martes, 14 de junio de 2016

Elecciones 2. PSOE


No tardando Pedro Sánchez se enfrenta, de nuevo, al mayor reto de su incipiente carrera política por medio de la presentación a unas elecciones en las que todas las encuestas vaticinan una pérdida masiva de votos para su partido y una brutal acometida desde los partidos de su izquierda que amenazan con puentearle y hacerle un roto de considerables dimensiones. Vamos, lo que se viene llamando hoy en día un sorpasso. Las cosas no le van saliendo muy bien, últimamente. De aquel pacto de carácter centrista que había hecho con Ciudadanos no ha quedado más que el marchamo de partido cercano al PP. De los escarceos con Podemos, todo lo contrario. Un tufillo a partido revolucionario que pretende ir contra la mayoría de las estructuras del Estado. Aun así, no fue posible llegar a un acuerdo que, a buen seguro, todavía no está no olvidado ni guardado. 

Quizá para retomar la posibilidad de aquel pacto, Pablo ha intentado apropiarse de la proclama socialdemócrata para su partido colocándole al bueno de Karl Marx el marchamo de socialdemócrata. La pena es que era comunista. Y además de todo el cuerpo. Incluso los comunistas socios de Podemos han apurado a dejar claro este concepto. 

Pedro, a instancia de los grandes poderes del partido ha debido contestar con rabia ¡oye que los social demócratas somos nosotros!, y además de toda la vida. Y se han enzarzado en una discusión sobre Marx y Engels. ¿A ver desde cuando vosotros buscáis una política reformista de participación ciudadana o la protección del medio ambiente o la integración de minorías sociales. 

Ahora se encuentra en el lío de su vida. Desde el partido le han advertido que hay que evitar la hegemonía de Podemos y le han dejado claro que el PSOE ha perdido el izquierdazo de aquel voto joven aquel que generalmente más se acercaba al partido. Aquellos que ahora votan emergente. Por eso ha debido cambiar su discurso para poder atraer a sangre nueva al partido y se ha tenido que volcar en aquel votante mayor de cuarenta que casi siempre ha sido mayoritariamente voto cautivo del PP.

Sin embargo, él sigue con su técnica de poder: cualquier resultado es bueno si el que sale ganando soy yo. Así que a su vez, él ha advertido a los barones del partido que cualquiera que sea el resultado, si hubiera que pactar, él directamente será quien controle los pactos antes y después de las elecciones.Para investidura o para pactos de gobierno. No importa que pacte bajadas de impuestos como pide el PP o subidas masivas cómo pretende Podemos. 
No importa que tenga en contra a la mitad de ellos. Alguno esperando la llegada de la bandeja con su cabeza, en forma de escrutinio inferior a noventa escaños y aun así, ya veríamos. Que dirá Ximo. ¿Se estará frotando las manos? La cosa no le pinta bien. 

En la entrevista que le perpetraron recientemente en la Sexta, a Pedro le pusieron delante a una señora de más de setenta años y ama de casa que se destapó preguntándole por cosas de economía avanzada. Pedro con gran aplomo y una sonrisa le contestó que él, era un bussines friendly. Algo así como favorable para los negocios. Así nos va.







miércoles, 8 de junio de 2016

Elecciones 1. Podemos.

El pasado sábado no se me ocurrió otra cosa que quedarme hasta las tantas esperando que saliese una ¿entrevista? que le iban a perpetrar una serie de familias de todos los rincones de España al líder de Podemos Pablo Iglesias. 
Así, esperé pacientemente para demostrarme a mí mismo que esa cadena de televisión es, como mínimo equitativa, cuando presenta alguno de sus programas. No hubo suerte. 
Primero, el presentador del programa, el ínclito Iñaki López se hartó de pasarle la mano por el lomo a Pablo, haciéndole unas preguntas que, para sí, las quisiese Bárcenas. Blandas y sin ningún tipo de interés más que para el preguntado que, con una sonrisilla en los labios daba contestación a preguntas de alcance sin despeinar ni un pelo de su briosa coleta.
Luego, después de demostrar que conoce el saludo en varias lenguas españolas, comenzaron las familias. El presentador les había repetido varias veces que podían preguntar las veces que quisiesen al entrevistado que para eso estaba allí y bla, bla, bla. 
Pero ya se sabe que un político es alguien capaz de darle vueltas a la palabra para expresar infinidad de vocablos sin hacer una frase que dé contestación a lo que se le ha preguntado. Y en eso Pablo Iglesias es de los mejores. 
Comenzó su aserto con una frase que dará la vuelta al mundo de la política y que formará parte de los programas de ciencia política de todas las universidades a partir del próximo curso: “a preguntas claras, respuestas claras”. Las familias allí reunidas, traían una pregunta preparada de casa y una vez contestada, a nadie se le ocurrió repreguntar o decirle al preguntado algo así como: ¡eso no es lo que le he preguntado Sr. Iglesias! ¿Alguna pregunta más? repetía Iñaki a la falta de respuesta que se observaba en las contestaciones. No. No. Decían al unísono los convidados de piedra. 
De piedra me quedé yo cuando Pablo dijo aquello de “quien gana en votos es el que gana las elecciones”. ¿Quizá esta vez dejará que gobierne el PP si es el partido más votado? Supongo que no iría la contestación por ahí. Así seguimos bastante rato. Hasta hubo momentos divertidos. No dejó de tener su gracia cuando prometió un referéndum sobre los toros???

La cosa es que después de haber sufrido  tal paseo militar, cautivo y desarmado, me fui a dormir y confieso que tuve pesadillas. Quizá fue por ese motivo que soñé que Pablo salía de una piscina diciendo: “Me mojo y me sumerjo entero. Cataluña tiene derecho a decidir pero no se irá de España”. Luego posiblemente explicó como lo haría, pero yo ya debía estar en otro sueño y no pude enterarme de cómo lo haría. Es lo que tienen los sueños. 

miércoles, 1 de junio de 2016

Viva España.

Después de pelear bravamente, los dos equipos españoles se alzaron con la victoria en el siempre difícil campo de San Siro. Sí. Los dos equipos. Sólo uno podía ganar, pero ambos se trajeron para casa la impronta de dos equipos que lo dieron todo para conseguir levantar la copa. 

Seguro que no es necesario hacer una larga exposición de los méritos de unos y otros a la hora de haber demostrado su empeño en las más de dos horas que duró semejante duelo. Esta justa se recordará largamente, aunque no haya sido la primera vez que dos equipos españoles se enfrentaban en una final de la ahora Champions League. 

Todavía se recuerda con orgullo patrio aquella primera final entre dos equipos españoles, en Saint Dennis en el 2000, o aquella segunda final de Lisboa de 2014 que acabó por segunda vez con dos equipos españoles peleando por la ansiada copa continental de clubs. Ahora volvían los mismos equipos a intentar una gesta semejante. Todo estaba preparado. Todos los medios lo habían adelantado. Un gran despliegue por parte de cualquier medio de comunicación que se preciase. Las fuentes donde se bañarían los hinchas de ambos equipos estarían listas en cualquier ciudad de España. Las banderas de ambos clubs se colgarían en las ventanas de todas las ciudades. 
Daba gusto ver la cantidad de banderas que aparecieron colgadas a lo largo y ancho del país. Esas banderas marcarían el acento que los aficionados españoles sentían por los colores de sus equipos. No hubo más espectáculo que el puramente deportivo. 

Pero, únicamente, banderas deportivas o de representación del país al que pertenecían ambos equipos. No hubo politiqueos ni expresiones independentistas. No hubo pitos a nadie que no fuesen los propios lances del juego. Nada que no pasase por aquello que se supone formaba parte del juego. Si tuviésemos que buscar algún cante, como siempre el de las manifestaciones de los jugadores peleándose entre ellos o algún otro enseñando la tableta. Bien por ello.

Lo cierto es que si hubo un ganador no fue otro que el Rey Felipe VI (reconocido colchonero) que tuvo la oportunidad de disfrutar del propio sufrimiento que se suponía ver como pasaban los minutos viendo cómo se le escapaba a su equipo entre los dedos la final soñada. Sólo fue en ese rato cuando se le vio como un aficionado más. Al final sonreía como un chaval al entregar la copa a uno de los equipos de su país.


martes, 24 de mayo de 2016

De ¿toreros? y toros.

Ya tardaba. Hemos tenido que esperar a que una nueva sobre toros saltase a los medios de comunicación para recordar que el tema sigue vivo y merecedor de nuestra atención. Nos acordamos que a los toros se les ¿torea? y luego se les mata, únicamente, cuando alguna de las sociedades anti-muerte de los animales se manifiesta o las asociaciones animalistas preparan alguna de las suyas, con conductas muy mejorables, para que se preste atención a la forma en que sucede. 
Los toros y lo que les rodea, siempre han sido un tema recurrente que ha estado en la picota de todos aquellos detractores o partidarios, contraponiendo sus opiniones al respecto. Ahora a los debates sobre si toros sí, o toros no, y se han sumado las de muerte sí o no.

Reconozcamos, entonces, que la muerte de un animal en una corrida de toros no deja de ser una animalada, pero también debemos reconocer que no es lo mismo la lidia y muerte del toro por un torero -que aparenta dar una imagen de igualdad en el centro de la plaza-, que esas fiestas “lúdicas” que, apoyadas en una presunta tradición de siglos atrás, aprovecha para hacer toda clase de gamberradas a un animal que no tiene otra opción que acabar muriendo. 

España y sobre todo Castilla y León son y han sido poso de tradiciones que bajo la coartada de que la costumbre así lo determina, zahieren salvajemente al animal. 
Afortunadamente la legislación comienza a regularizarlas obligando a las localidades a acabar sus festejos sin eliminar al animal que ha trabajado como artista invitado. A veces la normativa promulga una norma que prohíbe –por lo menos parcialmente- estas salvajadas. Efectivamente, en Medinacelli, en la fiesta del toro júbilo, ya no se mata al toro una vez que se le encajan en la cabeza unos artilugios metálicos con grandes bolas de material inflamable. En Benavente, tampoco se mata al toro enmaromado después de que se le ensogue por los cuernos y se le arrastre por las calles. La racionalización de la normativa ha dejado a la ciudad de Tordesillas con un palmo de narices. No se puede matar al toro lanceado. Sólo se le puede lancear. Sólo se puede participar en una cacería en la que el animal escapa de las lanzas. El alcalde estaba furioso, hablaba de recurrir todo. El Patronato del Toro hablaba de traiciones y de atracos al pueblo. En fin.

La realidad es que los toros y lo que los rodea debe ser regulado. Por la Comunidad Autónoma, pero también por la legislación estatal. Buscar soluciones de compromiso que puedan llegar a la  satisfacción que se da en las zonas donde no se da muerte al animal. Véase la Corrida Landesa, los Forcados y recortadores portugueses o incluso el Rodeo americano. Todas ellas disfrutan del espectáculo sin promover una suerte de matanza en vivo y en directo. 

miércoles, 18 de mayo de 2016

Insumisión legislativa.

Me pasan un whatsapp con las preguntas que se han hecho a los colegiales que han sido llamados a la prueba de reválida de final de la etapa de primaria. Tengo que reconocer que el nivel que se les ha exigido es ciertamente elevado, pero también soy consciente que tal materia no era otra que la que resumía todo lo que habían estudiado en los últimos cursos. 
Entonces, ¿cuál ha sido el motivo de que estas pruebas hayan nacido con tanta polémica? Ha contado con dificultades de todo tipo. Desde la validez de su temario, hasta las fechas en que se ha debido realizar. Se ha discutido sobre sus efectos y sobre todo si éstos tendrán algún tipo de consecuencia en el posterior devenir de los alumnos a lo largo de su carrera educativa. Razones poderosas y seguramente tan discutibles que han llevado a ciertas Comunidades Autónomas a negarse a que se realizasen en su territorio.

Sin embargo, sea como sea, estas pruebas nacen al  calor de una Ley. Al calor de la LOMCE, que es el marco normativo que sostiene la obligatoriedad de esas pruebas. Suficiente para qué, como una más de las infinitas normas legales que regulan la vida y milagros del justiciable, se cumpla sin dilaciones ni disculpas. 
Parece de Perogrullo, pero en este caso se ha dado una excepción. Una gran mayoría de las Comunidades (once en total) se han negado a que sus escolares hicieran las pruebas que la  Ley demandaba. Los motivos y argumentos, no por innegables dejan de ser ilegales. Da igual porqué, la Ley se cumple y luego se reclama, si es menester. Lo contrario sería una tácita autorización para poder cuestionarla y con ello el estado de derecho. 
Es patético ver a un presidente de Comunidad Autónoma explicando los motivos por los que no cumple la Ley. Hubiera estado bien oír la gloriosa opinión de los representantes de PSOE o de Podemos sobre tal incumplimiento. Esta infracción deberá tener su corolario en algo más serio que el propio ministro quitando importancia a tal insumisión legislativa con un “ya les buscaremos otra fecha para que la hagan”. 

Al contrario, seis Comunidades Autónomas, todas gobernadas por gobiernos del Partido Popular, han realizado estas pruebas. ¿Quiere esto decir que el PP ha dejado de lado sus problemas internos y se ha apuntado al cumplimiento de la Ley? Ojalá. Parece que la cuestión, una vez más, vuelve a ser si se debe exigir el cumplimiento de la Ley y, sobre todo a quien. El cuestionar el cumplimiento de la Ley, de cualquier Ley, además de sus propias consecuencias vulnera el principio de igualdad con aquellos que sí la cumplen. 
Si no atendemos al estado de derecho acabaremos haciendo buena la reflexión del gran Groucho Marx "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”.


jueves, 12 de mayo de 2016

Poder y sorpasso.


Leo que Izquierda Unida se ha echado en los brazos de Podemos sin pacto o contrato escrito que pueda avalar después, un más que previsible incumplimiento. Para ello, la dirección del partido ha decidido preguntar a sus feligreses si están de acuerdo con que se presenten a las próximas generales de la mano de Podemos. ¡Y éstos, un 28%, han dicho que están de acuerdo! ¿Han dicho que están de acuerdo con los argumentos de Podemos? ¿Han dicho que están de acuerdo con el sistema político que pretende Podemos?  No lo sé, pero no tengo muy claro que ese más de un millón de votos de la izquierda de toda la vida que siguen ahí abrazados a IU, aun después de no sé cuántos cambios de denominación, estén de acuerdo con los métodos de Podemos y su apisonadora.

Lo cierto es que Podemos necesita a Izquierda Unida, no ya para ganar a la derecha. No. Los necesita para ganar al PSOE. Es más, para comérselo. Y luego ser el partido hegemónico de la izquierda. Solo el poder por el poder.
Hace cinco meses, prácticamente nadie conocía ni mucho menos sabía escribir el término sorpasso, pero ahora todos los partidos han incluido en su discurso el dichoso palabro y Alberto Garzón, visto que la suma aritmética de ambos partidos le puede beneficiar, ha empeñado su palabra para conseguir que I.U. sorpasse al PSOE. Parece que para este partido es suficiente conseguir la necesaria ración de poder que en las elecciones de diciembre no logró. No sé si Garzón se habrá dado cuenta, pero deberá tener previsto que cualquier alianza que se haga en política tiene pocas posibilidades de expiación. Santiago Carrillo, aquel que dirigió el partido en los años en que la política era algo serio, nos dijo que en política el arrepentimiento no existe. Uno se equivoca o acierta pero no cabe el arrepentimiento.

Sin embargo, arreglos de este tipo, siempre han tenido detractores. Ha tenido que ser en Castilla y León donde, por fin alguien con sentido común, ha anticipado la jugada. Allí ha salido el Sr. Guarido, a la sazón alcalde de Zamora, avisando de los peligros de este pacto. Por fin alguien sensato. ¿Quiere esto decir que el Sr. Guarido se ha cambiado de bando? No. Viene a decir que no todo el partido está actuando con la sensatez que debiera. Hace unos años I.U. de Extremadura en un arranque de sensatez política, permitió con su abstención que el PP y Monago gobernasen en esa comunidad evitando así que gobernase el PSOE que, anteriormente, les había tratado como ahora les ha tratado Podemos. Y siguieron siendo de izquierdas y progresistas. 
Esa izquierda conocida sólo necesita un planteamiento político propio y natural de izquierda y no populista. Y ya que le hemos citado antes, recordaremos otra de las frases que nos dejó Santiago Carrillo: "hoy creo lo que creía a los veinte años y tengo las mismas ilusiones, pero me producen pena y decepción los que las han perdido".

martes, 3 de mayo de 2016

Mamá.

Otra vez ha llegado el primero de mayo, cargado de manifestaciones, mítines sociales y promesas de todo tipo de los sindicatos que, resumiendo, nos han venido a decir que la lucha social no acabará hasta que el último de los desempleados tenga un salario digno y un empleo de calidad. 
Nos han repetido que España está en decadencia porque los políticos no han sido capaces de regular el paro y cortar la sangría de empleos perdidos de los últimos años. Nos señalaron, incluso, que lo poco que se ha conseguido, es empleo precario o temporal. Aunque pudiera ser cierto, es el mismo discurso de todos los años. 
Afortunadamente este año se ha dado la feliz circunstancia de que el primero de mayo, ha sido además el primer domingo de mayo y con ello el día de la madre. Este año hemos podido hacer algo que de verdad tiene la trascendencia de una fiesta que debe salir del corazón. Se ha podido salir a manifestarse, pero luego se ha podido ir a felicitar a mamá. Incluso se ha podido ir a la manifestación con ella. Seguro que lo habrá agradecido.

No hace mucho perdí a mi madre y, desde esa triste fecha, me da vueltas en la cabeza una frase que no por repetida deja de ser impactante. “Te acuerdas de Santa Bárbara cuando truena”. 
A partir de ahí, empiezas a preguntarte si no has perdido ese don antes de tiempo y sí has hecho por ella todo lo que debías, si lo has hecho bien, si podías haber hecho más o si podías haberlo hecho de otra forma. Te preguntas por qué no escuchaste con más atención aquellas historias de su juventud, que ella contaba con tanta pasión. También, sí te has acordado de llamarla en sus días señalados o incluso si la has llamado lo suficiente. Igualmente te viene a la cabeza si podías haber mejorado los regalos que le hacías en sus fiestas e incluso si eran de su categoría. Pero, sobre todo, te planteas si has sido cicatero e incluso mezquino a la hora de dar ese beso que te pedía o aquel abrazo que no diste por dar prioridad a tus cosas. En ese momento te contestas a ti mismo que esto es un malestar de ahora y que en su momento todo fue debidamente, sobre todo porque sabes, que ella nunca te lo tendría en cuenta. 

Poco es un día al año para recordar la necesidad de la manifestación social, pero menos es un día al año para acordarse de tan preciado don. Luego, lo que único que queda es recordar los buenos momentos que pasamos y que gracias a ella, este mundo ha quedado un poco mejor. Te echo de menos, mamá.



viernes, 29 de abril de 2016

BIENESTAR Y BIEN COMÚN.

Después de la guerra que nos llevan dando el PP y el PSOE con que, si yo quiero el pacto a tres que me ratifique en el poder o, yo quiero un pacto progresista -o a la valenciana-, que me haga ganar un puesto que previsiblemente no ganaré si no es de esa manera, a falta de menos de quince días para que se haya decidido todo y que los españoles (con ganas y cumplidores) tengamos que volver a las urnas para volver a decidir cuál de estos señoritos que se presentan está capacitado para gobernarnos, a estas alturas todavía no sabemos nada. Y seguimos esperando que alguno baje sus pretensiones personales y por fin se dirija a la población y pregunte ¿Qué queréis? Esa sería la pregunta adecuada a hacer a los españoles que pretendemos que el país funcione.

Y ¿cuáles son los motivos que invocan estos políticos para mantenernos en esta tesitura? Pues que nosotros hemos ganado las elecciones, que yo también quiero ser presidente, que la progresía no merece a grupos que no lo sean, que tú eres no sé qué, que yo soy mucho mejor que tú, y que blablablá. La realidad es que ninguno de estos dos grupos se merece otra cosa que renovar el voto para que sea el elector quien les ponga en su sitio. Lástima de la millonada de euros (he oído que siete) que cuesta hacer unas elecciones generales. 

Y ¿que buscarán estos políticos para no haber llegado en cinco meses a solución alguna que ponga cemento sobre ladrillo al supuesto edificio que quieren construir? Quizá busquen el bien común, esto es, aquello que se comparte para beneficio de todos los miembros de la comunidad. Tal vez el bienestar social cómo factor que activa la calidad de vida de la persona y sustenta su satisfacción. Cualquiera de ellas es válida y aplaudible, pero lamentablemente por lo que se ha visto, sólo buscan como objetivo único su bienestar personal, esto es, las cosas que necesitan para vivir bien. 

Pero, descansemos. Por fin una noticia podría dar la vuelta al circuito mediático en que están insertados en la actualidad estos líderes políticos. En Burgos, se ha producido algo que pasará a los libros de ciencia política como de aprendizaje obligatorio para la previa adquisición de la categoría de político. Un acuerdo entre PP y PSOE ha desbloqueado el marasmo en que se encontraban ambos grupos y que amenazaba con paralizar la mayoría de los compromisos adquiridos con los ciudadanos. No todo es azúcar, pero vamos por el buen camino. Ciudadanos y la izquierda dura, por supuesto se han abstenido o han votado en contra. Pero el acuerdo ha seguido adelante, ello sin pedir que el concejal jefe del partido en la oposición sea el que encabece la opción progresista. Ya llegará su turno. Al Cesar lo que es del Cesar.



viernes, 22 de abril de 2016

Dimisiones.

En los últimos años nos hemos ido encontrando con personajes que, perteneciendo al mundo de la alta política, han sido pillados con el carrito de los helados y voluntaria o forzosamente han debido presentar su dimisión tanto de sus cargos públicos como de los del partido. 

Cuando en 2014 el Señor Granados puso a disposición del partido, su cargo de senador y de diputado regional, algunos pensamos que podía estar surgiendo un principio de comparación de este, nuestro país de pandereta, con las grandes democracias del entorno en las que, antes de que unas acciones pudieran salpicar el buen hacer de una administración o –incluso- de un partido, ya estaban los cargos a disposición.

El ejemplo parecía haber cundido. No hacía mucho tiempo, Karl Guttemberg, ministro de Defensa alemán, se había visto obligado a dimitir tras ser acusado de copiar su tésis doctoral. Repito, tras ser acusado. No parecería, a priori, un delito de los de lesa humanidad, pues cosas mucho más graves se habían visto, cuando surgió el caso de Annette Schavan, ministra alemana de Educación y Ciencia, qué –vaya epidemia- igualmente fue pillada infraganti también por un escándalo de plagio y también dimitió. Otros casos en diferentes países del entorno han tenido similar resultado, por no hablar de los impeachment del sistema americano.

Pero en España, en un tiempo en que los casos de corrupción nos están asolando y que no dejan de salir constantemente casos de personas que, supuestamente pueden estar implicados en cualquier tipo de corruptelas, no tenemos manera de que esos esos presuntos implicados dimitan antes de que puedan hacer un daño irreparable al país, gobierno o partido. Hace nada, surgió la noticia de que a Torres Hurtado, alcalde de Granada, le habían acusado de participar en una supuesta trama de corrupción urbanística en el Ayuntamiento y él, sencillamente ha dicho: No dimitiré. ¿Quieren que lo diga más fuerte? NO”. Vaya poderío. Afortunadamente para la sociedad, a estas fechas el ínclito señor Torres ya lo ha dejado. 

Casos como éste, el de la senadora Barberá o ¿por qué no?, el del concejal Gómez en el Ayuntamiento de Burgos, soportado por propia decisión del alcalde, ponen en entredicho el buen funcionamiento de la democracia. Si a alguien se le conoce defecto que pueda redundar en un buen funcionamiento de la limpieza que se le exige a un servidor público, debe dimitir. De todo y de todas sus funciones públicas.

Por eso mi brindis por la decisión tomada por el ya, exministro José Manuel Soria quien, renunciando a sus funciones como ministro, a su acta de diputado y a la Secretaría General del PP canario, ha anunciado que abandona la vida política tras los errores cometidos en relación a la aparición de su nombre en los papeles de Panamá. 
No discuto su responsabilidad en esos papeles o en esos errores qué, quizá la tenga. Sencillamente me congratulo porque acaso suponga empezar a cundir con el ejemplo. 

martes, 19 de abril de 2016

Cuñadismo.

La última temporada ha venido a ser la mejor. Los partidos no han podido/sabido/querido hacer algo serio para que nuestra política social y económica no se vaya al garete, por lo que llevamos –de momento- cinco meses sin gobierno, que no quiere decir de desgobierno, pero todo se andará.

La cosa es que no habiendo otras cosas mejores de que hablar o decir, sus señorías han hurgado en el fondo de sus forros buscando algo con que salir del paso que les dé un margen de tiempo que, a estas horas ya no tienen. Unos y otros han buscado el término correcto y han encontrado uno, antes caduco y trasnochado, pero ahora con turgente vigencia. Por arte de magia hemos recuperado el cuñadismo. Ha tenido que ser Pablo –otra vez Pablo- quien ha vuelto a la vida un término que dejó de ser actual hace la tira de tiempo. Eso sí, hubiera sido feliz de haberle podido tirar toda esta exposición de cuñadismo a Rajoy, pero cómo éste, estaba allí callado y quieto como un poste, Pablo se ha tenido que conformar con Albert. 

Quizá se pregunte el ávido lector que puede entenderse por tal término. Según la reconocida definición de ciertos políticos emergentes, se trata de colocar a dedo en lugar preferente o dar prebenda familiar a conocido ya sea como favor o como concesión. Este término, entendido como algo etéreo, que no tiene –en principio- connotaciones familiares, aunque las pudiera tener, no tiene ideología alguna. El cuñadismo es tanto de izquierdas como de derechas como de centros reformistas y aparece en personas, instituciones, ayuntamientos o políticos en general que, por el mero paso del tiempo adquieren el mal llamado gen cuñado. 

Antiguamente, eran los términos de nepotismo o enchufismo los que estaban al orden del día. Carmena o Colau colocando a sus parientes más cercanos en puestos de responsabilidad de los ayuntamientos que dirigen, ahora practican el cuñadismo. Pero, cuidado, no todo el cuñadismo es colocación de personal en puestos de responsabilidad. También los ayuntamientos que permiten que uno de sus concejales pida el relevo de todas sus responsabilidades de Gobierno aunque siga manteniendo su acta de concejal dentro del grupo del Partido son candidatos a incorporarse inmediatamente al cuñadismo. 

No menos hacen los partidos políticos cuando, con ocasión de unas elecciones, descargan en las capitales a aquellos que vienen a desagraviar a las ciudades y para los qué, se ha acuñado el término de paracaidistas. Véase entre otros el caso del diputado de Podemos por Burgos -parte de la cúpula más cercana a Pablo Iglesias- que aterrizó desde Madrid y que ha estado muy centrado en tareas políticas mucho más allá de la región. Cuñadismo puro. Ahora bien, en su descargo, decir que ha sido aquel a quien le puso ojitos la popular Andrea Levy.

miércoles, 6 de abril de 2016

NON GRATA.

La Convención de Viena de 1961 permitió a cualquier Estado, en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar a otro Estado qué, el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión era persona non grata, en ese país. Esta vía fue utilizada por España en 2010 para expulsar a dos miembros de la embajada rusa en Madrid.

Posiblemente las intenciones de la Convención eran otras y para otros motivos, pero ahora nuestros ayuntamientos dotados de una nueva fuerza moral (la nueva política) se han sentido imbuidos de ella y se han tirado al surco de la ingratia, declarando non gratos a todos aquellos que, desde su punto de vista no son dignos de merecer el derecho a pasearse alegremente por los jardines de las plazas de los pueblos y ciudades.

La carrera por marcar la ingratitude la inició el Ayuntamiento de Vitoria quien declaró non grata durante dos horas a la ministra de Fomento, Ana Pastor. Luego, el Ayuntamiento de Berga en Barcelona declaraba persona non grata al Rey Juan Carlos I. El Ayuntamiento de La Robla declaró igualmente al ministro de Industria José Manuel Soria. Luego vino el de Pontevedra, declarando lo mismo al presidente Rajoy... y lo que te rondaré morena. 

Lo que deberían plantearse los ayuntamientos es que están para servir al ciudadano; que estos exabruptos no son más que un dispendio de dinero que sale del justiciable y que deberían estar a lo que están, reparando que esa opción, no tiene ninguna consecuencia jurídica, significando únicamente que no son del agrado de los miembros del órgano que optó por darles tal distinción. 

Pero, se preguntará el lector atento, ¿cuáles son los méritos que se irrogan éstos ayuntamientos para poder declarar unilateralmente que una persona es non grata? Supongo que la falta de otras actividades de mejor hacer. O, ¿Qué validez real tiene semejante calificación? Es evidente que ninguna. Y por supuesto, ¿cuáles son las consecuencias para los declarados no gratos a la hora de pasear por la plaza del pueblo? ¿Se les escupirá a la cara?, o ¿se les insultará como a los apestados? No sabemos. 

Lo cierto es que los ayuntamientos han cogido carrerilla y se han subido al tren de la ingratitud para sacar partido del eco mediático que pueda tener una declaración de tal magnitud, sin pensar que hacer público que alguien es non grato -sin ser en vía diplomática- no es más que un pedo al viento.

La pena es que aprovechando estas inquinas, los ayuntamientos se han lanzado a hacer valer su nuevo poderío y ya ha comenzado el de Ferrol solicitando a su pleno una declaración al Gobierno de un plebiscito con el que cuestionar la vigencia de la monarquía y poner en marcha una república gallega. Vamos, Vamos.

¿Qué será lo siguiente? Dada la enjundia en que se encuentra el porvenir de nuestra política nacional, cualquier cosa nos extrañaría más que ver a sus señorías lanzándose, de por sí o por medio de sus partidos políticos, a emitir una declaración de non grato a cualquiera que se les pudiera poner por delante. 
Así, aprovechando la coyuntura, los partidos podrían declarar non gratos a sus miembros díscolos. Podemos declararía non grato a Errejón o a Sergio Pascual por rajar de Pablo Iglesias, el PP lo haría de Rita, Bárcenas o de Gómez de la Serna y quien sabe lo que podría llegar a pensar Susana Díaz.

MILITARES Y CONSTITUCIÓN.

  Escucho en foros políticos y mentideros de tertulianos, glosas de las virtudes de la ministra de Defensa Margarita Robles. Algunos la su...