martes, 18 de febrero de 2020

EL CONGRESS (MOBILE WORLD CONGRESS).



Esta reunión mundialmente reconocida en torno al mundo de la comunicación móvil, durante mucho tiempo ha sido escaparate y ventana de España y por supuesto de Barcelona, al mundo. Reservas agotadas en aeropuertos, hoteles, restaurantes…, hostelería, taxistas… frotándose las manos. 



Todo como la seda. Los grandes inversores de este Congreso, chinos, japoneses, americanos…, preparados para gastarse la pasta en esos cuatro días de Congreso vendiendo proyectos, patentes y demás fruslerías, y salir en las noticias. Pero este año ha sido diferente, llegó el “coronavirus” e hizo echar el cierre a aquellos que habían hecho del Mobile su particular cuento de la lechera. Adiós a una millonada. 

Ya Colau, antes de ser alcalde, había asegurado que eliminaría el Congress por excesivamente capitalista. No ha hecho falta ya que, primero LG, luego Huawei, luego Xiaomi y finalmente el resto de los presuntos participantes declinaron amablemente la invitación alegando justo motivo de contagio. 
Las empresas chinas hicieron lo propio. Manejan suficiente dinero como para controlar sus negocios y quisieron demostrar al mundo que ellos son partidarios de evitar el miedo insuperable a una pandemia y han decidido no venir. Ole sus pelotas. 

Ahora bien, esto no es aplicable a las grandes empresas europeas y americanas, seguramente conocedoras del paño que se vende aquí y bien sabedoras de que el virus está sujeto y controlado, sin situación de alarma sanitaria. 

Inicialmente, los organizadores, con la prepotencia propia de quien se sabe ganador, no admitían lo que se les venía encima alegando que aquello era una cuestión de dos o tres empresas y que la pasta que se pretendía ganar estaba perfectamente asegurada. 
Luego razonaron que, sí en España no hay más que cuatro casos conocidos, todos leves y en su mayoría sin síntomas ¿Por qué las empresas han volado? ¿Por qué no vuelven al redil congresual? y ¿Por qué en otros países de nuestro entorno se mantienen eventos de similar categoría? 

Quizá esas empresas hayan aprovechado el paso del Pisuerga por Valladolid para coger los bártulos y largarse con viento fresco de una reunión donde se esperaban manifestaciones independentistas, contra el estado central o a favor de la libertad de políticos presos. Incluso torpes declaraciones pidiendo hablar únicamente en catalán. 

O quizá sea un aviso a navegantes participando que, esas ordinarieces, unidas al establecimiento de tasas Google o “gilitasas” variadas contra los “millonetis”, elimina salud empresarial. No sé. 

Los gobernantes, posiblemente conozcan la respuesta y deberían mirárselo, reflexionando sobre los posibles intereses que han prevalecido sobre la crisis sanitaria. 

Este Mobile se ha perdido. La pregunta es si harán algo importante para no dejar pasar el próximo y los siguientes, aunque sólo sea por aquello de “la pela es la pela”.

martes, 11 de febrero de 2020

Parásitos (Gisaengchung)

ESTE PASADO fin de semana he tenido el acierto de ir a ver la película ‘Parásitos’ del director surcoreano, Bong Joon-ho. En una sala absolutamente repleta y desde una esquina de la fila dos he asistido a una película que en principio llama la atención por la cantidad de títulos y nominaciones que atesora: premios de la Critica USA, BAFTAS ingleses, el Globo de Oro, además de un buen puñado de nominaciones a los OSCAR 2020, incluidas las de mejor película, mejor director o mejor película internacional, que meritoriamente ha conseguido. 

Reconozco que, siendo la primera película de Corea del Sur que he visto, máxime humor negro coreano (celebrado guiño a España con la introducción de las Patatas Bonilla), y no siendo más que un mero espectador de películas, no puedo expresar inteligentes frases que pongan de manifiesto las virtudes de esta película y con ello del cine surcoreano. No. Pero como opinador, al adentrarme en la profundidad de la cinta, me resultó fácil asimilar su contenido por el magnífico retrato de aquella sociedad y sobre todo por los evidentes guiños que el director hace a aquellas sociedades avanzadas en las que la división arriba-abajo viene haciéndose cada día más notorio.

Una familia con todos sus miembros en paro y marcada su forma de existencia por la supervivencia, se ven obligados a buscarse la vida de manera particular, un tanto gamberra. De esta manera, aparece la posibilidad siempre adaptada a sus necesidades del acceso a ciertos puestos de trabajo dentro de la jerarquía de alguien que vive tres o cuatro peldaños por encima. Esas necesidades llevan a los protagonistas a concluir que las relaciones arriba-abajo son el baremo que marca la indudable diferencia de clases. 

Inevitablemente, esta sociedad coreana parece notablemente similar a otras que nos suenan más cercanas, así qué salvando las indiscutibles diferencias entre culturas, la comparación entre el argumento y la realidad no necesariamente tiene por qué ser difuso. 

Esa historia, en blanco y negro y vista en un cine de sesión continua, bien podría ser cualquiera de aquellas películas de los años cincuenta o sesenta en los que los protagonistas salían adelante trapicheando a costa de estraperlos o cupones de racionamiento. 

Esa sociedad que divide a las personas partiendo de su origen y situación recluye a los protagonistas en una oscura lucha de clases que parece denotar una ausencia absoluta de igualdad entre ellos. La película deja claro que no es así. Ni la lucha de clases ni las diferencias sociales pueden evitar el miedo que, tanto los de arriba como los de abajo, puedan tener a recibir un misil del vecino del Norte.

miércoles, 5 de febrero de 2020

BRITISH EXIT

EL RECORDADO Churchill dejó escrito en uno de sus más célebres aforismos: “Si Gran Bretaña tuviese que escoger entre Europa y el mar abierto, escogería el mar abierto”, y ha pasado. 

Sí, amigos… pues sí. Después de cuarenta y siete larguísimos años de matrimonio mal avenido, más bien diría yo de unión de hecho, que parece que tiene menos compromiso, los británicos nos han dejado el 31 de enero. La realidad es que se acaba un periodo en el que ellos han permanecido más bien por las ventajas, condiciones y garantías que podían sacar a cambio, que por los derechos que les confería el estatus de europeos. 

Ellos, que siempre han querido estar separados del resto del mundo, que han aprovechado    ese trozo de mar inglés English Channel, literalmente «Canal Inglés, que siempre han querido estar, pero sin participar, que siempre han pretendido estar ahí pero solamente para las cosas que dispensaran cierto beneficio, se han cansado de nuestra compañía y nos dejan. El sentimiento pudo iniciarse por Margaret Thatcher cuando decía poco más o menos aquello de “Europa nos roba”, argumentando que ellos aportaban mucho más de lo que recibían. A partir de ahí, un continuo goteo de declaraciones, manifestaciones y un procedimiento, el BREXIT, muy bien planeado, en el que se declaraban abusados por parte de los europeos, en su mayoría pobretones, quienes estaban medrando y lucrándose a su costa.

El proceso ha sido largo y ha durado un referéndum de corta victoria mayoritaria, y la caída de infinidad de líderes políticos -recuerdos a la pobre Theresa May- pero la luz y guía del Brexit, Boris Johnson, de sustancial parecido con el presidente de USA, ha aceptado las enmiendas y arreglos de ese director de orquesta y se ha quitado de en medio a estos otros directores que le atenazaban. Esto es, han pasado de que veintisiete países pudiesen mangonearle a que sólo les mangonee uno. Un éxito.

Efectivamente. Como si de una cuestión de vida o muerte se tratase, ese triunfo ha sacado a la calle a muchos británicos (escoceses pocos) izando banderas inglesas, arriando las europeas y gritando “ahora somos libres”. Los flecos, ahora, importan poco. Seguro que Boris, sin despeinarse, arreglará el problemilla de la frontera de Irlanda con Irlanda del Norte, de la frontera de Gibraltar con España, la petición escocesa de un referéndum de por medio para mantenerse en la Unión Europea o la pequeñez de los europeos que viven en Inglaterra o los ingleses que viven en el resto de Europa. Para eso Boris y compañía se han dado un plazo hasta el 31 de diciembre, para pensar cómo solucionarlo. Que se vayan santiguando.

martes, 28 de enero de 2020

Perodistos

 
SÍ. SÍ. Y pianistos, sindicalistos, policíos o guardios civiles… Es una auténtica pesadilla ver cómo, las propias instituciones desde dentro degradan los derechos fundamentales, abusando de un lenguaje machista y utilizando unos términos que degradan la democracia allí donde van. ¡Señor, señor! Aprovechando, el gobierno español, cada vez más metido en charcos, ha buscado que alguien sin más pretensiones ni mucho que hacer, radicalizase la conversación de bar de los españoles lanzando que hay ciertas palabras que pecan de falta de inclusión por razón de sexo.

Efectivamente, la vicepresidenta primera del gobierno en su línea de no dejar pasar la oportunidad ha exprimido la Constitución y a falta de mayorías cualificadas para poder reformarla ha pretendido que, como mínimo, se la libere del lenguaje no inclusivo que rezuma, según su criterio, por todos los poros de sus ciento sesenta y nueve artículos, once Títulos, cuatro Disposiciones Adicionales, nueve Disposiciones Transitorias, una Disposición Derogatoria y una Disposición Final. Así, ha pretendido que la Real Academia Española (de la Lengua) modificase la gramática de la Constitución por entender que no es inclusiva. ¡Fíjate, a estas alturas, por donde sale esta mujer!

Desconsideradamente, pero unánimemente, la RAE ha sentenciado que no cuela. Que es gramáticamente impecable, absolutamente inclusiva y que no peca de ningún defecto, incluyendo que el uso del masculino genérico dentro del texto constitucional es perfectamente inclusivo. O sea, poco más o menos que esté a lo que tiene que estar, que con esto no tiene nada que hacer.

Ante tales argumentos no cabría mucho más, si no fuese que esta mujer no se rinde fácilmente. Así que, después de reivindicar que no está en manos de nadie parar el lenguaje inclusivo, enseguida se ha puesto manos a la obra iniciando una campaña para quitarle la coletilla “DE LOS DIPUTADOS” al Congreso de los Diputados y dejarlos solamente en CONGRESO. Vamos, no te digo. Así allí cabrían futuros congresos de médicas, bomberas, psicoanalistas o dentistas.

Mas parece que el Gobierno ha puesto a Calvo a tapar agujeros para que el público en general no presté mucha atención a la oscuridad manejada por estos representantes públicos. Véanse las reuniones entre Sánchez y Torra, la falta de conocimiento de los acuerdos entre Sánchez y Podemos, la reunión entre Ábalos y la vicepresidenta de Venezuela o la no reunión entre Sánchez y Guaidó…

Si se trata de buscar oscuridad, no se me ocurre nada más oscuro que exigir que los varones reivindiquen el derecho a parir para evitar ser tildados de machistas. Las estrellas de esta columna, periodistos y periodistas, deberán atender estas revelaciones, evitando que, por malentendidos gramaticales, los cargos públicos pasen a ser cargas públicas.

martes, 21 de enero de 2020

PROGRESÍA.

El cineasta Gonzalo Suárez y el filósofo Juan Cueto “parieron” en 1972 un término que ha conseguido alumbrar a toda una generación de personas qué buscando una introducción en los conceptos brillantes de la izquierda, intentaban acabar con los mitos de la burguesía en una época en que ser de izquierdas estaba penado. Muy penado. Ese término, “progresía”, no es un término muy correcto, pero para ciertas personas tiene su morbo. Los nuevos valores políticos actuales, no entendiendo bien aquel concepto de progresía, le han dado carta de naturaleza en contra del arcaísmo y antigüedad de que se hace depositaria la derecha. Aquellos que han tomado la progresía como norma fundamental de comportamiento y orden espiritual de expresión, se han autollamado “progres”.
Salvada la introducción, decir que pueden ser catalogados como miembros de la progresía, todos aquellos capaces de decir una cosa y su contraria en tiempo récord y sin despeinarse. Aquellos que juran una cosa y hacen otra. Aquellos, en fin, cuya palabra siempre está enmarañada con matices.
Y dirán ustedes ¿qué es progresía? Pues es la capacidad de decir lo que te salga del “níspero”, con una sonrisa de suficiencia. La posibilidad de poder decir cualquier majadería, o lo primero que te venga a la cabeza, con la seguridad de que no tendrá contradicción alguna ya que ésta se encuentra bajo la amenaza punzante de una inmediata tacha de fascista, o como más progre de “facha”.
Es quejarse de los trece ministerios de gobiernos anteriores y ahora montar el tuyo con veinticuatro. Progre es decir que el dinero público no es de nadie o últimamente asegurar que los hijos no pertenecen a los padres. Progre es quejarte de que una ministro de Justicia ha estado mezclada con las cloacas del Estado y ahora aplaudir su nombramiento como Fiscal General del Estado. Progresía es que te nombren ministro de Igualdad y llenes el ministerio solo con mujeres o coloques como directora del Instituto de la Mujer a alguien que está contra la heterosexualidad, a favor de la penetración anal a los hombres, en contra de la lactancia materna o a favor de la eliminación de las cárceles. Progresía es recurrir la admisión del pin parental en Murcia y, sin embargo, no hacer referencia alguna a recurrir el asunto de Cataluña. Progresía, en fin, es rajar del inglés que poseía Ana Botella y luego ir por el mundo con un intérprete sin que parezca importarte. Y todo eso, ¿por qué? Pues porque la progresía actual tiene patente de corso para decir lo que quiera. Incluso mentir. Se dice en publicidad que hay dos cosas totalmente prohibidas: aburrir y mentir. ¿Qué pasaría si dejaran de mentir?

martes, 14 de enero de 2020

Dispendios


No ha habido dudas, vacilaciones o incertidumbres. Cuatro ministerios para Podemos y dieciocho para el resto. Una vicepresidencia para Podemos para que Iglesias se pueda entretener con sus ministros con competencias mermadas y no dé demasiado la paliza. Luego otras tres vicepresidencias para que tapen su hipotética importancia.

Las contestaciones de las distintas oposiciones han sido las esperadas: ¡Qué barbaridad! ¡Que locura!, ¡Que dispendio!...

Pero, ay, los afines que, anteriormente le habían criticado, no han hecho referencia alguna al dispendio, sino que han aprovechado para volver la cara y de paso «comerle la orejilla» al presidente y decirle lo cojonudo que es. Bono defendía que a Podemos había que ponerlos en su sitio, o el presidente de Castilla-La Mancha, García Paje que pocos días antes decía qué para la investidura de Sánchez, no quería vaselina como regalo de Reyes. Incluso del aragonés Lambán que tachó a ERC de «partido indeseable para la gobernabilidad…

Pero buscando imparcialidad resaltan, las declaraciones del líder de los socialistas de Castilla-León y candidato Sr. Tudanca que, después de hincharse a clamar contra «las derechas», término «guerracivilista» donde los haya y distante de la memoria de una persona tan joven, lejos de criticar semejante dispendio, ha dado carta de naturaleza al nuevo gobierno con su alegría a la posesión del cargo sin mácula, con los amigos que le han ayudado a auparse al trono y luego mostrando la satisfacción del PSCyL por la investidura, incidiendo en que finalmente se ha puesto fin a una situación de bloqueo insostenible y ha triunfado la democracia, la concordia y el dialogo, bla, bla, bla. Vale, pero de preguntar por el exceso de gasto que se deberá realizar para contentar a todos a los implicados, nada. Como todos, sabrá que tales dispendios saldrán de los impuestos de las sufridas personas que se supone quieren favorecer con sus mandatos regionales.

martes, 7 de enero de 2020

Disciplina de partido

HOY PEDRO SÁNCHEZ se presentará ante el Parlamento para intentar una mayoría suficiente que le aúpe al cargo de presidente del gobierno español y dé continuidad a nuestro futuro parlamentario. El resultado es raro, pero predecible.
Viene a colación aquello de que el poder hace extraños compañeros de cama, pero algunos argumentos sobresalen de ese imperio irracional del pacto, impidiendo que la consecución del poder condicione negativamente. La historia y la costumbre más reciente nos recuerdan que no todo es posible en política, que no todo es poder, sino de conocer que el ciudadano es el objetivo último sobre quien se deben depositar las virtudes que pueda tributar el candidato.
Presentarse a una sesión de investidura para hacerse con la presidencia, lleva consigo pactar, pero con análogos. Eso le ha sucedido a Sánchez y así ha hecho. Se ha presentado en el Congreso harto de perder elecciones e investiduras y ha pactado con aquellos más afines. Con aquellos que alcanzaría las mayorías exigidas, sin parar a pensar en pequeñeces como las de que unos sean comunistas recalcitrantes u otros sean quienes han pretendido la ruptura de la unidad nacional. Allí, con cinismo exagerado e ironía burda y con el consabido socorro de una presidente comprada a tal efecto, comenzó lo que no deja de ser una porquería de discurso que inició diciendo que él no se presentaba al cargo para desmantelar España. ¡Joder! Empezamos bien. Vaya mal fario. Sabíamos que este hombre había tenido dos vidas; anterior y posterior a la presidencia del gobierno. Por ello, conociendo que la mejor solución para no contestar a aquello que te recriminan es no entrar al trapo, después de agradecerle a Esquerra, Bildu y PNV su apoyo y aguantar la caña que le dieron Casado, Abascal, Oramas, Navarra Suma… decidió tomar la callada como respuesta y dedicarse a hacer muecas y posturitas negando lo que había apalabrado sólo unos pocos días antes.
Si. Si. Posiblemente Habemus Papam, pero cuando alguien en ese cargo llama españoles patrióticos a los de Esquerra, defiende a muerte el programa de Podemos incluyendo sus intenciones de desamortización de bienes o no acepta las ofertas de Casado sobre la unidad de España, pero admite sin reparo que una diputada llame fascista al Rey, es que algo no va bien.
Así, me pregunto: ¿A ningún socialista en todo ese Parlamento le parece todo esto inverosímil? o ¿Nadie se levantará y dirá ¡hasta aquí hemos llegado!? Ana Oramas les ha dado una lección de pundonor que necesitará una importante ración de árnica para curar sus efectos, pero la disciplina de partido es lo que tiene. Amplía grandemente las tragaderas.

lunes, 6 de enero de 2020

TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN Felices años 20


A un día de entrar en el 2020 parece mentira que hayan pasado cien años desde los felices años 20. En poco, hemos pasado de las pelis en blanco y negro a la realidad virtual, de los intocables de Ness a la intención de dividir el país. Del foxtrot a la inestabilidad y las dudas para el año siguiente.
Este año que acaba por obsolescencia programada como todos y caducidad tal día como hoy, comenzó con Vox mandando en Andalucía y el frío en el resto del país. Aun así, fuimos a Pingüinos y supimos que alguien llamado Guaidó conseguía el poder en Venezuela o por lo menos el teórico, ya que la situación real continua igual. La progresía continuó agrediéndonos con comuniones y bautizos civiles y en marzo, por fin, la mujer trabajadora salió a la calle pidiendo igualdad, amén de comenzar las quejas por la España vaciada. Conocimos al juez Marchena y su ocurrente manera de dirigir el “proceso” y a los actuantes empeñados en cabrearle. De fuera, Teresa May nos amenazó con el Brexit hasta que lo dejó por cansancio, pero con Boris llegó la que parece será la “refinitiva”. Llegaron las primeras elecciones generales que dieron como resultado que todo quedase igual, pero en el municipio Vox enseño músculo obligando a un cambio de gobierno local obligando a PSOE y PP a relevarse en el mando, al tiempo que el San Pablo daba la campanada para estar en Europa.
Nuevas elecciones generales y lamentablemente sin arreglo. PP y Vox subieron y el resto bajaron guiados por Ciudadanos qué vio como su líder, consecuente, dimitía dejando al partido arruinado. Eso sí, la palabra “pactar” se plasmó la palabra del año. A todo esto, Junqueras y Puigdemont desde la cárcel y el destierro se presentaron a la candidatura de eurodiputados en representación de España y ganaron y ahora estamos todavía sin saber si van a ser, o no, eurodiputados en el exilio. Surgió Greta urgiendo combatir el cambio climático y excitando a los alumnos de la ESO en las huelgas de mayores. El afamado New York Times promocionó la ciudad de Vigo, avalando la idea de su alcalde de llenarla de luces de Navidad. Y mientras las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado trabajando para nosotros desde su profesionalidad. En fin, estos y muchos más no han sido más que el preludio de lo que sucederá este nuevo año, pero los políticos seguirán haciéndonos grandes promesas y propuestas qué, si no firman ante notario, no cumplirán. En fin, por si fuese de interés ahí va la mía: que este nuevo año sea el de la modificación de la Ley Electoral. Felices años veinte.

martes, 24 de diciembre de 2019

EL EQUILIBRIO DEL TREN. LOS NUESTROS EN NAVIDAD.


Hoy es Nochebuena y, además, el día en que gastamos todo el espíritu navideño que llevamos acumulado durante el año.  La Nochebuena tiene ese carácter de amansadora de fieras, regaladora de saludos, invitaciones, brindis y comidas y sobre todo de donante de buenos deseos para que la noche sea todo lo que se espera de ella.
Esta fiesta, ya familiar, religiosa, lúdica o como cada uno la entienda, tiene también un carácter distraído que nos hace olvidar ciertas preocupaciones y nos concede el espíritu navideño que se adquiere poco después de haber pasado el trago del sorteo de la lotería (salud, que es lo principal), pero que no siempre compartimos con los demás. Hoy es el día en que celebramos la fiesta olvidando los problemas acumulados durante el año ya sean entre nosotros o con el resto de los que nos rodean. Y, por supuesto, a ello ayuda una buena mesa repleta de viandas y buenas bebidas. Dice Ian Anderson, líder de Jethro Tull en medio de su villancico de Navidad “Song of Christmas” qué el espíritu de la Navidad no solo está en la calidad de las bebidas espirituosas (alcohólicas) que se beben en estas fiestas.
También es una festividad para acordarse de los que se han ido, de los que no están, de los que no pueden estar o de los que en un día como hoy están cuidando de que podamos estar celebrando tan tremendo festejo. Esos, que sólo los más allegados recuerdan, no son otros que “LOS NUESTROS”. Policías, militares, guardias civiles, médicos, misioneros, bomberos… la lista no cabría en este artículo. Podríamos acordarnos que son gente de bien y qué en Somalia, Malí, Colombia, Afganistán… o donde estén, están ahí para cuidar que las cosas sigan donde deben seguir. Ya se sabe que según el aforisma: “ex aequo et bono”, cuándo se echa los lobos las ratas toman el poder y por eso, ellos deben estar allí.
Para ellos, la Navidad deja de ser fiesta y pasa a ser ceremonia, deja de ser espectáculo y pasa a celebración. Con su espíritu navideño, pasan estos días lejos de sus casas favoreciéndonos con su trabajo, sacrificio y privaciones, conociendo únicamente la fecha y hora de partida, pero desconocedores, en la mayoría de los casos, del lugar donde van a pasar la noche o a que hora van a volver a casa (y a la UME me refiero).
Buena ocasión para que, en medio de tanto brindis y whatsapp como se esperan, levantemos nuestras copas por aquellos que desde lugares y en situaciones absolutamente insospechadas nos protegen. Brindo por ellos. Feliz Nochebuena y Navidad.

jueves, 19 de diciembre de 2019

BURGOS Y EL FENCING.

BURGOS ES una gran ciudad con bellezas evidentes; la Catedral, las Huelgas, San Lesmes, la Antigua de Gamonal… Bellezas, pero, solamente piedra y no solo de piedra viven las ciudades.

Este fin de semana como todos los años desde hace veintidós, deportistas (tiradoras) de lejanos países de casi todas partes del mundo, han venido a la Ciudad para concelebrar el ya reconocido mundialmente Campeonato del Mundo de Esgrima femenino Junior, para menores de 16 años. Este año 33 países (Singapur, USA, Japon, Australia, Nueva Zelanda…) 203 tiradoras, más de 1000 personas (pax) para los hoteles… En fin: «La mejor organización vista en una Copa del Mundo», en palabras del Observador croata.

Pero tal acontecimiento no ha sido tratado como tal. En un país, donde los presidentes de Gobierno o de Comunidades Autónomas corren para ofrecer a una adolescente lo mejor de su erario intentando acaparar cuota de pantalla o nicho dónde agrandar su mercado de votos, a estas deportistas en Burgos las ha ido a saludar un concejal o un consejero que, sin minusvalorarles, no son entidad suficiente para acoger tal representación deportiva.

Me imagino este festejo en manos del alcalde de Valladolid, el de León o mejor, el alcalde de Vigo. Desde hermanamientos de Vigo con USA, Nueva Zelanda o Ucrania hasta haber posibilitado relaciones bilaterales. Lo normal. Así que ¿qué necesita el alcalde de Burgos para asistir a un evento de esta categoría? El anterior alcalde en su prepotencia consideraba que de ahí no se podrían sacar más que unos pocos votos, así que enviaba, en el mejor de los casos, a algún concejal que tuviese la tarde libre.

Señores; esto es lo que tenemos. Nuevo alcalde, pero todo igual. No ha asistido al evento. ¿A qué grandes designios estará predestinado su excelencia? ¿Quizá la presidencia del campeonato del Mundo de fútbol en Burgos? ¿O la presidencia del lanzamiento de algún satélite de la NASA en Burgos?... Mas bien no.

Si su excelencia hubiese tomado buena nota de que esta competición, ganada por la italiana, habrá sido vista en televisiones y medios de comunicación de medio mundo y que las posibilidades reales de que Burgos entre en el acervo cultural de Rusia, USA, Turquía o Japón son prácticamente inexistentes, metido en su papel de representante de todos sus habitantes y su buen nombre internacional, debería haber previsto la propaganda gratuita que le habrían proporcionado esas tiradoras y su staff en países que no pasarían siquiera por la mente de los más optimistas.

Repito: la piedra es la piedra y si Burgos 2021 con la Catedral a la cabeza pretende salir del localismo y pasar al siguiente nivel, no se deberían dejar pasar oportunidades como esta.

martes, 10 de diciembre de 2019

TÍTULO DE COLUMNA: EL EQUILIBRIO DEL TREN: ABOGADOS.

Cuando escribo estas líneas me encuentro disfrutando de la festividad de la Inmaculada, Patrona de España y Santa que, seguramente, está en posesión de mayor número de patronazgos. La Infantería o el Cuerpo Eclesiástico del Ejército son algunos de sus favorecidos, así como infinidad de parroquias, feligresías y municipios de todo el país. Entre ellos, los abogados tenemos el honor de estar patrocinados por tal devoción y a ella se dedican los actos conmemorativos de tal evento. En esos actos de celebración es cuando realmente te das cuenta que ese colectivo está formado, al igual que cualquier otro, por seres humanos. ¿Por qué, entonces, goza de mala fama? Seguramente motivada por extravagantes y desafortunadas leyendas. No puedo ser objetivo, el oficio va en la sangre.
Los abogados son personas de las que se suele tener una buena opinión en particular, pero mala en general. No todas las profesiones pueden congratularse de tener artículos constitucionales que les acojan, así que ¿por qué esa reputación llena de chascarrillos y anécdotas? Contaba aquel viejo chiste de abogados que llega un militar al infierno y con su afán de organización pone orden todo aquello. Dios que se entera le señala al diablo: ¡oye ese militar tiene que estar en el cielo!, los militares siempre van al cielo. Obviamente el diablo se niega y Dios le dice: ¡te demandaré! El Diablo, arrancando a reír, le contesta: ¡Ah sí! ...y ¿de dónde vas a sacar un abogado? si todos están aquí. Los abogados siempre han tenido una fama injusta y bastante torticera, obviamente fruto de un insuficiente conocimiento de su trabajo. No se olvide que la Constitución otorga al justiciable el derecho a la defensa y asistencia de letrado, esto es, a la mejor defensa posible, pero el abogado es alguien que defiende un procedimiento en el que necesariamente no tiene porqué creer. Cierto es que, a no muchos, les gustaría estar en el pellejo de los abogados que han defendido las bondades del “proceso”, la defensa de Ana Julia o del “Chicle”. Incluso los abogados de oficio, defensores en muchos casos de causas imposibles. Series y películas de éxito han avalado su trabajo, pero aun siendo una profesión pública, se le reprocha su oneroso coste. Bah, habladurías. Aquella anécdota de una persona que llega al despacho de un abogado y le expone: “quería hacer una consulta, pero solo tengo 50€”. El abogado le dice: “por ese dinero tiene derecho a dos preguntas”. El cliente pregunta: ¿Tenemos mucho tiempo? el abogado contesta: “No. Le queda una”. Tales argumentos parecen hacer dudar de la habilidad de la Inmaculada al aceptar tal patronazgo. La buena respuesta es que transmite su gracia a sus patrocinados. Feliz Patrona. Sigue cuidándonos.

MILITARES Y CONSTITUCIÓN.

  Escucho en foros políticos y mentideros de tertulianos, glosas de las virtudes de la ministra de Defensa Margarita Robles. Algunos la su...