, cautivo y desarmado, me fui a dormir y confieso que tuve pesadillas. Quizá fue por ese motivo que soñé que Pablo salía de una piscina diciendo: “Me mojo y me sumerjo entero. Cataluña tiene derecho a decidir pero no se irá de España”. Luego posiblemente explicó como lo haría, pero yo ya debía estar en otro sueño y no pude enterarme de cómo lo haría. Es lo que tienen los sueños. 

miércoles, 1 de junio de 2016

Viva España.

Después de pelear bravamente, los dos equipos españoles se alzaron con la victoria en el siempre difícil campo de San Siro. Sí. Los dos equipos. Sólo uno podía ganar, pero ambos se trajeron para casa la impronta de dos equipos que lo dieron todo para conseguir levantar la copa. 

Seguro que no es necesario hacer una larga exposición de los méritos de unos y otros a la hora de haber demostrado su empeño en las más de dos horas que duró semejante duelo. Esta justa se recordará largamente, aunque no haya sido la primera vez que dos equipos españoles se enfrentaban en una final de la ahora Champions League. 

Todavía se recuerda con orgullo patrio aquella primera final entre dos equipos españoles, en Saint Dennis en el 2000, o aquella segunda final de Lisboa de 2014 que acabó por segunda vez con dos equipos españoles peleando por la ansiada copa continental de clubs. Ahora volvían los mismos equipos a intentar una gesta semejante. Todo estaba preparado. Todos los medios lo habían adelantado. Un gran despliegue por parte de cualquier medio de comunicación que se preciase. Las fuentes donde se bañarían los hinchas de ambos equipos estarían listas en cualquier ciudad de España. Las banderas de ambos clubs se colgarían en las ventanas de todas las ciudades. 
Daba gusto ver la cantidad de banderas que aparecieron colgadas a lo largo y ancho del país. Esas banderas marcarían el acento que los aficionados españoles sentían por los colores de sus equipos. No hubo más espectáculo que el puramente deportivo. 

Pero, únicamente, banderas deportivas o de representación del país al que pertenecían ambos equipos. No hubo politiqueos ni expresiones independentistas. No hubo pitos a nadie que no fuesen los propios lances del juego. Nada que no pasase por aquello que se supone formaba parte del juego. Si tuviésemos que buscar algún cante, como siempre el de las manifestaciones de los jugadores peleándose entre ellos o algún otro enseñando la tableta. Bien por ello.

Lo cierto es que si hubo un ganador no fue otro que el Rey Felipe VI (reconocido colchonero) que tuvo la oportunidad de disfrutar del propio sufrimiento que se suponía ver como pasaban los minutos viendo cómo se le escapaba a su equipo entre los dedos la final soñada. Sólo fue en ese rato cuando se le vio como un aficionado más. Al final sonreía como un chaval al entregar la copa a uno de los equipos de su país.


martes, 24 de mayo de 2016

De ¿toreros? y toros.

Ya tardaba. Hemos tenido que esperar a que una nueva sobre toros saltase a los medios de comunicación para recordar que el tema sigue vivo y merecedor de nuestra atención. Nos acordamos que a los toros se les ¿torea? y luego se les mata, únicamente, cuando alguna de las sociedades anti-muerte de los animales se manifiesta o las asociaciones animalistas preparan alguna de las suyas, con conductas muy mejorables, para que se preste atención a la forma en que sucede. 
Los toros y lo que les rodea, siempre han sido un tema recurrente que ha estado en la picota de todos aquellos detractores o partidarios, contraponiendo sus opiniones al respecto. Ahora a los debates sobre si toros sí, o toros no, y se han sumado las de muerte sí o no.

Reconozcamos, entonces, que la muerte de un animal en una corrida de toros no deja de ser una animalada, pero también debemos reconocer que no es lo mismo la lidia y muerte del toro por un torero -que aparenta dar una imagen de igualdad en el centro de la plaza-, que esas fiestas “lúdicas” que, apoyadas en una presunta tradición de siglos atrás, aprovecha para hacer toda clase de gamberradas a un animal que no tiene otra opción que acabar muriendo. 

España y sobre todo Castilla y León son y han sido poso de tradiciones que bajo la coartada de que la costumbre así lo determina, zahieren salvajemente al animal. 
Afortunadamente la legislación comienza a regularizarlas obligando a las localidades a acabar sus festejos sin eliminar al animal que ha trabajado como artista invitado. A veces la normativa promulga una norma que prohíbe –por lo menos parcialmente- estas salvajadas. Efectivamente, en Medinacelli, en la fiesta del toro júbilo, ya no se mata al toro una vez que se le encajan en la cabeza unos artilugios metálicos con grandes bolas de material inflamable. En Benavente, tampoco se mata al toro enmaromado después de que se le ensogue por los cuernos y se le arrastre por las calles. La racionalización de la normativa ha dejado a la ciudad de Tordesillas con un palmo de narices. No se puede matar al toro lanceado. Sólo se le puede lancear. Sólo se puede participar en una cacería en la que el animal escapa de las lanzas. El alcalde estaba furioso, hablaba de recurrir todo. El Patronato del Toro hablaba de traiciones y de atracos al pueblo. En fin.

La realidad es que los toros y lo que los rodea debe ser regulado. Por la Comunidad Autónoma, pero también por la legislación estatal. Buscar soluciones de compromiso que puedan llegar a la  satisfacción que se da en las zonas donde no se da muerte al animal. Véase la Corrida Landesa, los Forcados y recortadores portugueses o incluso el Rodeo americano. Todas ellas disfrutan del espectáculo sin promover una suerte de matanza en vivo y en directo. 

miércoles, 18 de mayo de 2016

Insumisión legislativa.

Me pasan un whatsapp con las preguntas que se han hecho a los colegiales que han sido llamados a la prueba de reválida de final de la etapa de primaria. Tengo que reconocer que el nivel que se les ha exigido es ciertamente elevado, pero también soy consciente que tal materia no era otra que la que resumía todo lo que habían estudiado en los últimos cursos. 
Entonces, ¿cuál ha sido el motivo de que estas pruebas hayan nacido con tanta polémica? Ha contado con dificultades de todo tipo. Desde la validez de su temario, hasta las fechas en que se ha debido realizar. Se ha discutido sobre sus efectos y sobre todo si éstos tendrán algún tipo de consecuencia en el posterior devenir de los alumnos a lo largo de su carrera educativa. Razones poderosas y seguramente tan discutibles que han llevado a ciertas Comunidades Autónomas a negarse a que se realizasen en su territorio.

Sin embargo, sea como sea, estas pruebas nacen al  calor de una Ley. Al calor de la LOMCE, que es el marco normativo que sostiene la obligatoriedad de esas pruebas. Suficiente para qué, como una más de las infinitas normas legales que regulan la vida y milagros del justiciable, se cumpla sin dilaciones ni disculpas. 
Parece de Perogrullo, pero en este caso se ha dado una excepción. Una gran mayoría de las Comunidades (once en total) se han negado a que sus escolares hicieran las pruebas que la  Ley demandaba. Los motivos y argumentos, no por innegables dejan de ser ilegales. Da igual porqué, la Ley se cumple y luego se reclama, si es menester. Lo contrario sería una tácita autorización para poder cuestionarla y con ello el estado de derecho. 
Es patético ver a un presidente de Comunidad Autónoma explicando los motivos por los que no cumple la Ley. Hubiera estado bien oír la gloriosa opinión de los representantes de PSOE o de Podemos sobre tal incumplimiento. Esta infracción deberá tener su corolario en algo más serio que el propio ministro quitando importancia a tal insumisión legislativa con un “ya les buscaremos otra fecha para que la hagan”. 

Al contrario, seis Comunidades Autónomas, todas gobernadas por gobiernos del Partido Popular, han realizado estas pruebas. ¿Quiere esto decir que el PP ha dejado de lado sus problemas internos y se ha apuntado al cumplimiento de la Ley? Ojalá. Parece que la cuestión, una vez más, vuelve a ser si se debe exigir el cumplimiento de la Ley y, sobre todo a quien. El cuestionar el cumplimiento de la Ley, de cualquier Ley, además de sus propias consecuencias vulnera el principio de igualdad con aquellos que sí la cumplen. 
Si no atendemos al estado de derecho acabaremos haciendo buena la reflexión del gran Groucho Marx "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”.


jueves, 12 de mayo de 2016

Poder y sorpasso.


Leo que Izquierda Unida se ha echado en los brazos de Podemos sin pacto o contrato escrito que pueda avalar después, un más que previsible incumplimiento. Para ello, la dirección del partido ha decidido preguntar a sus feligreses si están de acuerdo con que se presenten a las próximas generales de la mano de Podemos. ¡Y éstos, un 28%, han dicho que están de acuerdo! ¿Han dicho que están de acuerdo con los argumentos de Podemos? ¿Han dicho que están de acuerdo con el sistema político que pretende Podemos?  No lo sé, pero no tengo muy claro que ese más de un millón de votos de la izquierda de toda la vida que siguen ahí abrazados a IU, aun después de no sé cuántos cambios de denominación, estén de acuerdo con los métodos de Podemos y su apisonadora.

Lo cierto es que Podemos necesita a Izquierda Unida, no ya para ganar a la derecha. No. Los necesita para ganar al PSOE. Es más, para comérselo. Y luego ser el partido hegemónico de la izquierda. Solo el poder por el poder.
Hace cinco meses, prácticamente nadie conocía ni mucho menos sabía escribir el término sorpasso, pero ahora todos los partidos han incluido en su discurso el dichoso palabro y Alberto Garzón, visto que la suma aritmética de ambos partidos le puede beneficiar, ha empeñado su palabra para conseguir que I.U. sorpasse al PSOE. Parece que para este partido es suficiente conseguir la necesaria ración de poder que en las elecciones de diciembre no logró. No sé si Garzón se habrá dado cuenta, pero deberá tener previsto que cualquier alianza que se haga en política tiene pocas posibilidades de expiación. Santiago Carrillo, aquel que dirigió el partido en los años en que la política era algo serio, nos dijo que en política el arrepentimiento no existe. Uno se equivoca o acierta pero no cabe el arrepentimiento.

Sin embargo, arreglos de este tipo, siempre han tenido detractores. Ha tenido que ser en Castilla y León donde, por fin alguien con sentido común, ha anticipado la jugada. Allí ha salido el Sr. Guarido, a la sazón alcalde de Zamora, avisando de los peligros de este pacto. Por fin alguien sensato. ¿Quiere esto decir que el Sr. Guarido se ha cambiado de bando? No. Viene a decir que no todo el partido está actuando con la sensatez que debiera. Hace unos años I.U. de Extremadura en un arranque de sensatez política, permitió con su abstención que el PP y Monago gobernasen en esa comunidad evitando así que gobernase el PSOE que, anteriormente, les había tratado como ahora les ha tratado Podemos. Y siguieron siendo de izquierdas y progresistas. 
Esa izquierda conocida sólo necesita un planteamiento político propio y natural de izquierda y no populista. Y ya que le hemos citado antes, recordaremos otra de las frases que nos dejó Santiago Carrillo: "hoy creo lo que creía a los veinte años y tengo las mismas ilusiones, pero me producen pena y decepción los que las han perdido".

MILITARES Y CONSTITUCIÓN.

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