martes, 26 de enero de 2016

DOLOR.


Es lo que se percibe cada vez que un telediario comienza su emisión con la noticia de que una mujer ha sido asesinada, o agredida por su pareja. Pero no sólo dolor. También impotencia. Los periódicos lo anuncian. Otra vez, un “animal” ha matado a su pareja. A él, se le aplicará la ley a posteriori y ella será una más de las cincuenta y siete mujeres víctimas de violencia en 2015 o de las seis en lo que llevamos de año. 

¿Qué hacer para eliminar esta lacra de nuestro repertorio corriente? ¿Qué hacer para evitar que algunos hombres se legitimen como tales maltratando o asesinando mujeres? Ninguna medida se ha visto obsequiada con unos resultados mínimamente prometedores. Las órdenes de alejamiento han dejado de ser efectivas. Un endurecimiento de las penas, hacer públicas las listas de los maltratadores antes de que se conviertan en asesinos o aprovechar los nuevos métodos que nos ofrece la tecnología como pulseras y otras medidas coercitivas, tampoco se han probado positivas. Algunas quizá sean efectivas, pero no todas son productivas. Aquí es donde el equilibrio del tren falla y las realidades se tambalean, ya que no es suficiente endurecer la ley o imponer mayores penas. Eso sería generalizar la solución de un problema y no es fácil hacerle entender a un maltratador que tendrá ciertas penas si mata a su pareja, si luego piensa suicidarse. La ley se ha revelado insuficiente y ningún gobierno puede descuidarse o hacerse el descuidado con algo de tal trascendencia. 

Pidámosle la aplicación directa del artículo 14 de la Constitución “todos somos iguales ante la Ley “y que los gobiernos – del color que sean-, hagan como su corolario una Ley de Educación en condiciones, con acuerdo social de todos los interlocutores políticos sin excepciones. 
Pidámosle que se eduque a niños y niñas, desde su más tierna infancia, favoreciendo la desaparición de los perjuicios de género que se puedan tropezar en la escuela. 
Pidámosle que se promueva una enseñanza y unos sistemas educativos desde el marco de los colegios de infantil y primaria y fundamentalmente en la enseñanza secundaria, que avalen la igualdad entre chicos y chicas que enseñen el respeto a las personas más allá de sexos o tendencias. 
Pidamos, por fin, que ese gobierno iguale las condiciones laborales entre sexos, y con ello los salarios. 

Y nosotros enseñémosles a ser personas además de enseñarles a ser hombres o mujeres. Eliminemos de un plumazo las diferencias sustanciales entre ellos y que nadie pueda ver a la mujer como el miembro más débil. Quizá esto sea posible. No olvidemos que la violencia es una reacción aprendida, no innata. 

Con todo, no parece fácil, por ello no perdamos de vista lo dicho recientemente por el arzobispo de Toledo “Por muy buenas leyes que existan o salgan de nuestros parlamentos, el ser humano es interioridad y poco se puede hacer si no se cambia por dentro". 







lunes, 18 de enero de 2016

DURA LEX, SED LEX


Poco quedaba por decir sobre el proceso de independencia de Cataluña y me había hecho el firme propósito de resistir lo posible a opinar sobre ello, pero ver al Sr. Homs desayunando en la Primera Cadena y explicando los motivos por los que Cataluña tiene que dejar de ser una parte de España para pasar a ser una república independiente, me recordó que esa situación no es algo de unos pocos, sino de todos. 

Serio, pero haciendo ojitos a la cámara cada vez que tenía que explicar una cuestión comprometida, tuvo que defender como pudo la postura marcada por el proceso independentista en la que se ha planteado la ruptura unilateral del marco legal por el que se constituye el estado español. 

Remedando a Artur Mas y al resto de la compañía, el parlamentario en las Cortes Generales por el partido Democracia y Libertad, defendió desde su posición de diputado, la quiebra del statu quo legal y la desobediencia al Tribunal Constitucional, mediante el manejo de un discurso sostenido en el “y tú más”, limitándose al consabido runrún de que ha sido el gobierno de España el que con su, incapacidad de diálogo, ha afectado al autogobierno catalán, al no haber reconocido sus peculiaridades y particularidades.

Esa canción, la misma que se ha seguido en todo el proceso independentista, olvida que, los reconocimientos se le dieron, a esa Comunidad Autónoma, en el mismo momento en que se promulgó la Constitución. Esa es la Ley. La máxima Ley. Y esa Ley deja claro, en su artículo dos, que se fundamenta en la indisoluble unidad de España.

El brocardo que rotula estas líneas, no por antiguo está agotado. La ley es dura, pero es la ley y no por perjudicial puede ser quebrantada. El cumplimiento de la ley es exigido y exigible y debe ser reconocido desde todas las instituciones del Estado, sin olvidar en ningún momento que el Parlamento de Cataluña no es más que una de ellas. No es válido en ningún supuesto el argumento que se apostilla desde esa facción de que las leyes están para cumplirlas y si no para cambiarlas. Ni siquiera aunque, hipotéticamente, pudiera estar apoyado por algún interlocutor válido de carácter internacional, que a esta fecha no tiene. 

Defender una postura como esta, diciendo que no se va actuar al margen de la ley, o que, la desconexión jurídica se llevará desde el marco legal de Cataluña, saltándose directamente la Constitución Española, no puede entrar en el concepto abstracto “la política catalana tiene sus complejidades” o en la de “realmente somos creativos”. Pero si así fuese, esperemos que esa creatividad sirva para recordarles que un pueblo que olvida su historia es un pueblo sin futuro.



viernes, 8 de enero de 2016

STAR WARS.

ME QUEDÉ FRIO cuando el personaje de Han Solo es atravesado por una espada laser, observando el dolor y el sufrimiento de Chewbacca, su peludo amigo wookie. El causante es Kilo Ren, alguien que se había pasado al lado oscuro de la fuerza. ¿Qué tiene la fuerza y sobretodo su lado tenebroso para que, su brillo oscuro llame la atención de aquellos que pretenden el poder a toda costa?

El actual presidente en funciones de la Generalidad planetaria de Cataluña, Artur Mas, es un claro ejemplo de cómo la atracción de la fuerza puede desestabilizar a cualquier persona que pretenda a toda costa el poder. Posiblemente un Jedi con gran fuerza oscura: Darth Vader-Pujol, atrajo a Anakyn Skywalker-Artur Mas al otro lado de la fuerza, revelándole las bonanzas que le traería la independencia de la liga galáctica España. Lo ha intentado. Pero oh, las cosas no han sido fáciles. Enfrente, se ha encontrado con un enemigo de cuidado. Para poder constituirse en el poderoso defensor de la independencia necesitaba el apoyo de los rebeldes de la CUP qué, empeñados en negarle el pan y la sal, se han emponzoñado en no prestarle los apoyos necesarios para que se constituya, de nuevo, en el líder planetario. Él, ya desde el lado oscuro, ha ambicionado por cualquier medio hacer una alianza para hacerse con el poder imperial en Cataluña, pero ni siquiera las declaraciones de Pilar Rahola han hecho que consiguiera los apoyos de los sin rumbo. Eso sí, ha conseguido la defenestración del líder máximo de la CUP. 

En Madrid, el reverso tenebroso ha hecho que la alcaldesa Carmena, ante la imposibilidad de contar con ‘La estrella de la muerte’, haya cambiado los camellos por carrozas galácticas y a los reyes magos por reinas magas. 

Aquí en la galaxia, Pedro Sánchez ya había sido tentado por el lado oscuro en las pasadas elecciones municipales y autonómicas, saboreando las mieles del lado oscuro cuando autorizó los pactos con Podemos para mantener el poder. Ahora el lado oscuro lo vuelve a reclamar para aceptar ciertos pactos si quiere continuar en el poder. Los más poderosos Jedi de la federación del PSOE le han pedido que se someta a la aprobación del consejo para aceptar la remoción de su cargo en la persona de la poderosa Leia Organa-Susana Díaz. Pero la llamada del lado oscuro es fuerte y la eventualidad de conseguir el poder es el mayor de sus intereses, por lo que él todavía plantea un pacto in extremis con Podemos que le dé el poder de la galaxia. Es la guerra, aunque no sea en las estrellas. 

Mientras tanto, el Líder Supremo Snoke-Rajoy en la posición que más le gusta estar: quieto como un poste, espera que la fuerza lo acompañe.

domingo, 3 de enero de 2016

Los amigos tecnológicos.

Un reciente estudio constata que, cada vez más, la gente mayor quiere ser moderna, sentirse joven e incluso estar conectado para ser parte de la sociedad digital. El estudio aconseja utilizar las nuevas tecnologías de la comunicación para ser activos en la nueva sociedad digital aumentando las relaciones sociales, como hacen los jóvenes, quitándose el marchamo de que los mayores son más analfabetos en este sentido que éstos. 

Es obligado estar en las redes sociales, me dijo ufano un amigo, “yo ya tengo mil amigos” y conozco a alguien, que tiene más de cinco mil. Te mando por Whatsapp el enlace para ficharte en el Face, me dijo. Al contestarle que no tenía Whatsapp me miró como si acabase de llegar de Urano: pero, ¿tú no “whatsapeas”?, pero, ¿en qué siglo vives? 

Así, me hice con la titularidad de una cuenta de Facebook y con otra de Whatsapp que me han ingresado directamente en el modernismo que antes se me estaba negando. Mi inicio en mi andadura en el Facebook fue placentero. Enseguida comencé a conectar con personas con las que hacía mucho tiempo que no tenía relación. Incluso ingresé en uno de esos grupos de antiguos componentes de un mismo colectivo qué, después de estar mucho tiempo sin trato, recuerdan los tiempos pasados desde una perspectiva de casi presente. A partir de ese momento me llovieron montones de solicitudes de amistad. Para los no iniciados, supone que alguien te solicita reciprocidad para ser su amigo. Hasta ahí, bien. Procedí a aceptar tales solicitudes, dando el oportuno “si quiero” y pasando inmediatamente a contactar con mis “nuevos-antiguos” amigos por medio de unas breves líneas escritas con cuidado, procurando mencionar aquellas cosas que recordaba de ellos. Tras unos días sin recibir contestación alguna, lo comenté a otros más versados, que dieron respuesta a mis cuitas: de lo que se trata es de tener muchos amigos en número, importando sólo la cantidad y no la calidad. ???

Sobre el “whatsapeo”, en nada, me he hecho con cien contactos que tenía en mi agenda telefónica y ya formo parte de seis grupos. En pocos minutos, muchos de mis contactos con los que hasta ese momento no había tenido más que un breve contacto telefónico, se pusieron en contacto conmigo por medio del oportuno envío de pijadas de todo tipo, que me han puesto en la tesitura de no saber qué hacer; si mandar un mero gracias o si estoy obligado a responderles, también mandándoles algo. Ahora sí soy popular. 

De todas formas, ni siquiera por ampliar el número de amigos me veo debatiendo en Twitter o haciéndome un selfie para colgar, ya que en mi analfabetismo, todavía creo que es más importante mantener la privacidad ante la exposición pública que hacerse el más popular del panorama virtual. 

De momento y remedando al poeta Ovidio, me conformaré con su cita “Donec eris felix multos numerabis amicos” “Mientras seas feliz, tendrás muchos amigos”.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Todo tiene su fin.

Hasta aquí hemos llegado. Esto no da para más. Los devaneos electorales, un exceso de apariciones mediáticas, una débil configuración de los programas electorales, una indebida confección de las listas electorales, la mala leche…, han llevado a la más que posible desaparición del bipartidismo que hemos conocido como una de las marcas de agua de la democracia. De cómo han llegado a esta situación deberán dar buena cuenta los ideólogos de los partidos, máximos responsables del fiasco. Ahora queda aplicar a rajatabla el máximum del cálculo electoral y la eliminación de líneas rojas, so pena de entrar en una dinámica –no deseada- de repetir elecciones.

Si nos basamos en lo prometido en campaña, no cabría pacto alguno, pues las relaciones entre derechas e izquierdas no han quedado bien paradas. Pero las ideas que representan los partidos no pueden cercenarse porque el candidato de turno haga suyo el poder del bien y el mal y elija lo que conviene al partido. Los candidatos deben llevar escrito en su ADN que ellos vienen y van, pero las ideas y los partidos siguen. 

Con la nueva configuración de la cámara baja, el PP no dispone de suficientes votos y apoyos para formar un gobierno de garantías. Ciudadanos –poniéndose de perfil- únicamente ha dicho que se abstendrá ante la formación de gobierno por la lista más votada. 

El PSOE, por supuesto tampoco los dispone. Ni siquiera con Podemos. Los programas de algunos partidos de su órbita, en cuanto a la Unidad de España, no son aptos para que un partido de marcado sabor nacional como el PSOE, los considere aceptables. Don Quijote dixit “casamientos de parientes tienen mil inconvenientes”. Difícil tarea. 

Además, Iglesias, irrogado en el papel de nuevo líder de la izquierda, ha aparecido como si del presidente se tratase. Henchido de ínfulas y antes de saber si tiene opciones de gobierno, ha dicho que le dará un repaso a la Constitución que la dejará como nueva. Obviamente, esquivando que, aun en el supuesto más favorable, cualquier reforma constitucional -entre ellas la del referéndum para Cataluña o la de la plurinacionalidad de España-, llevaría consigo un obligado trámite de control por el Senado. Casualmente, en este momento, en manos de PP. 

¿Se ha acabado, entonces, el bipartidismo? Puede ser. Pero de reavivarlo, habría que pasar por comprobar la continuidad de Pedro Sánchez, por comprobar si Rajoy es amortizable, por preguntar su opinión a Susana Díaz o por preguntar a los barones regionales del PSOE su opinión sobre una unión con Podemos que llevase consigo una aceptación de sus marcas nacionalistas. 

Posiblemente un pacto entre PP y PSOE acabaría con estos dilemas, pero lo seguro es que por fin podríamos olvidar la guerra civil.

viernes, 18 de diciembre de 2015

EJERCER EL DERECHO AL VOTO.

Llegamos al final de la campaña electoral marcada como siempre por la competitividad electoral. Competitividad que refleja el grado de incertidumbre existente respecto al resultado de las elecciones. A más grado de competitividad, más igualadas están las fuerzas entre los que compiten y por lo tanto, mayor incertidumbre existe respecto a su resultado final. 

Fieles a esto, los políticos han sacado su artillería a la calle y hartándose de dar besos y abrazos, han reforzado sus programas con debates, muchos debates. 

Doscientos debates se habían perpetrado hasta asistir al doscientos uno - debate a dos- para encontrarnos con la realidad de nuestros políticos: las personas que nos quieren dirigir los próximos cuatro años. Los analistas desmenuzarán quien ha ganado o si lo que dijeron era lo esperado, pero sólo sirvió para aliviar diferencias personales entre ellos. Cada uno se dirigió a los suyos y soflamó lo que se suponía que su parroquia quería oír. Pero las formas, otra vez las formas, les han vencido. Sin llegar al insulto personal, las ínfulas y en algún caso la chulería han sobrevolado el debate en mayor medida que los propios compromisos electorales. Hubo un ambiente encrespado abusando del “miente usted”, o “no, es usted el que miente”… y así prácticamente todo el debate, bajo la atenta mirada de un moderador que no moderó. 

Tal debate, habrá podido ampliar de alguna manera la opinión que los electores tuviesen de sus propios candidatos, pero no servirá para convencer a aquellos indecisos sin una opinión definida. Por eso, nos rendiremos al resto de la campaña electoral, como buen compendio del debate. 

Todos los partidos han puesto sus políticas públicas por encima de las de los demás. En su línea expositiva, los líderes de los partidos han pasado por taquilla, asistiendo a debates y programas televisivos, -nos ha faltado un Gran Hermano de políticos-, siempre intentando arañar el voto de ese porcentaje de indecisos que, aseguran, ronda el 40%, o el voto cautivo de otros partidos. 

Ha habido más críticas que proyecto, más oferta que demanda y todos han prometido un cambio que no acaba de llegar. Para variar, todos se han tirado los trastos a la cabeza, con acusaciones de rancios, corruptos, flojos, incluso de marxistas. Más de lo mismo. Unos y otros han dado por amortizados a los demás, recordando espíritus de tiempos pasados y repitiendo aquello de “lo viejo y lo nuevo”, pero nada han dicho sobre la realidad de los pactos post- electorales. Todas, grandes promesas para solucionar los grandes problemas de la ciudadanía. No nos importe. Lo importante es el voto. Ahí sí coinciden: somos nosotros quienes decidimos. Y esa sí es una gran verdad. Por eso, lo único cierto es que todos debemos ir a votar, luego la ley D´Hondt proveerá.



jueves, 10 de diciembre de 2015

Por alusiones.





Por fin había llegado el anunciado debate decisivo planteado por Antena 3. Todo este Grupo se había propuesto hacer efectivamente decisivo el debate y así lo habían patrocinado promoviendo anuncios en los medios de su grupo, dándole bombo y boato, intentando evitar en lo posible el daño que podía hacer a la audiencia la inasistencia de Rajoy. No hubo tal problema ya que aunque éste, efectivamente no acudió, en su sitio había enviado a una vicepresidenta peleona que enseguida nos permitió olvidar su, por otro lado, tonta ausencia. 

El problema de estos debates es que suponen una repetición de otros anteriores quizá muy cercanos, por lo que no es de extrañar que nada nuevo se hubiera dicho allí que no se hubiera dicho ya, anteriormente en otros debates. Algunos querrían haber tenido un debate al estilo del circo romano, con ataques y acusaciones por casi todo, pero se equivocaron. La técnica conjunta fue la de la prudencia más absoluta. Allí primó la educación y la camaradería. Parecía uno de esos combates preparados de wrestling. Al final se besaron y dieron apretones de manos como viejos camaradas. Lógico. De tanto debate, habrán hecho ya, hasta amistad.

Se reunieron cuatro jóvenes con unos estilos diferentes y con una idea determinada de lo que conviene a este país. Pedro Sánchez con sonrisa de galán de cine. Pablo iglesias con la pinta de siempre, no reparando en su sobaco sudoroso en el mejor estilo de Camacho -es lo que tiene llevar a cuerpo las camisas sin una chaqueta que te dé un poco de protección. Albert Ribera guapo y sonrosado con el nerviosismo del que se sabe ganador y Soraya Sáez con su poderío de siempre, dieron buen juego al espectáculo del debate, pero todos con evidentes problemas para mantener la verticalidad en una forzada posición de descanso militar, durante dos horas, sin poder hacer poco más que mover el boli o buscar que hacer con los brazos.

Se mantuvo a flor de piel y el “y tú más” y todos abusaron del “yo no te he interrumpido”. Pablo recordó a Soraya el “Luis sé fuerte” de Rajoy a Bárcenas y a Pedro que “no se pusiera nervioso, que no tenía poder suficiente en su partido”. Pedro nos recordó al mejor Alfonso Guerra de 1982, cuando nombraba las maldades de la derecha y dijo a Soraya “de ninguna manera pactaré con el PP”. Albert empecinado en no mantener a Rajoy. A todo esto, Soraya, sin movérsele un pelo dejó claro que “España no se toca” y aguantó con cara de póquer las preguntas sobre corrupción. Todo predecible.

Los analistas decidirán ahora quién de ellos ha ganado o quien lo ha hecho mejor, no obstante no olvidemos que fuese quien fuese, el único que debe ganar aquí es el ciudadano.

martes, 8 de diciembre de 2015

“Crónicas marcianas”


En la celebrada película “La vida de Brian”, un judío le pregunta a otro: …pero, ¿que nos han dado los romanos?, a lo que el otro contesta: nos han dado los acueductos. El primero vuelve a preguntar: …pero, además de los acueductos, ¿que nos han dado los romanos?, y el segundo contesta: nos han dado los baños públicos. Y el primero vuelve a preguntar: …pero además de los acueductos y los baños públicos, ¿que nos han dado los romanos?, a lo que el segundo responde: nos han dado la paz. Y el primero dice: la paz, bah, la paz, que la folle un pez. 

El mismo negativismo, al relatar la nefasta suerte que corren los humanos en la conquista de Marte, asiste a Ray Bradbury en sus Crónicas, por lo que con su permiso o con el de Javier Sardá (no lo tengo muy claro) me permito hacer una reflexión sobre el fondo negativo que florece en nuestros políticos cuando, atacados por la cercana cita electoral, disparan sus afiladas lenguas unos sobre otros, sin valorar que, después de que aquella haya pasado, todo volverá a ser como antes y sólo quedarán recuerdos en las hemerotecas.

Si la política va mal o no, será algo que se deba valorar en las próximas elecciones, pero los políticos ya han entrado a saco en campaña –precampaña-, para decir que todo va mal, que todo lo que los demás ofrecen está mal, que lo hecho hasta ahora está mal o que lo que se recibió de los anteriores también estaba mal. 

Cierto es, que la arena política siempre da para grandes titulares, pero en ocasiones como ésta, donde los españoles nos jugamos buena parte de nuestro futuro, debería prevalecer para sus señorías decir la verdad y hablar de programas en lugar de tanto repasarse de arriba a abajo un día sí y otro también. 

La política ha acabado por ser un desbarre sobre la eficiencia del contrario y su capacidad para hacer cualquier cosa que no sea largarse con viento fresco. Pedro Sánchez otorgó a Rajoy como única virtud la de la afabilidad. Nada más. Rajoy totalmente encerrojado ha zanjado la discusión diciendo que la mejor defensa es una buena defensa. 
Jamás un partido aceptará que otro haya hecho algo bien, o estará de acuerdo con sus principios o su programa. Puro negativismo. Deberían imitar a Van Gaal con aquello de “siempre posssitivo, nunca negatttivo”. 

Con todo, será bueno, ya cercanos a Papá Noel, recomendarles cómo antídoto, la película de los Monty Phyton que, además de que su recuerdo siempre viene bien, tiene, al final de la cinta, la cura para cualquier negativismo, cuando los crucificados cantan el “mira siempre el lado bueno de la vida”.

sábado, 31 de octubre de 2015

REFORMAR LA CONSTITUCIÓN.

A pocos días de que comience la campaña electoral, que se presume la más emocionante de los últimos años, la mayoría de los partidos políticos parecen haberse puesto de acuerdo en la necesaria reforma de la Constitución.
Para su refrendo en 1978, Adolfo Suarez y demás políticos del estamento debieron hacer auténticas filigranas para contentar a unos y otros e incluirlos en un texto con ciertas garantías de permanencia. Así se llegó finalmente a un ten con ten que ha devenido en la etapa menos convulsa de nuestra reciente historia, además de haber conseguido igualar en prerrogativas al común de los españoles. 
Pero, ciertamente, aquella vida española y sus gestas en nada se parecen a la actual, por lo que quizá sea hora de comprobarle chapa y pintura y darle una vuelta a la Constitución por si fuese susceptible de reparación. Las claves de la reforma no están claras, pero ya que estamos, si así fuese deberían ser realmente las necesarias y en todo caso apremiantes. Y ya de paso, si se terciase, pedir una reforma sin dobleces. 

Empezaríamos por revisar las competencias de las Comunidades Autónomas. Pero claro, en todo caso sería para reducirlas. Tienen de más. Ya no es posible reconocerles más singularidades. Pero, ¿cuál de ellas a estas alturas querría perder cuota de poder y competencias? Ay, ¿qué no darían los Länder alemanes, los Cantones suizos, las Regiones francesas… por tener las cuotas de autonomía de nuestras comunidades?
Podríamos reformar la capacidad que tiene el estado central para otorgar graciosamente competencias a las comunidades autónomas por el sencillo método de las transferencias. Así, señalaríamos las competencias que nunca deben salir del ámbito estatal o recuperar las que nunca debieron salir, e.g. la educación, la sanidad… Revisaríamos el uso del artículo 155 para cortar de raíz derivas anticonstitucionales, pero no por el sistema de su aplicación directa, sino por la posibilidad de vaciar de contenido a cualquier Comunidad Autónoma por eliminación de transferencias. 

Modificaríamos el artículo 12.2 sobre la nacionalidad. Tal y como están las cosas, se tercia definir claramente quién puede y quien no, ser privado de su nacionalidad.
Ya puestos, modificaríamos el sistema electoral. Inventaríamos una doble vuelta que dejase fuera del juego político nacional a aquellos partidos minoritarios –incluyendo a los de ámbito autonómico- que no alcanzasen un porcentaje mínimo en todo el territorio nacional. 

Y de paso podríamos arreglar de una vez la cuestión de la educación, desarrollándola con una auténtica ley de Educación que, concienzudamente pactada por todos los interlocutores políticos y sociales, dure lo suficiente como para resistir un cambio de gobierno. O una ley laboral que dure lo suficiente como para ver si España es un país realmente capaz de afrontar una crisis sin tener que echar a los trabajadores de sus puestos de trabajo. 

Imposible aceptar tales reformas. Demasiado para tan poco espacio.

sábado, 24 de octubre de 2015

EL MERCADO DE INVIERNO

Desde su aparición en el mercadeo político, el Sr Sánchez ha hecho lo posible para darse a conocer, cómo exigencia de la propia esencia del sistema. Para esto, como medio tradicional, la única manera aceptada es la de la dura confrontación en el terreno político. Pero hoy estamos en la época de la comunicación y es bien sabido que se gana más fama en dos minutos en los medios de comunicación -o lanzando una buena exclusiva- que en un agrio debate parlamentario. 

Primero fueron sus apariciones en Sálvame de Telecinco, o en el Hormiguero de Antena 3, dando su mejor versión de super moderno y absolutamente contrario al perfil de abuelete que presentaba el presidente del gobierno. Luego llegaron sus declaraciones sobre los toros o su planteamiento sobre la desaparición del Ministerio de Defensa. Ahora, en su mejor línea de ruptura con cualquier modelo tradicional, Pedro Sánchez ha dado a conocer las listas de candidatos de su nuevo PSOE a las elecciones generales del próximo diciembre, y como si de la apertura del futbolístico mercado de invierno se tratase, se ha descolgado con la inclusión en ellas de dos personajes que, no por conocidos, dejan de ser polémicos. Aprovechando la nueva cultura de que se abren las puertas a independientes “no indiferentes”, ha fichado a la comandante Cantera y la ex diputada de UPyD Irene Lozano para ocupar unos buenos puestos en las listas del PSOE por Madrid. 

Si eran necesarias o si harán un buen servicio al partido, el tiempo lo acabará diciendo, pero de momento, estas designaciones han despertado las ansias críticas y la indignación de gran parte de la parroquia socialista, que se pregunta si eran necesarias una ex militar y una tránsfuga para mejorar el nivel de calidad que a estas fechas podía tener el partido, y por supuesto, sí en un partido con más de doscientos mil afiliados no habría personas de validez para los puestos cubiertos. Barones reticentes, personas de influencia en el partido y sobre todo los descolgados de las listas por estas inclusiones, ya han dicho que no consideran que sean importantes para la buena marcha del negocio y mucho menos para la viabilidad del proyecto político que intenta poner en marcha el PSOE de Sánchez. 

Rajoy no ha hecho comentario alguno, pero dado que al PP le han salido en los últimos días problemillas con militantes no muy afines, podría aprovechar el tirón socialista de la admisión de independientes “no indiferentes” y sembrar –también- de independientes el partido. O por lo menos de alguno que infunda un poco de aire fresco a unas estructuras –ahora- apolilladas y desgastadas. Al igual que Sánchez, en su derecho estaría ya que -de momento- en España no disponemos de un sistema que, a semejanza del futbol, pueda prohibir o impedir el fichaje de nuevos futbolistas durante los mercados de invierno.

miércoles, 7 de octubre de 2015

ASUNTA

Llegó a España para tener un futuro mejor que el previsto según el lugar en que le había correspondido nacer. No es fácil cambiar el destino. No hay muchos escogidos. Pero ella qué, sin saberlo, se había hecho merecedora de tal don, no pudo desarrollarlo más que unos escasos trece años. Hace unos días habría cumplido quince años.

Nadie piense que promover ese cambio de destino es un superpoder de unos padres adoptantes. No. El único poder real consiste en que, mucho antes de saber quién es o de donde viene o siquiera cómo será su cara, esos futuros padres se habrán planteado infinidad de veces si estará bien o si serán capaces de darle todo lo que se merece. Es decir, antes de coincidir en uno u otro mundo, ya la quieren. Puede parecer insólito, pero el verdadero poder es el de llegar a querer a alguien a quien todavía no se conoce.

Ningún niño puede escoger a sus padres o a su familia. Asunta, tampoco. Unas pruebas, unos requisitos administrativos o unas ciertas condiciones legales otorgan a ciertas personas la capacidad legal para ser padres y con ello la patria potestad, esto es, velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos educarlos y procurarles una formación integral. Pero, esto es lo que afirma la Ley. La capacidad personal y el resto de capacidades para ser padres saldrán de lo que lleven dentro de sus corazones.

Ahora se juzga a los padres de Asunta como presuntos autores de su muerte y deberá ser la justicia ordinaria la conocedora de la veracidad de esas acusaciones. Para ello y cumpliendo el mandato del artículo 125 de la Constitución, se ha destacado un pequeño ejército de nueve personas que tendrán que ver, admitir, cotejar y valorar, las pruebas que se les presenten y serán los que deban dar razón de la acusación y, en su caso, de su culpabilidad. Ellos, serán los que den al juez su opinión sobre cómo han debido producirse los hechos y la cuota de responsabilidad de cada uno. Seguramente se interesarán sobre si -en su actuación como padres- han cumplido con la debida diligencia la tarea que les había asignado la Ley. La misma Ley que pone en manos de estos nueve jurados tamaña responsabilidad. 

A sus padres, ya se les ha condenado mediáticamente y por lo execrable del crimen, se ha exigido por la opinión pública un escarmiento ejemplar. No debemos ser juez y parte, ni debemos condenar a quien todavía no ha sido juzgado. Esperemos el resultado. No obstante, cualquiera que sea, vaya por delante mi desprecio para los asesinos que, de manera alevosa, han segado la vida de alguien que tenía mucha por delante, pero también para todos aquellos que actúan contra otras muchas Asuntas que, como ella, no disponen de más medios que una Ley qué, cómo no puede ser de otra manera, sólo puede actuar "a posteriori".

MILITARES Y CONSTITUCIÓN.

  Escucho en foros políticos y mentideros de tertulianos, glosas de las virtudes de la ministra de Defensa Margarita Robles. Algunos la su...